Descubrimos Reikiavik, la tranquila capital de Islandia

Patricia 18 octubre, 2017

Reikiavik es una ciudad pequeña, lo que no quita que esté llena de encantos. Sus mayores atractivos son los fenómenos naturales que se dan en ella, así como sus enclaves paisajísticos. La propia ciudad tampoco desmerece la pena. Lo mejor es caminar por ella y descubrir los tesoros que esconde, pero si no quieres perder detalle no dejes de leer.

Edificios imprescindibles de Reikiavik

Uno de ellos es Hallgrímskirkja. Se trata de una iglesia luterana que presenta una arquitectura muy característica, pues su fachada está inspirada en los flujos de lava basáltica del paisaje de Islandia. Hay incluso a quien le recuerda a una nave espacial.

Asimismo, es el edificio más alto de la ciudad, por lo que desde su mirador se puede disfrutar de una gran vista panorámica. Esta también se puede admirar desde lo alto del edificio Perlan, que mide más de veinticinco metros de altura y está coronado por un restaurante giratorio de cristal.

Hallgrimskirkja en Reikiavik
Hallgrimskirkja – Tsuguliev

En Reikiavik hay más construcciones religiosas que no se deben pasar por alto, como la Catedral de Cristo Rey, de estilo neogótico y de rito católico; o la catedral protestante. Pese a presentar un aspecto bastante austero, presume de ser una de las edificaciones más antiguas de la capital de Islandia.

 

En relación a la política destacan el Parlamento, del siglo XIX y en el que predomina la piedra dolerita; la Casa de Gobierno, una antigua prisión en la que prima la sencillez; y el ayuntamiento, un edificio moderno que acoge diversas exposiciones, ya que es un foro cultural, así como un lugar de encuentro y de información.

Otros lugares de interés son el Jardín Botánico, de cinco hectáreas de extensión y que cuenta con una gran variedad de plantas y con dos obras de arte; Harpa, un centro de conciertos y conferencias galardonado con el Premio de Arquitectura Contemporánea Mies van der Rohe; la Biblioteca Central; el Teatro Nacional; o el lago Tjörnin, punto importante para la avifauna.

Museos de Reikiavik

Museo Skogar en Reikiavik
Museo Skogar – Hans Birger Nilsen / Flickr.com

Reikiavic alberga decenas de museos, como el Museo Nacional de Islandia, que expone una gran cantidad de objetos relacionados con el pasado de la isla. De todos ellos, llaman la atención los utensilios y herramientas de los primeros pobladores vikingos. Aunque el vestigio más famoso del museo es la estatuilla de Thor de Eyrarland.

Aparte habría que hablar del Museo Folclórico al aire libre, donde se puede ver como eran las viejas casas de Reikiavik, ya que están reconstruidas en su estilo original. También cuenta con una iglesia rural tradicional y una granja.

Algunos museos son tan curiosos como la Faloteca Islandesa, que posee la más extensa colección de penes que existe. Nada menos que doscientos ochenta, pertenecientes a diferentes especies animales. Asimismo, tiene representaciones de falos de criaturas mitológicas, como elfos, y obras artísticas relacionadas.

Qué hacer en Reikiavik

Además de hacer turismo, la capital islandesa ofrece innumerables actividades a sus visitantes. La mayoría tiene que ver con la naturaleza privilegiada con la que cuenta. Así, una opción es darse un baño relajante en la Laguna Azul, un balneario geotermal donde la temperatura media del agua es de cuarenta grados centígrados.

Laguna Azul en Reikiavik
Laguna Azul – Sarah Ackerman / Flickr.com

Otras posibilidades son contratar un viaje en barco para avistar ballenas; realizar un tour para ver las espectaculares auroras boreales; conocer de primera mano algunos de los escenarios donde se rueda Juego de Tronos; o visitar algunas de las islas que se encuentran frente a la costa de Reikiavik. La más famosa es Videy.

No menos importante es conocer la gastronomía del lugar. Debido a la situación geográfica de Reikiavik, destacan aquellos platos con sabor a mar, como la carne de ballena o la deliciosa sopa de langosta. Respecto a la carne, predomina el cordero, especialmente al horno o a la brasa.

“Como todas las drogas, viajar requiere un aumento constante de las dosis”.

-John Dos Passos-

La Ruta del Círculo Dorado

Mención aparte requiere este famoso itinerario por el sur de Islandia. Tiene unos trescientos kilómetros de recorrido y comienza y termina en Reikiavik, por lo que cualquier viaje a la capital debería ir acompañado de la realización de esta ruta. Desde luego, no desmerece la pena, ya que en la misma se vislumbran auténticos tesoros de la naturaleza.

Cascada Gullfoss en Islandia
Cascada Gullfoss – Nakcrub

Una de las principales paradas es el Parque Nacional de Thingvellir, dividido en varias zonas, aunque la mayor parte se compone de un campo de lava cubierto de abedules. Además, los turistas pueden ver la fauna del lugar, como el visón americano o el zorro polar; o disfrutar de enclaves como la cascada de Öxarárfoss.

También son paradas obligatorias Gullfoss, una catarata en el cañón del río Hvitá; y el valle de Haukadalur, famoso por albergar algunos géisers que brotan a intervalos regulares de las entrañas de la tierra. Los más famosos son el Strokkur y el Geysir, que, como curiosidad, dio su nombre a todos los géiseres del planeta.

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