El Templo de Debod, una reliquia egipcia en el centro de Madrid

Adrián Pérez 30 septiembre, 2017

Si te gusta la cultura del Antiguo Egipto, pero no puedes permitirte un viaje a las tierras de los faraones, tienes algunas opciones muy atractivas. Si estás en Madrid, puedes visitar el Templo de Debod, una reliquia maravillosa con 20 siglos de historia. ¿Pero qué hace un templo egipcio en el corazón de la capital española? Te lo contamos.

El Templo de Debod en su lugar original

Para comenzar debemos viajar (aunque sea virtualmente) a Egipto. Así entenderemos los orígenes de este majestuoso templo que hoy se puede visitar en Madrid. Se construyó en una pequeña localidad egipcia llamada Debod, al sur del país y a orillas del río Nilo, a inicios del siglo II a.C. por órdenes del rey nubio Adijalamani de Meroe.

Templo de Debod
Templo de Debod – LucVi

El Templo de Debod estaba dedicado a los dioses Amón e Isis y vinculado a otros edificios de la zona. Tiene una especie de capilla decorada con relieves donde, según se cree, el monarca pasaba varias horas. Posteriormente los reyes de la dinastía ptolemaica construyeron estancias nuevas en los alrededores del edificio central.

Cuando Egipto pasó a manos del Imperio romano, los emperadores Augusto, Tiberio y Adriano terminaron la construcción y la decoración del Templo de Debod. Ya el siglo VI dejó de ser un lugar de culto pagano y comenzó una etapa de abandono y deterioro.

El “rescate” del Templo de Debod

Templo de Debod
Templo de Debod – LucVi

Cuando en 1907 se construyó la presa de la ciudad de Asuán, el templo pasaba varios meses al año bajo el agua. Las inundaciones casi constantes provocaron daños en los relieves y en la piedra arenisca. El Servicio de Antiguedades de Egipto pidió a un arquitecto que restaurase el complejo.

Pero la construcción de una nueva presa en los años 60 ponía en peligro este templo. Egipto solicitó ayuda internacional para salvarlo y, finalmente, fue desmontado y trasladado a la isla Elefantina. En agradecimiento al Estado español por su colaboración, el gobierno egipcio lo regaló a España.

La construcción fue llevada al puerto de Alejandría, desde donde viajó a España (llegó en 1970 al Puerto de Valencia) como bloques separados pero bien marcados para asegurar el correcto armado. Para “instalar” el Templo de Debod en Madrid se realizó un piso base de piedra, algunos de los bloques exteriores se restauraron y en el interior se colocó aire acondicionado para que la atmósfera siempre estuviera seca.

Como recuerdo del río Nilo se construyó un estanque poco profundo a lo largo del camino de acceso. Los trabajos de reconstrucción tardaron dos años, por lo que la apertura al público no tuvo lugar hasta 1972.

Características del Templo de Debod

El edificio como lo podemos ver hoy en pleno centro de Madrid ha sido completamente restaurado y algunas partes reconstruidas. El Templo de Debod está formado por una serie de estancias y el mejor momento para visitarlo es al atardecer.

Interior del Templo de Debod
Interior del Templo de Debod – trabantos

La capilla principal es la parte más antigua que se conserva. Está decorada con escenas del rey adorando a los dioses Amón e Isis y realizando sacrificios. En el acceso se ve una imagen de Imhotep. Toda la decoración tiene connotaciones teológicas.

Otra de las áreas es el Mammisi, que quiere decir “nacimiento” y hace alusión al sitio donde la diosa daba a luz. Se trata de una sala realizada en la época romana que “rompe” con la simetría del templo. No tiene inscripciones en las paredes y en el muro oeste aloja un hueco que al parecer se usaba para alojar la imagen de una divinidad.

Las demás salas del Templo de Debod que podemos visitar son el vestíbulo, la antestala del naos (redistribye a las tres capillas de la cabecera), la sala de los naoi (capilla central dedicada a Isis y a Amón), la capilla osiriaca (dedicada al dios Osiris) o la terraza, entre otras.

“Los viajes son en la juventud una parte de educación y, en la vejez, una parte de experiencia.” 

Francis Bacon-

El Templo de Debod es una pequeña joya que merece la pena visitar si se viaja a Madrid, sobre todo teniendo en cuenta que ha permanecido meses cerrado por trabajos de conservación.

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