Ravello, un precioso pueblo en la Costa Amalfitana

Al sur del país, en la Costa Amalfitana y en la provincia de Salerno, Ravello es un verdadero paraíso para nuestros sentidos. Destino popular y exclusivo de Italia y declarado Patrimonio de la Humanidad, hoy nos disponemos a recorrerlo para descubrir su historia y sus paisajes.

Ravello: noble y elegante

La ciudad de Ravello siempre ha sido un lugar destacado en el territorio italiano. Sobre todo en la época de la República amalfitana (potencia comercial con costas en el Mediterráneo desarrollada entre los años 839 y 1200).

RAvello
Ravello – Leonid Andronov

Muchas familias de la nobleza convirtieron la localidad en un destino famoso. Incluso recibieron el título de “patricios de Ravello” por elegir la ciudad. Desde hace siglos la villa fue lugar de retiro de estos nobles, así como también de artistas, escritores o músicos.

Aquí pasaron algunas temporadas Richard Wagner (cada verano se lleva a cabo un Festival de Música Clásica en su honor), Greta Garbo y Virginia Woolf, entre otros.

“Viajar hace a un hombre sabio mejor y a uno necio peor.”

– Thomas Fuller –

De paseo por Ravello

Aunque la ciudad nos invita a quedarnos una temporada (o una vida), hay muchos viajeros que la visitan durante un día o un fin de semana. En este lapso se pueden visitar sus principales atractivos turísticos e incluso tener tiempo para descansar.

1. El Duomo

Catedral de Ravello
Catedral de Ravello – Leonid Andronov

Sin duda, uno de los símbolos de Ravello es su catedral, ubicada en la Piazza Duomo. El templo fue construido en el año 1086 y posteriormente remodelado en varias ocasiones. La puerta de acceso central es de bronce y se la añadió en el año 1179. La fachada tal y como la vemos hoy se terminó de diseñar en el siglo XVI.

A fines del siglo XX se llevó a cabo una gran remodelación interna que conservó el estilo original lo máximo posible. En el recorrido por la catedral no te pierdas el famoso púlpito colocado entre columnas de mármol con bases en forma de leones y mosaicos que representan diferentes animales. Debajo del templo hay un interesante museo que alberga muchas piezas religiosas.

2. San Giovanni del Toro

La iglesia de San Giovanni del Toro fue consagrada en el siglo XI y restaurada en el 1715 tras un gran terremoto. Se reabrió en 19990 y lleva su nombre en honor a Juan el Apóstol y al viejo barrio aristocrático de El Toro.

Su púlpito original todavía se puede ver y consta de varios mosaicos entrelazados, entre ellos una representación de Jonás emergiendo de una ballena. Destacan la escritura en árabe, los frescos con la vida de Cristo y la capilla con una figura de Santa Catalina.

3. Las villas

Villa Ruffolo en Ravello
Villa Ruffolo – atm2003

Al este de la Piazza Duomo se localiza la Villa Cimbrone, erigida a inicios del siglo XX y famosa por su “terraza al infinito”. Se trata de un balcón que se construyó sobre un acantilado y que ofrece vistas preciosas de toda la costa amalfitana y del golfo de Salerno.

La Villa Ruffolo es otro de los lugares que no te puedes perder en Ravello. Construida en el siglo XIII por la familia Ruffolo, fue usada como residencia para diferentes papas y hasta para un Reu. Sus maravillosos jardines, diseñados en el siglo XIX, inspiraron a Wagner. Desde el jardín de la villa se puede disfrutar de hermosas vistas panorámicas. Aquí se lleva a cabo el festival de música clásica.

Una excusión a Salerno

Si todavía te queda algo de tiempo en tu visita a Ravello puedes ir hasta Salerno. Está a solo 30 kilómetros de distancia. Fundada por los romanos y capital del principado lombardo, esta ciudad tiene mucho para ofrecer.

Salerno en Italia
Salerno – Boris Stroujko

Entre sus atractivos destacamos el paseo marítimo por la costa. También el castillo de Arechi, de origen medieval y con vistas hermosas. Y merecen la pena el centro histórico, el Giardino Della Minerva (primer jardín botánico de Europa) y el parque del Mercatello.

Pero Salerno es una ciudad hermosa con mucho más que ofrecer. No te pierdas la Vía dei Mercanti, el teatro Verdi, el ayuntamiento o el Museo Arqueológico. Y, por supuesto, debes visitar la catedral, que alberga los restos de San Mateo Evangelista.

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