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Curiosidades de la Ciudad 40 en Rusia

Debería ser una ciudad fantasma por sus altos niveles de radiación, y sin embargo, Ciudad 40 sigue habitada. Te invitamos a conocer su historia.

Curiosidades de la Ciudad 40 en Rusia
Cristina Moreno

Escrito por la historiadora del arte Cristina Moreno en 31 Agosto, 2020

Última actualización: 31 Agosto, 2020

Ciudad 40 es uno de los lugares más intrigantes de Rusia. Se trata de una ciudad en la que ocurrió una catástrofe nuclear, y en la que nadar en sus lagos significa una muerte segura. ¿Te atreves a recorrer sus calles?

Historia de ciudad 40

En 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, comenzó otra lucha: la de conseguir la hegemonía armamentística. El uso de la bomba atómica por Estados Unidos durante la contienda había abierto una puerta que todos querían traspasar. Y Rusia, en ese momento conocida como la Unión Soviética, no podía ser menos.

Juntó a las mentes más brillantes del campo de la ciencia, ingenieros y químicos comenzaron a hacer una serie de estudios y ensayos para colocar a la Unión Soviética a la cabeza en el campo nuclear y armamentístico. Es así como surgió Ciudad 40, o Chelyabinsk-40, un paraíso con condiciones.

Este ciudad era un oasis en medio de un país empobrecido por la guerra, lleno de penurias y privaciones.

Pues Rusia, pese a haber participado en la caída de Berlín, sufría una tremenda depresión y su población moría en la miseria. Así, aprovechando la coyuntura, la situación de pobreza y la desesperación social, las autoridades soviéticas ofrecieron a estos científicos e ingenieros, junto a las personas más inteligentes de diversas regiones, una nueva vida.

Ciudad 40 se creó como un núcleo para privilegiados: estos elegidos que debían llevar al país a lo más alto de la carrera nuclear. Era un lugar lleno de oportunidades y con todas las comodidades del mundo, donde era posible alejarse de las penurias que reinaban en todo el país. La única condición que se les imponía era que tenían que renunciar a todo contacto con su vida anterior: incluida su familia.

La Ciudad 40 sigue poblada en la actualidad.

La ciudad de Ozersk, enclave de Ciudad 40

La ciudad, hoy rebautizada con el nombre de Ozersk, situada al sur del país, fue la elegida para albergar lo que se llamaría Ciudad 40. Se pensó como una ciudad llena de comodidades, en la que se asentaría esta masa de población dedicada única y exclusivamente a situar a Rusia por encima de otras potencias nucleares como Estados Unidos y Japón.

Los nuevos habitantes de Ciudad 40 trabajaban en las centrales nucleares de las inmediaciones y por las noches volvían a sus casas, llenas de lujos inimaginables para el resto de la población. Nadie podía entrar sin permiso ni salir sin un salvoconducto o permiso especial de las oficinas de inteligencia soviéticas.

A cambio, los habitantes debían romper toda relación con sus familiares de otras ciudades y desaparecer de los censos. Fue un precio que estuvieron dispuestos a pagar, o que se vieron obligados a cumplir.

Pese a que muchos no conocían lo que se estaba haciendo en esa ciudad, se rumoreaba que se estaban fabricando bombas atómicas. Asimismo, se estaba trabajando en la creación de escudos nucleares que protegerían la patria soviética de cualquier ataque nuclear.

El objetivo era evitar que ocurriese un episodio como el de Nagasaki o Hiroshima en territorio soviético. La ciudad se blindó bien y, además, se construyeron búnkeres subterráneos y refugios prestos para resguardar a la población de cualquier ataque enemigo.

El desastre nuclear

Sin duda, muchos avances científicos debieron salir de estos laboratorios y de sus experimentos, pero una nueva problemática oscurecía el cielo dorado del paraíso. Se trataba de una amenaza inesperada, que despertaría a casi todos del ensueño y que, años más tarde, la Federación de Rusia tuvo que aceptar y sacar a la luz.

La Ciudad 40 de Rusia fue víctima de un accidente nuclear.

El 29 de septiembre de 1957, se produjo uno de los accidentes nucleares más importantes de la historia, que sería conocido solo varias décadas después. En una de las bases cercanas a la ciudad, una nube radiactiva se esparció por todo el lugar, debido al sobrecalentamiento de uno de los tanques que destruyó el hormigón que se encontraba en su tapa.

Cientos de personas murieron en los días siguientes. Además, sus habitantes comenzaron a morir de a miles. Enfermedades como el cáncer se apoderaron de mujeres, niños y hombres y se convirtieron en algo común entre los habitantes de Chelyabinsk-40.

La Ciudad 40 en la actualidad… ¿poblada?

En la actualidad, aún pueden verse las advertencias de radiación en las cercanías de la ciudad y en los lagos, que tienen altas cantidades de plutonio. Beber su agua costaría la vida a quienes osasen hacerlo, e incluso nadar en ellos es peligroso. No obstante, lejos de ser una ciudad desierta, Ciudad 40 sigue estando habitada.

¿Por qué? Pues porque son muchas las familias que permanecen fieles a las normas de esa ciudad, además del hecho de que, por decisión gubernamental, nadie entra y nadie sale sin un permiso. Finalmente, es el hogar que conocen y no están dispuestos a abandonarlo, pese al alto índice de enfermos de cáncer, entre otras afecciones, que tienen.

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Cristina Moreno
Cristina Moreno
Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Granada. Máster Oficial en Arquitectura y Patrimonio Histórico por la Universidad de Sevilla donde además ha cursado estudios de Doctorado. Especialista en Paleografía y Diplomática por el Archivo de la Real Chancillería de Granada. En lo profesional, ha realizado estudios históricos para el Patronato de la Alhambra y el Generalife, para la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en el Valle del Colca, y para propietarios de casonas históricas de la ciudad de Arequipa, Perú. Además es autora de artículos y forma parte de varios grupos de investigación. En la actualidad, es jefa de Investigación y Educación patrimonial en Ampuero + Moreno (Arquitectura, Patrimonio e Historia).