Conoce la ciudad medieval de Carcassonne

17 mayo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador David Díaz
Es una de las ciudades medievales fortificadas más bellas de Europa. Una ciudad que nos permite viajar en el tiempo.

Patrimonio de la Humanidad desde 1997, la ciudad medieval de Carcassonne tuvo una gran relevancia en el devenir histórico del suroeste europeo. Caminando por sus calles vamos a tener la oportunidad de hacer un viaje en el tiempo para ver y sentir la historia de esta maravillosa ciudad francesa.

Está situada al sur de Francia, a 80 kilómetros al este de Toulouse y a 60 kilómetros de Narbona. Carcassonne se levanta en una encrucijada entre las rutas que comunican el océano Atlántico con el mar Mediterráneo y las que lo hacen con la península ibérica y el resto de Europa.

Esta posición estratégica fue determinante para que, ya desde el siglo VI a.C., distintas civilizaciones decidieran establecer un asentamiento permanente. En este artículo vamos a hacer una inmersión en la historia de esta maravillosa ciudad y destacaremos los lugares que es imprescindible visitar. ¿Nos acompañas?

Carcassonne, ciudad donde se respira historia

Vista aérea de la ciudad medieval de Carcassonne

La presencia más antigua de un asentamiento humano en Carcassonne data del siglo VI a.C. Desde esa fecha y hasta el año 122 a.C., momento en el que los romanos ocuparon la región, hay constancia de presencia íbera y gala. Pero fue con la ocupación romana cuando este asentamiento empezaría a adquirir un papel estratégico.

En torno al año 100 a.C., los nuevos ocupantes fortificaron la cima de la colina donde hoy en día ubicamos la cité y convirtieron la fortaleza en el centro administrativo de la colonia Carcaso. La presencia romana en la región de la Provenza y Languedoc se mantuvo hasta el siglo V de nuestra era.

Con la llegada de los pueblos germánicos, la ciudadela fue ocupada por los visigodos en el año 460. Este pueblo construyó más fortificaciones, aunque no impidieron que los sarracenos conquistaran la ciudad en el año 725.

La presencia musulmana fue breve, tan solo 34 años, antes que Pipino el Breve, rey de los francos, los expulsara el año 759. Tras la muerte de Carlomagno, la desintegración del Imperio carolingio dio paso a la época feudal.

Varios fueron los sucesores que se hicieron cargo de la dirección de la ciudad, hasta que en 1067 la familia Trencavel se hizo dueña de la ciudadela. Esta rica familia construyó el castillo condal y la basílica de San Nazarino.

La ciudad medieval de Carcassonne y la cruzada albigense

Vista de la ciudadela

Entre los años 1209 y 1244 se llevó a cabo una cruzada contra el catarismo que, desde el año 1012, se iba afianzando en la región de Occitania. Carcassonne fue una ciudad cátara y uno de los principales objetivos de los cruzados.

Así, en agosto de 1209, la ciudadela fue asediada. El cerco tan solo duró 15 días, ya que, frente a la experiencia de Béziers, donde los cruzados entraron a la ciudad a sangre y fuego, decidieron salvar a sus habitantes mediante una rápida rendición.

Una vez tomada la ciudad, esta se convirtió en una ciudadela de frontera entre la Corona de Aragón y el reino de Francia. Por eso, Simón de Monfort, el nuevo vizconde de la ciudad, reforzó y amplió las fortificaciones.

La Bastida de San Luis y la desaparición de la frontera

Calle de la ciudad medieval de Carcassonne

En 1240, la familia Trencavel intentó recuperar los dominios de la ciudad. Esta expedición fracasó y la represalia tomada por el rey de Francia fue la expulsión de la ciudad de todos aquellos que apoyaron la revuelta.

Siete años después, el rey perdonó a los sublevados y les permitió regresar a la ciudad con la condición de que se quedasen en la otra orilla del río. Este fue el inicio de la nueva ciudad, la Bastida de San Luis.

Su papel de ciudad fronteriza obligó a que se construyeran las fortificaciones exteriores y se fortalecieran las ya existentes, llegando a ser considerada una fortaleza infranqueable.

Esta inexpugnabilidad dejó de tener sentido a partir de 1659 tras la firma del Tratado de los Pirineos. De acuerdo a este, los territorios del Rosellón pasaban a formar parte de la Corona francesa. De este modo, junto con la frontera, desaparecía la importancia militar de Carcassonne y las fortificaciones se abandonaron.

