5 planes para hacer en la ciudad de Jerusalén, en Israel

· 3 agosto, 2018
Ciudad santa para tres religiones, la espiritualidad llena el ambiente de Jerusalén. Una ciudad que vamos a descubrir en cinco planes diferentes.

La ciudad de Jerusalén hay que visitarla una vez en la vida. Es una frase que dicen todos aquellos que han conocido este lugar tres veces santo. Es una ciudad santa para los cristianos, para los judíos y para los musulmanes. Y por lo tanto, irradia una atmósfera espiritual diferente a la de cualquier otro sitio que se conozca.

Turismo cultural y religioso en la ciudad de Jerusalén

Lo cierto es que no hace falta ser creyente para empaparse de la religiosidad de esta urbe. Cualquiera siente ese ambiente durante su estancia en Jerusalén. No obstante, este factor se puede vivir como un aspecto más cultural que religioso, si así se prefiere.

De una forma u otra, está claro que las creencias y la historia están muy presentes. Y si no, confirmadlo vosotros mismos realizando las actividades que aquí os proponemos.

1. Recorrer la Ciudad Vieja

Puerta de Damasco en la ciudad de Jerusalén
Puerta de Damasco en Jerusalén

Nuestra recomendación es que el primer día de estancia en Jerusalén sencillamente os dediquéis a vagar por el laberinto de calles de la Ciudad Vieja, entrando a ella por la espectacular puerta de Jaffa. Veréis un entramado de vías embaucador, y sin quererlo iréis atravesando sus cuatro zonas distintas: la cristiana, la judía, la musulmana y la armenia.

Cada una de las zonas tiene su propia personalidad y sus comercios diferentes. Desde la más grande de todas, la musulmana, que simula un inmenso zoco, a la más pequeña, la armenia, dominada por el edificio del Patriarcado.

2. Visitar los lugares santos

Cúpula de la Roca en la ciudad de Jerusalén
Cúpula de la Roca en Jerusalén

Ya hemos dicho que la ciudad de Jerusalén es santa para el judaísmo, el islam y el cristianismo. Y cada religión tiene aquí sus lugares sagrados, por cierto, bastante cerca unos de otros.

En el caso de los judíos, es el Muro de las Lamentaciones, que de forma continua, día y noche, recibe a los hebreos que aquí oran. Para los musulmanes, los lugares santos son dos: la mezquita de Al Aqsa y la Cúpula de la Roca, cuya cúpula cubre el lugar donde Mahoma ascendió al cielo dejando su huella en la roca.

Y en el caso de los cristianos, el lugar de visita obligada es la Capilla del Santo Sepulcro. Está en el monte Gólgota, y se supone que se edificó en el mimo lugar donde Jesús fue crucificado. Así como también está ahí la cueva donde fue sepultado antes de resucitar.

3. Ir de compras por Jerusalén

Mercado Mahade Yehuda en Jerusalén
Mercado Mahade Yehuda – Émilien Ruiz / Flickr.com

Por cualquiera de los cuatro barrios de la Ciudad Vieja de Jerusalén se encuentran negocios donde poder hacer nuestras compras. No obstante, hay un lugar que no debemos dejar de visitar: el mercado de Mahane Yehuda.

Todo aquel que quiera oler y saborear como vive y como se alimenta la población local, debería adentrarse en este mercado. Un recinto parte cubierto y parte al aire libre repleto de aromas y colores.

4. Emocionarse en un museo

Museo Yad Vashem en Jerusalén
Museo Yad Vashem – Maite Elorza / Flickr.com

El museo Yad Vashem, es algo más que una sencilla exposición. Es un enorme centro de documentación, divulgación e investigación sobre el Holocausto. Y desde luego, en sus salas, a las que se accede gratuitamente, es difícil no conmoverse con lo que nos muestra de aquel despreciable episodio de la historia de la humanidad.

“El deber del superviviente es dar testimonio de lo que ocurrió, (…) hay que advertir a la gente de que estas cosas pueden suceder, que el mal puede desencadenarse. El odio racial, la violencia y las idiolatrías todavía proliferan.”

-Elie Wiesel-

5. Contemplar toda Jerusalén de un vistazo

Monte de los Olivos en Jerusalén
Monte de los Olivos en Jerusalén

Si para el primer día de vuestra estancia en la ciudad de Jerusalén os hemos recomendado adentraros sin rumbo fijo por la Ciudad Vieja, para el último día os pedimos que os acerquéis hasta el Monte de los Olivos.

Un paseo que os llevará a un emplazamiento cargado de emotividad y de creencias. Pero además, os permitirá divisar esta ciudad única en su conjunto. Y casi sin provocarlo, acabaréis por reflexionar sobre lo visto en Jerusalén, llegando a la conclusión de que es cierto lo que decíamos al principio: es un destino que hay que visitar una vez en la vida.