La historia del barrio de los molinos de París

· 26 octubre, 2018
Hubo un tiempo en el que en Montmartre había quince molinos. Hoy apenas quedan dos, pero nos recuerdan el origen de este popular barrio parisino.

Montmartre es uno de los grandes atractivos de París, un lugar mágico en una colina sobre la ciudad desde donde se puede divisar toda la capital francesa. Un barrio conocido por sus artistas y su ambiente bohemio. Lo que no todo el mundo sabe es que hubo un tiempo en el que en Montmartre se encontraban los molinos de París.

El barrio de los molinos de París

Calle de Montmartre en París
Calle de Montmartre

Los molinos de París proporcionaron durante mucho tiempo parte importante de los ingresos de la ciudad. Servían para moler el trigo, el maíz, las uvas e incluso piedra o yeso. Era mucho el trabajo que realizaban.

Sin embargo, fueron perdiendo importancia con la llegada de la industrialización y las nuevas máquinas que hacían el trabajo de una manera más rápida y barata. Así, poco a poco fueron desapareciendo de esta colina parisina.

En Montmartre llegó a haber quince molinos que daban vida a un paisaje que inmortalizaron artistas de la talla de Renoir, Van Gogh o Picasso. De todos ellos solo quedan dos: Le Radet y Le Blute-Fin, ambos forman lo que que se conoce como el Moulin de la Galette.

El Moulin de la Galette

Este molino era propiedad de la familia Debray, personajes muy influyentes en el París de los siglos XVII y XVIII. Un lugar con una historia sangrienta.

Moulin de la Galette en París
Moulin de la Galette – Arnaud Malon / Flickr.com

Dice la leyenda que uno de sus miembros fue asesinado en la revolución de 1814. No solo eso, sino que le descuartizaron y colgaron sus restos en las aspas del molino con el fin de mostrar a los parisinos el triunfo de las tropas rusas en la batalla de París.

La esposa de Debray logró reunir sus restos y los enterró en el cementerio de Saint Pierre de Montmartre, donde colocó un molino en su honor sobre la tumba. Tras la muerte de Debray, su hijo convirtió uno de los molinos en una sala de baile con jardines, la cual fue un éxito rotundo.

Ya en la década de los 80 se instaló un restaurante italiano a los pies del molino. Por él pasaron grandes artistas y celebridades. Pero con el paso del tiempo y la entrada a nuevos conceptos de hostelería, el lugar se quedó antiguo y fue decayendo.

No obstante, este restaurante se adaptó a los tiempos y se renovó con un aire más moderno, gracias al cual hoy sigue funcionando. Si quieres visitarlo o comer allí, lo reconocerás fácilmente.

Por cierto, si quieres vez cómo era la zona hace 150 años nada como visitar el Museo de Orsay. Allí podrás admirar una de las grandes obras de Renoir, Baile en el Moulin de la Galette, que refleja cómo era el ambiente en este lugar en un día de fiesta

Le Moulin Rouge

Moulin Rouge en el barrio de los molinos de París
Moulin Rouge

No podíamos dejar de mencionar el Moulin Rouge. De los molinos de París, fue, y sigue siendo, el más famoso. Pero curiosamente nunca se usó como molino, ya que desde el principio se construyó para albergar espectáculos de cabaret.

Se fundó en el año 1889, en plena Belle Époque, un momento en el que comenzaban a producirse grandes cambios en la industria y el arte. Surgió el cancán, un baile provocativo que pretendía representar la liberación, incluso sexual, de la mujer.

Criticado por muchos en sus inicios, el Moulin Rouge tuvo tal éxito que hoy, mas de 120 años después, aún sigue funcionando.

El espectáculo

Espectáculo del Moulin Rouge
Espectáculo en el Moulin Rouge – Roderick Eime / Flickr.com

El Moulin Rouge se sitúa en una de las calles más famosas de la ciudad, el bulevar de Chicly. Allí también se halla el famoso club de jazz El Gato Negro. Si quieres disfrutarlo en todo su apogeo y belleza, haz una visita por la noche.

De más está decir que si te puedes permitir la entrada a uno de sus espectáculos, ¡hazlo! No lo pienses, aunque ya te decimos que esta cuesta entre 100 y 400 euros, dependiendo de los artistas y del show.

Seguro que si vas a París vas a disfrutar al máximo en el barrio de los molinos, en Montmartre. Callejea por él, haz una parada en el muro de los Je t’aime y párate a escuchar a los artistas callejeros que tocan en sus rincones. En definitiva, relájate y disfruta de barrio donde el aire bohemio y la historia se respira en cada rincón.