Marc Chagall: descubre al pintor de los sueños

Este artículo fue redactado y avalado por la historiadora del arte Begoña Ibáñez
3 mayo, 2019
Colorista y expresiva, la obra de Marc Chagall es inconfundible. Profundizamos en ella y en los momentos vitales del pintor.

Estar delante de uno de los lienzos de Marc Chagall es como flotar dentro de un mundo onírico. Es el artista que plasma con colores imposibles lo que podría ser el subconsciente más profundo. Para llegar a entender la obra de Chagall es preciso ahondar en los detalles de su vida.

Sus trabajos están altamente inspirados en sus experiencias personales, salpicados con las tradiciones religiosas judías de Rusia. En Marc Chagall se dan la mano diferentes estilos para conformar una pincelada singular e inclasificable. ¿Te gustaría conocer más de cerca a este extraordinario genio?

Pequeña biografía de Marc Chagall

Fotografía de Marc Chagall
Marc Shagall – Wikimedia Commons

El pintor nace en Vitebsk, una pequeña aldea de la actual Bielorrusia, el 7 de julio de 1887. Será el mayor de nueve hermanos, criado en el seno de una familia judía. Su inquietud artística pronto se hace notar y se muda a San Petersburgo en 1907, donde estudia bajo la tutela de artistas como Nikolái Roerich o León Bakst.

En el verano de 1910 se traslada a París. Allí se unirá a los artistas que se están conformando en el barrio de Montparnasse. Conoce a importantes marchantes de arte, lo que le permitirá más tarde organizar sus primeras exposiciones en solitario. La primera de ellas será en Berlín, en 1914.

Ese mismo año vuelve a Vitebsk para casarse con Bella Rosenfeld, escritora rusa con la que estaba prometido. Ella será su amada, su musa y su modelo para muchas de sus obras. Se casarán en 1915 y pronto tienen una hija. Esta será la etapa mas feliz en la vida de Marc Chagall, algo que se reflejará en su pintura.

Participa activamente en la Revolución Rusa de 1917 y funda la Escuela de Arte de Vitebsk en 1919. Pero sus constantes disputas con Kazimir Malévich hacen que abandone la escuela. En 1923 Chagall y su familia se instalan definitivamente en Francia, huyendo entre 1941 y 1948 a Estados Unidos tras la ocupación alemana.

Esta época le traerá grandes logros, como la retrospectiva que organiza el MoMA sobre él en 1946, consolidándose como artista internacional. Aunque también le acarreará el momento más amargo al morir su querida Bella en 1944. Volverá a contraer matrimonio en dos ocasiones más y muere el 28 de marzo de 1985 en Saint-Paul de Vence, cerca de Niza, donde está enterrado.

Estilo en influencias en la obra de Marc Chagall

Techo de la Ópera de París, de Marc Chagall
Techo de la Ópera de París, de Marc Chagall

La infancia, las costumbres populares y la religión son tres campos esenciales en la pintura de Marc Chagall. Su Vitebsk natal y sus primeras vivencias siempre estarán muy presentes. A estos influjos se unirá la conexión con diferentes vanguardias parisinas antes de la Primera Guerra Mundial. 

Principalmente, hay dos corrientes claras que podemos identificar en el trabajo de Chagall: el fauvismo de Matisse y el cubismo de Picasso. Asimismo, se observa la intensa conexión con la Escuela de París, donde se navega en diversos estilos entre el expresionismo y el surrealismo, con exponentes como Amadeo Modigliani.

Todas estas fuentes son de las que beberá el artista para crear una paleta de intenso colorido, alejarse de los problemas del mundo y colocarse a sí mismo y a sus seres queridos un mundo lleno de felicidad.

A través del amor, la niñez, el folclore y las experiencias personales, Chagall nos regala una obra llena de optimismo. Se vale de una mezcla entre realidad y fantasía, entre lo lógico y lo irracional, para transmitirnos la alegría de vivir. ¿Quieres descubrir sus principales creaciones y dónde encontrarlas?

