Gordes, una bonita villa medieval en la Provenza

08 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la historiadora del arte Cristina Moreno
Gordes parece un espacio sacado de un cuento de hadas, en el que la naturaleza se ve sorprendida por casas de piedra y calles adoquinadas. ¡Te invitamos a conocer sus encantos!

Gordes es un bonito pueblo encaramado en las colinas de Vaucluse, en el parque natural del Luberón. Se trata de una villa impresionante que, tras la destrucción ocasionada en la Segunda Guerra Mundial, supo reponerse y convertirse en uno de los pueblos más bonitos de Francia. ¿Nos acompañas a conocerlo?

Pinceladas de la historia de Gordes

El origen de esta localidad francesa se lo debemos a la tribu celta de los Vordenses, que eligió este enclave montañoso para erigir su oppidum defensivo. Este fuerte sería el germen del actual castillo de Gordes y del resto de la localidad que, poco a poco, iría bajando la ladera con sus casas.

Fue hogar de una de las familias nobles más antiguas del país, los Agoult, y espacio asediado durante las guerras de religión. Muchos años después, durante la Segunda Guerra Mundial, sufrió el asedio del ejército alemán. Algunos de sus habitantes fueron asesinados en sus propios hogares, el pueblo fue bombardeado y las casas, incendiadas.

Pese a todo ello, Gordes supo reponerse y ahora es uno de los pueblos más bonitos de Francia. Sus habitantes han sabido reconstruirlo y recuperar ese aire de la Provenza que tanto fascina a sus visitantes.

Calles de Gordes, en la Provenza francesa.

Qué ver en este bonito pueblo francés

El simple hecho de pasear por sus calles empedradas, por sus estrechos callejones y por sus angostas escaleras ya es toda una experiencia increíble para los sentidos, pues la piedra clara de la zona parece tener continuidad en el pueblo. Además, las casas, los monumentos, las calles y las plazas se mimetizan al máximo con el entorno natural.

El castillo de Gordes

El Chateau de Gordes es un bonito castillo surgido a partir del oppidum celta. Su construcción se llevó a cabo durante la Edad Media y es una mezcla de estilos. Su núcleo principal es del siglo XI y consta de una planta cuadrada con torres circulares en las esquinas.

El Castillo de Gordes, en Francia.

En 1525, este castillo fue renovado por orden de Bertrand Rambaud de Simiane, quien encargó una fachada renacentista al estilo italiano y que parte del interior del lugar se constituya como un palacio. Después pasó por varias vicisitudes y fue cuadra, cuartel, granero o prisión. Finalmente, tras su restauración e inclusión como patrimonio monumental de Francia, se constituyó como museo y oficina de turismo.

La iglesia de Nuestra Señora de Gordes

La iglesia de Gordes es una muestra del paso de los siglos. Su origen se encuentra en el siglo XII y fue construida en estilo románico, pero el paso del tiempo y el cambio de los gustos provocaron que sufriera una reconstrucción en el siglo XVIII. Es ahí cuando cambió de advocación y pasó a ser la iglesia de San Fermin.

La abadía cisterciense de Sénanque

La abadía es otra de las joyas de Gordes. Se trata de un enorme conjunto arquitectónico que se alza entre campos de lavanda; no en vano, nos encontramos en la Provenza francesa. Está compuesta por una bonita iglesia, cuya austeridad y elegancia son muestra de su estilo cisterciense.

La abadía de Gordes, rodeada por campos de lavanda.

Lo mismo ocurre con su claustro y sala capitular, donde sus finas bóvedas de crucería han sido testigos durante siglos del paso de las horas en esta comunidad religiosa. También presenciaron las conversaciones entre los monjes, pues este era el único lugar en toda la abadía donde se les permitía hablar.

El lugar, ubicado a unos cuatro kilómetros del núcleo de población de Gordes, aún está habitado por una pequeña comunidad de monjes, pero se puede visitar en parte por medio de visita guiada.

El palacio de Saint-Firmin y sus bodegas

Sin dudas, uno de los espacios más curiosos que puedes visitar en Gordes es el palacio de Saint-Firmin. Se trata de un palacio de época renacentista que guarda en sus entrañas un gran tesoro. Como Gordes es un pueblo que no cuenta con mucho espacio, los habitantes optaron por llevar la industria al subsuelo.

Así, por toda la villa hay cientos de kilómetros de galerías que eran destinadas a la artesanía y la industria. Entre ellas, la vitivinícola, como es el caso del uso que se le daban a las galerías situadas bajo el palacio de Saint-Firmin.

Vista panorámica del Palacio de Saint Firmin y sus bodegas.

Este es un espacio espectacular que podrás recorrer en parte. Allí, arcos y bóvedas te mostrarán la importancia que estos lugares tenían para el desarrollo de este pueblo de la Provenza. ¡Es el cierre perfecto para conocer a fondo, literalmente, la bellísima villa de Gordes!

Si vistas Gordes, no te arrepentirás

Con todo lo comentado con anterioridad, queda claro que este pueblo francés tiene mucho para deleitar a los turistas: lugares históricos, una belleza natural única y paisajes que parecen sacados de una obra de arte. ¡Amarás haber estado allí!