Descubre los pueblos del Périgord al sur de Francia

· 7 diciembre, 2018
Dividido en cuatro colores que representan las distintas zonas, la región del Périgord esconde localidades llenas de encanto.

París, Lyon, la Costa Azul o la Bretaña pueden ser las zonas más visitadas y conocidas de Francia, pero este país cuenta con un sinfín de posibilidades. En esta ocasión, viajamos al Périgord, al sur de Francia, una de las regiones más encantadoras que encontrarás en tierras galas. ¿Quieres conocerla?

Los colores del Périgord al sur de Francia

Situada al suroeste del país, la provincia del Périgord guarda verdaderos tesoros. Para conocerlos, es preciso diferenciar entre cuatro zonas. Cada una de ellas se denomina con un color: negro, blanco, verde y púrpura.

Castelnaud-la-Chapelle en el Périgord al sur de Francia
Castelnaud-la-Chapelle

La zona negra es la más antigua de todas. Su nombre se debe al color de la trufa y de la oscuridad que albergan los profundos bosques con los que cuenta.

En cuanto a la zona blanca, está situada alrededor de Périgueux. Su denominación también tiene una razón de ser, en este caso, se trata del protagonismo de la cal en su suelo.

La zona verde del Périgord corresponde a la parte más al norte. Como puedes imaginar, se caracteriza por los bosques de robles y la abundancia de prados verdes, ya que se trata de una zona muy húmeda.

Por último, está la zona púrpura, muy joven. Se creó hace solo unas décadas gracias a la expansión del turismo en el Périgord. ¿Por qué recibe ese nombre? Por el color del vino que se elabora aquí.

Los tesoros del Périgord al sur de Francia

Ahora que conocemos un poco mejor esta preciosa región francesa, vamos a hacer algunas paradas en sus rincones con más encanto. Una pequeña muestra de lo que en ella vas a encontrar.

Visita al Périgord negro

La Roque-Gageac en el Périgord
La Roque-Gageac

En tu ruta por el Périgord no puedes dejar fuera la visita a Beynac-et-Cazenac, un pueblo de cuento. El castillo, las casas repletas de flores y los conciertos veraniegos son los principales atractivos de esta villa, situada en el valle del Dordoña.

Y junto a un acantilado se descubre La Roque-Gageac, uno de los pueblos más bonitos de Francia. Las pequeñas calles conducen a sus visitantes al acantilado, un escenario magnífico desde el que ver el río. También destaca su jardín exótico, con palmeras, cactus o bambú.

Uno de los pueblos que más destaca en el Périgord negro es Vitrac. Se asienta junto a un río y lo domina un castillo de auténtico cuento que encandila a todos los visitantes.

El Périgord verde

Abadía de Brantôme en el Périgord
Abadía de Brantôme

Uno de los pueblos más bonitos de todo el Périgord es Brantôme. Se suele comparar con Venecia por el protagonismo que aquí el agua. Aquí se puede descansar en los jardines de los Monjes y admirar monumentos como la abadía, con más de doce siglos de antigüedad.

En Brantôme también podremos conocer el viejo molino o unas fabulosas cuevas que hay detrás de la abadía. Todo, sin olvidar los abundantes puentes y los antiguos edificios que aún perduran a pesar del paso del tiempo.

A poca distancia de este pueblo encontramos otra zona preciosa del Périgord. Bourdeilles es un escenario que ofrece un maravilloso castillo, así como otros monumentos y edificios renacentistas.

Périgueux, ciudad milenaria

Périgueux en el Perigord
Périgueux

El Périgord blanco se sitúa en la zona de la ciudad Périgueux, muy atractiva para el turismo. Las pequeñas calles, con sus fachadas llenas de detalles, son perfectas para pasear y ver los restos de la muralla. Y hay que buscar la torre Mataguerre, desde la que disfrutar de una excelente vista panorámica.

Sin duda, lo que más destaca en esta pequeña ciudad es su catedral. Un templo cuyo diseño se inspiró en la basílica de San Marcos de Venecia. Forma parte del recorrido francés del Camino de Santiago y desde hace dos décadas es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Périgord púrpura, con el vino como protagonista

Viñedos en Bergerac
Viñedos en Bergerac

Es la parte más moderna del Périgord y se denomina así por el color rosado de sus vinos. Este caldo es de gran calidad, especialmente el de Bergerac, uno de los pueblos que merece la pena visitar. Relacionado con el personaje de Cyrano, aquí hay que visitar la plaza Pelissière y el claustro de las Recoletas.

Y en Le Buisson de Cadouin se encuentra la cueva de Maxange, una joya para los amantes del patrimonio subterráneo. Una opción de ocio muy recomendable dentro del Périgord, al sur de Francia.