Yo y la aldea (1911), en el MoMA de Nueva York

Cuadro "Yo y la aldea"
«Yo y la aldea» – MoMA

Es uno de los primeros cuadros en el que comprobamos el estilo de Chagall en todo su esplendor. Contemplamos una síntesis perfecta entre la vanguardia y las referencias a su mundo infantil, al campo y a las tradiciones.

El abanico cromático es vibrante, herencia clara del fauvismo, mientras que las formas geométricas denotan la influencia cubista. Todo ello está sumido en unas imágenes superpuestas sin orden preciso y que no se comportan según las leyes de la gravedad. Sin embargo, las estudiadas líneas de las figuras equilibran la explosión onírica, conectando toda la composición.

París a través de la ventana (1913), Chagall en el Guggenheim de Nueva York

Cuadro "París a través de la ventana"
«París a través de la ventana» – Guggenheim Nueva York

El amor a la capital francesa lo plasmará Chagall en muchos de sus trabajos, como este ejemplo. El alto contenido del cubismo y el fuerte colorido para expresarse son los protagonistas de este lienzo, en el que nos asomamos por la ventana del artista.

Hay diferentes planos diferenciados y las imágenes son mucho más fantasiosas: un gato con facciones humanas, el propio pintor retratado en primer término con doble rostro, personajes flotando, el tren avanzando del revés, etc. La dualidad entre la efervescencia que vive en París y la nostalgia que siente por la vida sencilla de su Rusia natal es más que evidente.

El cumpleaños (1915), una de las principales obras de Chagall en el MoMA de Nueva York

Cuadro "El cumpleaños"
«El cumpleaños» – MoMA

Tenemos aquí uno de los lienzos más bellos del pintor ruso, realizado pocas semanas después de su matrimonio con Bella. Es sin duda una celebración del amor.

Abría la ventana y junto con Bella entraban en mi cuarto azul de cielo, amor y flores. Vestida toda de blanco o de negro aparece hace ya tiempo en mis cuadros, como guía de mi arte.

-Marc Chagall-

El autor va olvidando el cubismo de sus días parisinos y el campo onírico casi surrealista va ganando terreno, con fuertes colores expresionistas.

El estar rodeado de guerra o las penurias económicas que se ponen de manifiesto por la falta de mobiliario en la escena representada no parecen importarle. La atmósfera de felicidad que rodea a los enamorados mientras flotan por la habitación es la clave de esta creación.

El violinista celeste (1934), en el Museo Municipal de Tosa de Mar

Chagall pasó dos veranos seguidos en la Costa Brava, concretamente en la localidad de Tossa de Mar, de la que quedó totalmente prendado y que le inspiró para realizar lienzos como este.

De nuevo, admiramos una evocación a su pueblo natal, esta vez inspirado por los azules del mar. El violinista puede ser una representación de su tío, con quien tenía una estrecha relación.

La Virgen de la aldea (1938-42), en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid

Cuadro La Virgen de la aldea de Marc Chagall
«La Virgen de la aldea» – Museo Thyssen

Se trata de otro de los cuadros que podemos conocer en España. Durante esta etapa, Chagall pinta escenas de la tradición cristiana coincidiendo con los años del holocausto judío.

La Virgen aparece con el Niño en brazos, ambos rodeados de la iconografía propia de Chagall: ángeles músicos, vacas voladoras que tocan el violín, todos flotando sobre una aldea. Es otro magnífico ejemplo que evoca al mundo de fantasía propio de este genio.

Son muchos los lugares y museos para admirar la pincelada maestra de Marc Chagall: el techo de la Ópera Garnier, el Centro Pompidou de París, el mosaico del Metropolitan Opera de Nueva York, las vidrieras de las catedrales de Metz o Reims, el museo Marc Chagall de Niza o la Tate Modern de Londres. Se puede seguir su huella alrededor de todo el mundo.

  • Marc Chagall. Museo Nacional Thyssen Bornemisza. Recuperado de: https://www.museothyssen.org/coleccion/artistas/chagall-marc