MOBA, el curioso museo del arte malo

El MOBA es un particular museo que funciona en Massachusetts y que ha dado de qué hablar desde que se creó. Quienes lo visitan experimentan sentimientos encontrados, que no incluyen la apatía o el aburrimiento.
MOBA, el curioso museo del arte malo

Escrito por Edith Sánchez, 15 mayo, 2021

Última actualización: 15 mayo, 2021

El Museo del Arte Malo o MOBA exhibe piezas de arte que, por algún motivo, no llegaron a feliz término. Aquí van a parar las obras desechadas, rechazadas o maltratadas por no cumplir los «criterios estéticos» que imponen las instituciones del arte y la sociedad.

El museo busca celebrar el esfuerzo desplegado por los creadores en su intento fallido por conseguir una obra de arte como tal. Probablemente estamos demasiado acostumbrados a creer que los logros llegan solos y olvidamos que fueron precedidos por innumerables fracasos.

Una de las consignas preferidas del museo es la que dice: «Arte demasiado desagradable como para ser ignorado». Veamos de qué se trata este interesante lugar.

Nacimiento del MOBA

El MOBA fue concebido sin saberlo por Scott Wilson, un vendedor de antigüedades que un día se encontró una pintura en el cesto de la basura. Decidió recogerla porque le gustó el marco, pero al mostrársela a varios de sus amigos, estos quedaron fascinados con el conjunto.

Con el pasar del tiempo, Wilson continuó rescatando obras desechadas o adquiriéndolas de terceros. En esta tarea también colaboraban Jerry Reilly y su esposa Marie Jackson, quienes adicionalmente realizaban reuniones caseras con invitados y exhibían las pinturas acumuladas.

Tal vez en broma, pero de esas reuniones surgió la idea de empezar una colección seria de este tipo de trabajos. Fue así como nació oficialmente el MOBA en cabeza de sus 3 fundadores, en el año 1993.

La sede ideal

La inesperada acogida de las pinturas por parte del público y la acumulación de estas hizo que la casa quedara pequeña. Por lo tanto, sus fundadores decidieron crear una sede; el sitio elegido fue la bodega del Teatro Dedham, en Estados Unidos.

Una lluvia de críticas, en algunos casos mordaces, cayó sobre el MOBA. Muchos decían que esta sede solo servía para ser demolida. Sin embargo, quienes dirigían el museo reían a más no poder: su decisión había sido acertada.

Corría el año 1995 y, para este momento, el MOBA ya estaba siendo reconocido, a tal punto que varias personas donaban obras en vez de desecharlas. Lo mejor de todo fue que los mismos artistas empezaron a ceder personalmente sus trabajos fallidos al museo.

Por otro lado, para varios medios de comunicación el MOBA se convirtió en el blanco perfecto de todo tipo de comentarios, especialmente negativos. Pero como reza el refrán popular: «no importa si se habla bien o mal de algo, mientras se hable».

La selección de las obras para la colección

El MOBA es un curioso museo que recolecta obras desechadas por su supuesta mala calidad.

El inusitado interés de los mismos artistas por formar parte del proyecto MOBA llevó a que muchos quisieran donar sus trabajos. Sin embargo, en la mayoría de los casos estos eran rechazados, pues para el staff del MOBA era necesario seguir ciertos derroteros.

El primero de estos consistía en que la obra debía ser original y tener una intencionalidad seria y sincera en su proceso de ejecución. Adicionalmente, tenía que presentar fallas significativas, sin caer en la repetición.

Los curadores del MOBA no estaban interesados en obras cuyos errores hubieran sido claramente deliberados. Tampoco les llamaba la atención cualquier tipo de manifestación artística de estilo kitsch, pretencioso o de mal gusto.

Las tendencias en el MOBA

Aunque el MOBA ha sido criticado innumerables veces por ir en contra del «verdadero» arte, personas como Marie Jackson siempre han dicho lo contrario. Jackson manifiesta que la filosofía del Museo consiste en celebrar la sinceridad de algunos artistas y rendirles un homenaje.