La ciudadela actual

Calle de la ciudadela

En el siglo XVIII, la ciudadela era un barrio destruido, abandonado y alejado de la ciudad, que vivía gracias al comercio del vino y a la industria textil. El estado ruinoso en que se encontraba la ciudad alta llevó a que se planteara su demolición.

Gracias a la determinación del erudito Jean-Pierre Cros-Mayrevieille y del arquitecto Viollet-le-Duc, la ciudadela se salvó de su derribo. El año 1853 empezaron los trabajos de restauración y duraron hasta el 1911. Su determinación hizo que hoy podamos pasear por una de las ciudades medievales fortificadas más completas de Europa.

Paradas en la ciudad medieval de Carcassonne

Como hemos visto, la época medieval, la denominada época oscura de Europa, para Carcassonne fue su período de luz. Por ello, hoy en día podemos admirar su esplendor a través de las 52 torres y los tres kilómetros de murallas que envuelven la ciudad medieval de Carcassone.

Las murallas

Muralla de Carcassonne
Muralla

Las 52 torres que vigilan Carcasonne se reparten en dos recintos amurallados. Pero no se ven igual que en su época de esplendor, ya que en la restauración del siglo XIX no se utilizaron productos autóctonos. Influenciados por las construcciones del norte de Francia, se usó pizarra negra en vez de la tradicional teja de colores ocres.

La muralla interior que, en gran parte, fue reconstruida entre el último cuarto del siglo XIII y principios del XIV conserva restos de las fortificaciones galorromanas.

El recinto amurallado exterior edificado en torno a la ciudadela se levantó a lo largo del siglo XIII. Entre ambos recintos nos encontramos con la palestra, un espacio plano de aproximadamente un kilómetro de circunferencia que se allanó cuando se construyó el recinto exterior.

Antes de la restauración del siglo XIX, la palestra estaba ocupada por construcciones adosadas a las murallas. Estos eran espacios habitacionales edificados por la población con menos recursos de la ciudad. Desde este espacio tenemos hermosas vistas de la Bastida de San Luis y de los Pirineos.

Las puertas de acceso al recinto amurallado

Acceso al castillo de Carcassonne
Acceso a la ciudadela

Dos son los accesos que permitían acceder a la ciudadela. La puerta de Narbona, situada al este del recinto, se construyó alrededor del año 1280. Está conformada por dos grandes torres en espolón. En su restauración se la dotó de un puente levadizo que no existía en la construcción original.

Frente al río Aude nos encontramos con la puerta que lleva su nombre. Era la entrada de la zona oeste de la ciudad medieval de Carcassonne y está situada junto al castillo. Se destruyó parcialmente en 1816 para construir la iglesia de Saint-Gimer.

El castillo condal

Castillo de Carcassonne
Castillo condal

Construido en el siglo XII por los Trencavel, es el núcleo del dispositivo defensivo de la ciudadela. Esta dotado de un inmenso foso y una barbacana de planta circular. En el interior hay dos patios de gran belleza arquitectónica y podremos visitar un museo lapidario.

La basílica de Saint Nazaire

El título de basílica fue otorgado por el León XIII el año 1898, pero desde el año 1096 hasta 1801 fue una catedral. Las primeras fuentes donde se menciona este edificio datan del año 925. Su estilo arquitectónico es el románico, aunque en las ampliaciones de 1269 y 1330 se impuso el estilo gótico.

El teatro de casco antiguo o Teatro Jean Deschamps

Sobre el emplazamiento del antiguo claustro de Saint Nazaire se construyó en 1908 un teatro abierto de aproximadamente 6000 asientos. Hoy las localidades son la mitad. El 15 de julio del 2006, se le bautizó como Teatro de Jean Deschamps en homenaje a este actor y director de cine que en 1957, fundó el Festival de la Ciudadela.

El gran pozo de la ciudad medieval de Carcassonne

Es el pozo más antiguo de los 22 que abastecían la ciudad. Cuenta la leyenda que los visigodos escondieron en él el tesoro del Templo de Salomón. Muchas han sido las excavaciones realizadas, siempre en vano.

Este ha sido un pequeño recorrido, pero Carcasonne ofrece mucho más que su maravillosa ciudad medieval fortificada. La otra orilla del río, la ciudad baja o Bastida de San Luis esconden más rincones mágicos para explorar, pero de ellos hablaremos en otra ocasión.

  • Cruzada albigense. (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 17 de mayo de 2019 de https://es.wikipedia.org/wiki/Cruzada_albigense
  • Jiménez Sánchez, P. (2004). El catarismo: nuevas perspectivas sobre sus orígenes y su implantación en la Cristiandad occidental. Clio & Crimen.