Visitamos la abadía de Pannonhalma en Hungría

Este artículo ha sido escrito y verificado por la historiadora del arte Cristina Moreno
La fundación de esta abadía se debe a uno de los reyes más crueles de Hungría. A pesar de ello, hoy es uno de los emblemas del país.
 

La abadía de Pannonhalma es un majestuoso edificio que forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Su impresionante historia y las riquezas que alberga la convierten en un espacio de visita casi obligada en Hungría. ¿Quieres conocer más sobre este fabuloso lugar?

La historia de la abadía de Pannonhalma

La historia de esta abadía húngara está ligada a los reyes de este país. Su origen se remonta a finales del siglo X, al año 996, y se debe al príncipe Géza, primer príncipe magiar que se convirtió al cristianismo. Este, ávido de realizar una obra para Dios con el fin de que se le perdonaran sus pecados, solicitó a los monjes benedictinos poder fundar un monasterio.

Abadía de Pannonhalma

Desde ese momento se convirtió en un símbolo de la cristianización del este de Europa y también en un centro de cultura. El lugar elegido para su fundación fue uno de los más simbólicos del país, la colina de Pannonhalma. Allí había nacido en el siglo IV san Martín, quien después llegó a ser obispo de Tours.

 

El primer abad de esta abadía húngara fue san Anastasio y cuenta la leyenda que fue él quien trajo la corona de san Esteban I de Hungría desde la ciudad de Roma. Desde su origen, su importancia y prestigio han sido tales, que en ella se han alojado personajes tan importantes como el primer rey de Hungría, Esteban I, en el siglo XI y más recientemente el papa Juan Pablo II y el Dalái Lama.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue espacio protegido por la Cruz Roja, por lo que no sufrió grandes daños. El régimen comunista obligó a los monjes a marcharse para después volver a ella y retomar su trabajo de enseñanza y recogimiento.

La abadía de Pannonhalma

Pese a que el origen de este gran complejo monástico se encuentra en el siglo X, lo cierto es que el conjunto de edificios que encontramos en la actualidad es el resultado de muchas reformas y adiciones. Por ello, encontramos vestigios góticos, renacentistas, otomanos, barrocos y neoclásicos, entre otros.

En ella podrás visitar un enorme convento e iglesia, pero también comprobarás cómo cuenta con escuela e internado, una impresionante biblioteca, un jardín botánico y una escuela superior de estudios de Teología.

 

La basílica

Vista de la basílica

La iglesia de la abadía de Pannonhalma es de origen gótico. Su traza data de aproximadamente el siglo XI, si bien ha sufrido una serie de reformas que la han convertido en el templo que podemos contemplar en la actualidad. Cuenta con algunos vestigios de su origen, como la pared ubicada en el lado sur, la más antigua.

Su interior es sobrio y destacan sus bóvedas de nervios y su gran luminosidad y austeridad. Junto a ella se encuentra un pequeño claustro o jardín del siglo XV de reminiscencias góticas, al cual se accede por uno de los espacios más impresionantes de toda la abadía: la Porta Speciosa.

Esta puerta llamada así por estar decorada se basa en una de las puertas del paraíso, y era la que cruzaban los monjes todos los días para ir a la iglesia desde sus habitaciones, pasando por ese pequeño jardín donde se cultivaban especias.

En sus inmediaciones destaca también la capilla de la Santísima Virgen, de estilo gótico. Es una capilla creada para la población de habla no húngara que vivía en las inmediaciones de la abadía de Pannonhalma. En ella hay que mencionar sus altares y el pequeño órgano del siglo XVIII.

 

El refectorio y la biblioteca

Vista de la biblioteca

El refectorio era el lugar de reunión de todos los monjes a la hora de comer. Es de estilo barroco y data del siglo XVIII. Lo más destacado en él son los frescos con pasajes de la Biblia obra de Davide Antonio Fossati.

Mientras, la biblioteca es un impresionante edificio del siglo XIX de estilo neoclásico. En ella se conservan algunos de los manuscritos más antiguos del país, como el acta fundacional de la abadía de Tihany, que data del año 1055. Está compuesta por alrededor de 360 000 volúmenes y su uso ha estado siempre ligado a la función educativa de la abadía.