De hecho, hoy el Museo cuenta con más de 600 obras en su colección y es lugar obligado de varias rutas turísticas en la ciudad de Boston. También existe gran número de artículos y reseñas hechas tanto en periódicos como en revistas del mundo entero.

Por ejemplo, un artículo de The New York Times redactado por la crítica de arte Deborah Solomon apuntó que la práctica del MOBA ahora es una tendencia en los museos. Básicamente, realizan exposiciones con «el mejor arte malo». Igualmente, ha dado origen a un movimiento global que promueve la colección de obras artísticas que nadie quiere.

Aspectos adicionales

Los fundadores del MOBA acostumbraban a realizar espectáculos itinerantes que dependían del lugar en donde se hiciera la presentación. Eran semejantes a performances que incluían puestas en escena, títulos sugerentes y, ocasionalmente, musicales. Ejemplo de ello fueron presentaciones realizadas en un bosque, en un lavado de autos y en un spa.

Una segunda sede del Museo fue abierta en el teatro de Somerville en Davis Square, Massachusetts —Estados Unidos— en 2008. Adicionalmente, las obras del MOBA se han expuesto en diferentes museos de Virginia y Nueva York, en Estados Unidos, y de Ottawa, en Canadá.

El MOBA también ha tenido tiempo para solidarizarse con algunas instituciones, como sucedió en 2009 con el Museo de Arte Rose en la Universidad Brandeis. En esa oportunidad, Michael Frank, músico y curador del MOBA, subastó por eBay el trabajo Estudios en digestión y donó los ingresos al museo de la universidad.

A partir del año 2008, al MOBA se le ocurrió convocar a sus seguidores para bautizar algunas de sus obras a través de su página web. La idea surgió como resultado de la complejidad desconcertante que implicaba realizar esta tarea para los curadores del museo, por lo que decidieron darle la oportunidad al público para ver qué resultaba.

Un par de anécdotas

En 1996 fue robada la obra Eileen, de R. Angelo Le, que había sido recuperada de la basura. En ese momento, se ofreció una recompensa de algo más de 35 dólares. Solo después de 10 años el museo fue contactado por el supuesto perpetrador, quien exigía 5000 dólares para devolver la pintura. Aunque no se pagó el rescate, la obra fue devuelta.

Mujer viendo obra de arte en un museo.

Más tarde, en 2004, sustrajeron del MOBA un autorretrato de Rebecca Harris, por el que sus captores exigían 10 dólares. Luego de un tiempo, la obra fue devuelta al museo con un sobre que oficializaba una donación anónima de 10 dólares.

La experiencia de visitar una de las exposiciones del MOBA puede terminar en carcajadas incontrolables o en un llanto sin explicación. Asimismo, es capaz de despertar sensaciones ambiguas como la consignada por un canadiense en el libro de visitas: «Esta colección es preocupante, pero no puedo mirar a otro lado… al igual que un horrible accidente de auto».

Sembrar para cosechar

La labor desarrollada por el MOBA ha sido tan fructífera que otros han copiado la idea y desarrollan proyectos similares en Seattle, Ohio y Australia. De hecho, la compañía de teatro Commedia Beauregard creó una serie de obras cortas a partir de las pinturas recolectadas por el MOBA.

Sobre este museo existen cualquier cantidad de anécdotas y ocurrencias muy inteligentes, pero destaca una idea central que puede resumirse en lo que dijera uno de sus fundadores: «La extrema fealdad es más sorprendente que la extrema belleza y fuerza a las personas a pensar más profundamente».

Como lo escribiera Jason Kaufman, docente de sociología de la Universidad de Harvard: «El MOBA (…) mezcla deliberadamente lo mal hecho con lo ingenioso e inteligente (…) Además, ilustra su objetivo central para burlarse del sistema de juicio por el cual la gente identifica lo que es malo de lo que no lo es».

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