Un paseo por la isla de Manhattan

Juan Luis Minarro 26 junio, 2016

Nueva York, la ciudad a la que cantaba Frank Sinatra, a la que Woody Allen ha compuesto tantos poemas visuales… un lugar sacado de la gran pantalla del que todos conocemos tanto y tan poco. De entre sus cinco distritos destaca el que conforma la isla en la desembocadura del río Hudson: Manhattan. Atrevámonos a descubrir los rincones más pintorescos y escondidos de la ciudad que nunca duerme. Demos un paseo por la Gran Manzana, bonita para algunos y odiada por otros, que destila vida en cada una de sus aceras.

Arquitectura mítica en Manhattan

Toda la isla se encuentra rodeada de puentes que unen los diferentes distritos que componen la ciudad de Nueva York, pero de entre todos ellos destaca como visita obligada el puente de Brooklyn. Cruzándolo disfrutaremos del más bello y reconocible skyline a escala mundial.

Manhattan
Manhattan – IM_photo

La multitud de edificios rasgando el cielo convierten el perfil de Manhattan en inconfundible, pues pocos son los que no reconocerían en él al mítico Empire State Building, atalaya de la isla durante décadas. Y en el lugar que ocuparan las Torres Gemelas hoy se levanta el One World Trade Center, el edificio más alto de la ciudad, con 541 metros.

“La línea del horizonte de Nueva York es un monumento de esplendor al que pirámides o palacios jamás podrán igualar ni aproximarse.”

-Ayn Rand-

Asimismo, resulta imposible no visitar el Rockefeller Center, donde encontraremos el emplazamiento del árbol de Navidad de dimensiones extremas cuya iluminación se ha convertido en tradición año tras año.

Enfrente del complejo encontraremos la bella iglesia de San Patricio, católica y de estilo neogótico, cuya fachada deja sin aliento. Para visitar la catedral de la ciudad, deberemos trasladarnos a Harlem, donde encontraremos también el Cotton Club rezumando jazz.

Rincones con mucho arte

La isla está plagada de museos que encandilarán a los más dispares gustos. Desde el vanguardismo presente dentro y fuera del Guggenheim, hasta el Museum Of Modern Art (MOMA), la ciudad es siempre referente artístico.

Museo Guggenheim en Nueva York
Museo Guggenheim – Paul Arps / Flickr.com

Pero para amantes de la biología y la historia, esta urbe tiene reservado el Museo de Historia Natural. Allí podremos admirar la historia evolutiva de la naturaleza con maquetas y representaciones, huesos y enseres. Una visita muy dinámica, perfecta para los más pequeños de la casa.

Pero quizá la más conocida representación artística de la ciudad, sin olvidar la multitud de estatuas que hay en la ciudad como el Atlas o el Toro Bravo, sea la famosísima Estatua de la Libertad. Cogiendo un ferry llegaremos a los pies de la gran dama que ilumina el mundo, donde disfrutaremos de las mejores vistas desde un entorno privilegiado.

Un paseo downtown

La Quinta Avenida, Broadway y Chinatown

La isla posee numerosas arterias que la recorren de punta a punta. La principal de todas ellas, y más filmada y fotografiada, es la Quinta Avenida. Siendo una de las calles más caras del mundo, posee los más exclusivos comercios entre las calles 34 y 60. El ejemplo más cinematográfico lo encontramos en el escaparate de Tiffany & Co, donde una bellísima Audrey Hepburn tomaba el desayuno.

Quinta Avenida en Nueva York
Quinta Avenida – John_DL / Flickr.com

No muy lejos encontraremos la calle Broadway, que da nombre al barrio más artístico y teatral de la ciudad. En él han ofrecido espectáculos múltiples artistas de gran renombre. En su intersección con la Séptima Avenida hallaremos una de las plazas más conocidas mundialmente: Times Square. Su nombre proviene de las oficinas del periódico The New York Times y es el corazón que bombea el tráfico urbano. Sentarse allí a perder una minutos merece la pena.

Pero no podemos abandonar la isla sin dejarnos caer por el barrio de Chinatown, donde encontraremos las más curiosas baratijas y los más pintorescos restaurantes.

El pulmón de la isla

Para acabar nuestro paseo por la indescriptible Manhattan deberemos quitarnos los zapatos, preparar nuestro almuerzo y adentrarnos en un ambiente natural alejado del mundanal ruido y en contraste con las bulliciosas aceras de Nueva York: Central Park. Cada rincón de este delicioso enclave guarda un furtivo beso, una confidencia entre sonrisas, un secreto embrujo que hechiza a todo el que lo pisa.

Central Park en Manhattan
Central Park – Songquan Deng

En Central Park encontraremos estatuas que ya son personajes secundarios del cine. Desde el monumento Imagine a John Lennon (que perdió la vida frente a su residencia del edificio Dakota, justo delante del parque) hasta la estatua conmemorativa a la infancia de Alicia en el País de las Maravillas, los habitantes de hierro y bronce del parque están por doquier. Ellos nos acompañarán en un viaje a través de los sueños, plagado de puentes y túneles que harán nuestra visita dulce y relajada.

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