Xochimilco, una pequeña Venecia en México

Juan Luis Minarro 2 febrero, 2017

Xochimilco es un maravilloso paraje creado por una de las tribus mas antiguas de México. Su nombre quiere decir “tierra sembrada de flores”. Tiene una razón: aquí los indígenas construyeron lo que se denominan “chinampas”, pequeños terrenos sobre raíces en los que sembraban flores y legumbres. Terrenos peculiares, porque son realmente islas que flotan sobre una laguna. Para poder trasportar los alimentos en barcas, dejaban entre las parcelas una especie de canales.

Xochimilco, un paraje de ensueño

Recorrer los canales es toda una experiencia, de hecho, este lugar está declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las chinampas asombran por su peculiar construcción y permiten conocer mejor una ancestral cultura. En cada una de ellas se percibe el trabajo, esfuerzo y dedicación que supuso su creación para los miembros de las tribus locales.

Chinampas en Xochimilco
Chinampas – voljah / Flickr.com

Sobre ellas se alzaban y aún se alzan unos maravillosos huertos. En todos ellos se continúa manteniendo el mismo procedimiento de antaño. Y, como hace siglos, en estos terrenos crecen las verduras que son parte importante de la alimentación de los habitantes de esta zona. Hablamos de acelgas, rábanos, lechugas y tomates.

Como curiosidad, también son fuente de los poco conocidos quelites. Son alimentos típicos de esta zona que crecen de manera salvaje. Sorprenden por tratarse de tesoros ricos en hierro.

Todas las plantas están cultivadas con un esmero exquisito y se pueden adquirir en cualquier mercado de la zona para degustar su excelente sabor.

El lago Xochimilco

La laguna está considerada una de las cinco que fueron fundadas por la cultura mexicana. Para adentrarse en este particular paraíso acuífero existen unas barcas de madera llamadas trajineras.

Xochimilco
Xochimilco – Marcelo Rodriguez / Shutterstock, Inc.

Estas embarcaciones son las encargadas de transportar a los visitantes por la que ha sido llamada Venecia mexicana. De este modo, los más aventureros tienen la posibilidad de internarse en la autentica cultura precolombina.

Y además, en el recorrido grupos de mariachis muestran lo mejor de sus repertorios. Sin olvidar que a bordo también es posible degustar los platos más típicos de la zona, así como auténticos tacos y frijoles. En definitiva, una maravillosa experiencia para todos los sentidos.

“Ciertamente, viajar es más que ver cosas; es cambio que continúa, profundo y permanente, en las ideas de vivir.”

– Mary Ritter Beard –

La belleza de la fauna autóctona

Chinampas en Xochimilco
Chinampas – Pablo Leautaud

Y en el paseo por este precioso rincón, además, es posible contemplar animales increíbles, como el singular pelícano blanco o la sorprendente rana de Moctezuma.

Otro tanto sucede con los árboles, algunos tan singulares como el ahujote. Y, para aprender un poco más de este particular ecosistema, es posible hacer una parada en un increíble vivero y admirar una inmensa diversidad de flores de variados colores e infinitos aromas.

La espeluznante Isla de las Muñecas

Esta pequeña chinampa suele causar cierto espanto a gran parte de los visitantes. Es más, son muchos los que se muestran absolutamente sobrecogidos ante lo que se contempla en esta singular isla. Y es que de sus árboles cuelgan centenares de muñecas, muchas de ellas sucias y mutiladas.

Isla de las Muñecas
Isla de las Muñecas – FlyingCrimsonPig

La extraña manera en que llegaron hasta aquí es motivo de una leyenda famosa en todo el país. Durante 25 años residió en esta isla un hombre llamado Julián Santana  Bargas. Él fue quien comenzó a colgar todas las muñecas que encontraba, rebuscando incluso entre la basura.

Hay quien dice que lo hacía para paliar su soledad. Sin embargo, las historias que se relatan sobre este personaje histórico son muy variadas. La más popular cuenta que lo hizo para alejar el espíritu de una pequeña que se había ahogado en la laguna y que le atormentaba con sus gritos y sus lamentos.

Otra leyenda afirma que lo hacía para sosegar al fantasma de una mujer que se le aparecía. Lo cierto es que el hombre tuvo una vida larga y productiva ya que murió a los 80 años. Desde entonces este lugar se ha convertido en reclamo turístico, aunque hay quien asegura que está encantado.

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