Amarante en Portugal, una ciudad para disfrutar

Juan Luis Minarro 24 julio, 2016

Portugal, esconde muchos rincones encantadores por descubrir. Una tierra fértil, plagada de zonas verdes y palacios residenciales, callejuelas estrechas y reliquias artísticas que se remontan a la época romana… Todo esto lo encontraremos en el bello municipio de Amarante, en el distrito de Porto. En esta exuberante ciudad confluye la cultura, la historia y la naturaleza en un privilegiado entorno sacado de un cuento renacentista.

Amarante, un rincón en la historia

Una urbe de inspiración renacentista

A caballo entre el Renacimiento más clásico y el Barroco encontramos el estilo arquitectónico que viste la ciudad de embrujo y misterio. Sus estrechas callejuelas invitan al paseo y sus puentes despertarán en el turista una profunda sensación de equilibrio natural propio del clasicismo.

El centro histórico de la villa es el digno escenario de un romántico cuento que tiene por trasfondo el bello puente de San Gonzalo, un espectáculo de luz y esplendor cuando cae la noche y los fantasmas parecer rondar las calles.

Amarante
Amarante – Simon Dannhauer

Numerosas plazas guardan el corazón de la localidad, y no pocas son las terrazas donde descansar y tomar un aperitivo o un refresco antes de continuar con un lánguido navegar por el río Támega, que baña el distrito centro de la población.

Amarante posee un encanto especial que seducirá al turista desde el primer instante y le envolverá en un halo embriagador mezcla de arte e historia que resonará con un poderoso eco en su recuerdo, otorgando a esta poderosa región un hueco en su memoria que mantendrá la belleza de la urbe viva durante años.

“Viajar primero te deja sin palabras y luego te convierte en un narrador.”

-Ibn Battuta-

Espiritualidad a cada paso

Pero no solo encontraremos casas señoriales de floridas balconadas en esta delicada ciudad, pues la espiritualidad también se encuentra presente en cada esquina de la deliciosa Amarante. Son numerosos los edificios religiosos que pueblan la encantadora villa, algunos de ellos de insondable valor cultural y artístico.

Iglesia de San Gonzalo en Amarante
Iglesia de San Gonzalo – Simon Dannhauer

La más representativa muestra la hallaremos a orillas del Támega, muy cercana al puente homónimo: la iglesia de San Gonzalo. Tanto este esplendoroso edificio como el convento adyacente datan del siglo XVI.

Disfruta de un digno emplazamiento y es reflejo de varios estilos arquitectónicos que resuenan con su imponente órgano barroco. La figura del santo se vincula a los casamientos y la fertilidad, y son muchos los fieles que la abrazan pidiendo dichos dones, por lo que la piedra ha desgastado.

El turista no debe olvidar visitar también las iglesias de Santo Domingo y San Pedro, otra muestra más que refleja una época donde el centro del universo era el hombre por creerse estar hecho a imagen y semejanza de Dios.

Un lujo para los sentidos

El Museo Municipal de Amadeo de Souza-Cardoso recoge obras de artistas naturales de la ciudad de Amarante, como el que da nombre al edificio. Acoge numerosas colecciones de arqueología y piezas singulares, como la emblemática obra Diabo y Diaba (Diablo y Diabla), orgullo de la localidad.

Amarante
Amarante – Donald Judge / Flickr.com

Sin embargo, el principal interés del museo se centra en potenciar el arte moderno y contemporáneo de autores nacidos en Portugal, especialmente la pintura y la escultura. El visitante puede dejar llevar a sus sentidos embriagados y excitados por piezas artísticas sugerentes y vanguardistas.

Era de esperar que una ciudad escenario de obras “shakespeareanas” contuviera un pedazo artístico escondido en lo profundo de un portentoso edificio, una visita para todos los gustos que es 100% recomendable.

Áreas de ocio en Amarante

En pleno corazón de la ciudad, ocupando una superficie aproximada de 5 hectáreas, el verde Parque Forestal ofrece gran diversidad de especies arbóreas, arbustivas y florales que transportarán al turista hacia un estado de calma y sosiego sin abandonar el centro de la urbe. Es un enclave idílico para un paseo romántico o en familia, incluso un escondrijo para lobos solitarios que disfruten de ambientes relajados.

Amarante
Amarante – Nmmacedo / commons.wikimedia.org

En contrapunto, los fanáticos del deporte encontrarán en el Complejo Deportivo Costa Grande un lugar donde practicar actividad física adecuado a sus necesidades con magníficas infraestructuras. Pista de atletismo, tenis o pared de escalada son algunas de ellas.

Y, aunando vida sana y naturaleza, el visitante podrá realizar la senda Linha do Támega, una pista de senderismo y ciclismo para descubrir a paso o pedaleando el rico patrimonio natural de Amarante a través de un sencillo y agradable recorrido.

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