El Museo de la Tortura en Ámsterdam

La capital holandesa es uno de los destinos favoritos de muchos viajeros. No es de extrañar, pues es una ciudad para todos los gustos, donde podemos encontrar casi de todo, como un museo dedicado a la tortura.
El Museo de la Tortura en Ámsterdam
David Díaz

Escrito y verificado por el historiador David Díaz el 11 marzo, 2021.

Última actualización: 11 marzo, 2021

Ámsterdam es una ciudad que destaca por estar en la vanguardia de la libertad. Es un oasis dentro de un país bastante conservador. Por ello, muchos de sus visitantes anhelan visitar su Barrio Rojo o sumergirse en uno de sus famosos coffee shops, pero la capital holandesa tiene otros atractivos, como el Museo de la Tortura.

Establecimientos como el Museo Van Gogh, el Rijksmuseum o el Museo Rembrandt son muy famosos. No obstante, fuera de los circuitos de estos grandes museos existen otros menos famosos, pero no por ello menos interesantes.

Algunos de ellos es difícil encontrarlos en todas las ciudades del mundo por su carácter transgresor. Por ejemplo, está el Museo del Sexo, el Hash Marihuana & Hemp Museum o el Museo Vrolik. A continuación, vamos a hablar de uno de estos museos de Ámsterdam, el Museo de la Tortura, una exposición que nos muestra una de las partes más oscuras del ser humano.

La tortura en la Edad Media, espectáculo ejemplarizante

Con el surgimiento de las sociedades complejas, el ser humano vio la necesidad de establecer leyes para mantener cierto orden social. Quienes incumplían estas leyes eran penalizados, y la crueldad de los castigos variaba según la gravedad del delito. Esto sucede todavía en la actualidad, pero con algunas diferencias respecto a cómo se hacía en épocas pasadas.

La Edad Media es una época que se asocia con la crueldad y no es de extrañar, puesto que quien se saltaba la ley o era acusado de herejía o brujería corría el riesgo de padecer terribles maltratos físicos para sacar una confesión.

Además, muchas de las sentencias se ejecutaban en público, mediante un acto que tenía una función aleccionadora. ¡Mirad lo que os pasará si delinquís! También tenía una función de entretenimiento, era un espectáculo que rompía con la rutina diaria.

Cuando hoy en día pensamos en esas formas de maltrato corporal, se nos ponen los pelos de punta. Eso no quita que debamos conocer cómo eran estas prácticas en el pasado, y por ello se han creado museos que nos hablan de ello en muchas ciudades europeas.

Uno de ellos es del que vamos a hablar a continuación, el Museo de la Tortura de Ámsterdam. ¿Te animas a emprender un viaje a la parte más oscura del ser humano?

¿Qué ver en el Museo de la Tortura de Ámsterdam?

Este tipo de aparatos se pueden ver en el Museo de la Tortura de Ámsterdam.

En el museo de la Tortura de Ámsterdam, podrás admirar la exposición internacional denominada «Penas y condenas en la Edad Media». En ella, tendrás la oportunidad de ver con tus propios ojos hasta 40 instrumentos creados para infringir terribles dolores al cuerpo humano.

Algunos de estos instrumentos son el péndulo, el potro, el aplastacráneos, lo tornillos de mariposa, la cuna de Judas o el más conocido Garrote Vil. Solamente para que os hagáis una idea del terrible dolor que estos utensilios podían infligir, vamos a hacer una breve descripción de la utilidad de alguno de ellos.

¿Cómo funcionaban estos instrumentos?

Por ejemplo, el péndulo es un instrumento muy simple que tenía la función de dislocar los hombros a los torturados. La víctima era colgada por las manos, las cuales previamente habían sido atadas a su espalda. Al caer, el propio peso del cuerpo desarticulaba los húmeros junto con la escápula y la clavícula.

En tanto, el potro era una especie de camilla que estaba conectada a un torno. Los pies y las manos de la víctima se ataban a los pies y a la cabecera de la camilla y se hacía rodar el torno. Con ese movimiento, se tensionaban las extremidades en sentido contrario. El resultado era la dislocación de estas, o incluso la desmembración.

En el museo, los instrumentos están acompañados de antiguos grabados que describen cuál era su funcionamiento. Como vemos, la genialidad del ser humano puede pervertirse hasta el punto de crear semejantes aparatos para atentar contra sus pares.

La tortura debería ser cosa de museo

Jaula medieval usada para torturar enemigos.

El Museo de la Tortura no es uno de los mejores museos que puedas visitar en Ámsterdam. Esto es lo que afirman las críticas de quienes lo visitan, pero aún así, es recomendable visitarlo, no por su calidad museográfica, sino por el mensaje que quiere transmitir.

El museo fue creado en el año 1988 con la finalidad de promover la idea de que la tortura y la pena de muerte debían desaparecer y que solo quedase constancia de estas prácticas en los museos.

Y es que la tortura no es una práctica que tan solo se implementaba en épocas pretéritas. La historia reciente ha puesto de manifiesto que todavía se sigue implementando. Es más, algunos de los grotescos instrumentos descritos anteriormente, fueron actualizados en el siglo XX y pasaron a ser utilizados en las salas de interrogatorios.

Por ejemplo, a la cuna de Judas se le incorporó corriente eléctrica y se utilizó en muchos de los regímenes dictatoriales hispanoamericanos de las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado.

Es muy importante el mensaje que con este museo se quiere transmitir, y por ello todos los visitantes reciben información acerca de las iniciativas de Amnistía Internacional y las Convenciones para los Derechos Humanos. Si decides visitar Ámsterdam, no pierdas la oportunidad de conocer el Museo de la Tortura y tomar conciencia sobre lo peor de la historia de la humanidad.

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