6 increíbles pueblos sobre acantilados

· 19 diciembre, 2015

¿Qué pasaría si al abrir la ventana de tu habitación vieras un enorme precipicio? ¿Te daría miedo verdad? ¡Imagina entonces lo que sienten los pobladores de localidades construidas a centímetros de un acantilado! Si te animas al menos a mirar las fotografías, no dudes en leer este artículo.

Pueblos que se asoman a acantilados

Diversas son las razones que pueden llevar a construir casas en el último tramo de tierra antes de un gran precipicio y cada uno de estos pueblos han tenido las suyas, por supuesto. Presta atención, recorremos pueblos españoles de auténtico vértigo.

1. Castellfollit de la Roca (Girona)

Vista de Castellfollit de la Roca
Castellfollit de la Roca, Girona – Alberto Loyo

Es una de las típicas postales rurales de Cataluña. Las casas se construyeron como asomadas a una pared basáltica de 50 metros de altura y 1 kilómetro de longitud provocada por la erosión de dos ríos: Toronell y Fluviá.

El casco antiguo de esta localidad es de origen medieval y muchas de las construcciones fueron hechas con piedra volcánica. Si te gusta la idea de pasear por el Parque Natural de la zona volcánica de la Garrotxa, tienes que pasar por Castellfollit de la Roca.

2. Ronda (Málaga)

Vista de Ronda
Ronda, Málaga – Grisha Bruev

Es uno de los pueblos más bonitos de la provincia, que parece salir de la piedra y fundirse con el precipicio. Tiene un puente que aunque se llame “nuevo” fue construido entre 1759 y 1793. Se trata de una de las zonas con mayor riqueza histórica de Málaga. Destaca el Tajo de Ronda, una “garganta” de 100 metros de profundidad creada por el río Guadalevín.

En una estancia por Ronda no te puedes perder su bello casco antiguo, el palacio de Mondragón, la Casa Nazarí del Gigante, el Museo Arqueológico Municipal, el Museo de Pintura contemporánea y los baños árabes.

3. Albarracín (Teruel)

Vista de Albarracín
Albarracín, Teruel – Jordi Santacana Figuerola

Este Monumento Nacional desde 1961 es, sin duda, de los pueblos españoles más bonitos. Ha sido propuesto para ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El casco antiguo de Albarracín se encuentra emplazado en la ladera de la montaña y rodeado por el río Guadalaviar. En los alrededores nacen varios ríos como el Júcar, el Jiloca, el Cabriel y el Tajo.

En el interior del pueblo podemos caminar por escalinatas, pasadizos, muros rojizos e irregulares, entramados de madera y calles empedradas. Las puertas y llamadores de hierro con un dragón en el medio, las pequeñas ventanas y los balcones de madera son solo algunas de las cosas que hallarás en tu paseo por Albarracín.

4. Arcos de la Frontera (Cádiz)

Vista de Arcos de la Frontera
Arcos de la Frontera, Cádiz – Zai Aragon

La construcción más importante es el castillo de Arcos (declarado Bien de Interés Cultural), ubicado en lo más alto del pueblo. Si bien es propiedad privada, abre sus puertas al público una vez cada tres meses tras un acuerdo entre el ayuntamiento y los dueños (los marqueses de Tamarón).

Muy cerca de allí está la iglesia de Santa María de la Asunción, un templo de origen mudéjar que data del siglo XIV y con varias remodelaciones posteriores. El pueblo en su totalidad está localizado al borde de un barranco, justo sobre el río Guadalete.

“Las azaleas en el acantilado miran el reflejo en el lago del atardecer.”

– Kawai Chigetsu –

5. Siurana (Tarragona)

Iglesia en Siurana
Siurana, Tarragona – Anibal Trejo

Otro pueblo catalán que brilla solo de verlo a lo lejos. Su paisaje es realmente impactante porque las casas están hechas de piedra y son de origen medieval. Todas están emplazadas en lo alto de una colina al lado de unas ruinas pertenecientes a un castillo árabe, una fortificación que no permitía el paso al núcleo urbano de la población.

Si te gusta hacer senderismo, no dudes en conocer el antiguo camino de Siurana, que unía esta localidad con el pueblo de Cornudella de Monsant, que forma parte de la red de senderos del Priorat.

6. Maderuelo (Segovia)

Vista de Maderuelo
Maderuelo, Segovia – Rafael Vila

Es una villa monumental que fue edificada sobre un espolón rocoso y alargado con el objetivo de dominar los meandros del río Raza, en su camino de descenso hacia el Duero. Su estilo es claramente medieval, tiene calles y plazuelas misteriosas y, pueblo abajo, el embalse de Linares.

En tu estancia en Maderuelo no puedes dejar de visitar el torreón del Oeste (que data del siglo XIII y está semiderruido), la Puerta de la Villa (conserva sus puertas de madera acorazada del siglo XV), la ruta de las Iglesias y los cortados del Riaza. A muy pocos kilómetros vale la pena ir a Ayllón, otro pueblo encantador.

¿Te animas ahora a visitar estos 6 poblados al borde de acantilados?