Las Hurdes, un tesoro por descubrir

· 3 febrero, 2016

En la provincia de Cáceres nos encontramos con esta maravillosa comarca montañosa y natural perteneciente a la España húmeda. La comarca de Las Hurdes está regada por cinco ríos y rodeada de cuatro valles de los que surgen grandes cascadas de agua y meandros. Caracterizada por la ingente cantidad de chopos y álamos que tornan el paisaje en coloridas tonalidades, Las Hurdes es un terreno lleno de misterio, leyendas y fantasía.

Un recorrido inolvidable por Las Hurdes

Meandro Melero: la espectacularidad del paraje natural

En la época en la que el río Alagón tiene un mayor caudal, justo en las proximidades del pueblo de Riomalo, tenemos la oportunidad de conocer uno de los espacios naturales más bellos de la provincia de Cáceres y puede que incluso, de toda España: el meandro Melero.

Meandro Melero en Las Hurdes
Meandro Melero – asife

El meandro aparece a la vista con forma casi de isla cuando el pantano de Gabriel y Galán está lleno de agua. Si queremos verlo en toda su grandeza debemos dirigirnos al Mirador de la Antigua.

Podemos hacerlo bien caminando entre maravillosos pinos, jaras y brezos o, si lo preferimos, en nuestro vehículo particular. La primera opción es la más recomendada para los amantes del campo, ya que tendrán la oportunidad de deleitarse con la hermosura del paisaje circundante.

El recorrido no es muy largo y, de hecho, resulta muy agradable al comienzo ya que en su inicio cuenta con una magnífica piscina natural. Todo ello convierte la visita en una de las más puras que el viajero pueda llevar a cabo. Nadie debería perdérsela.

Una ruta senderista por el valle del Esperabán

El río Esperabán es probablemente el más calmado de todos los que recorren las Hurdes. A pesar de ello, también deja impresionantes formas a su paso.

Desde uno de los muchos miradores que se han levantado en sus riberas es posible contemplar la población de Alquería del Castillo, de gran colorido y riqueza y que se encuentra en uno de los recovecos del río.

Las Hurdes
Las Hurdes – Jesús Pérez Pacheco / Flickr.com

En la siguiente pedanía el turista se encontrará con la localidad de Las Erias, donde se sorprenderá al ver el meandro más impactante de esta zona. Conviene finalizar nuestra excursión por el valle del Esperabán caminando desde Pinofranqueado a La Aldehuela, donde comprobaremos cómo los lugareños aprovechan las aguas para regar sus plantaciones. Allí, el visitante encontrará espacios verdes ejemplares rodeados de profusa vegetación y animados por el sonido de las cercanas cascadas.

“Si en todas las partes del mundo el hombre es hijo de la tierra, en Las Hurdes la tierra es hija de los hombres”.

-Miguel de Unamuno-

El Gasco, riberas que enamoran

Los singulares senderos de El Gasco se localizan al norte de la comunidad de Extremadura. El acceso a ellos resulta algo difícil debido a lo abrupto del terreno en que están situados.

Río Malvellido
Río Malvellido – Jesús Pérez Pacheco / Flickr.com

A pesar de este pequeño inconveniente, aquellos que estén interesados en la historia extremeña no pueden dejar pasar la oportunidad de conocer estas tierras. Y es que, en ellas aún quedan algunos yacimientos de la Edad del Bronce.

El caminante puede ascender hasta su mirador perfectamente señalizado. Un poco antes de llegar a la cima, el río Malvellido asombrará al viajero con su extraordinaria caída y sus increíbles meandros.

Ya abajo, los aventureros tienen la suerte de poder hacer uso de la piscina natural del pueblo antes de continuar dando un paseo por esta comarca. Eso sí, no debes abandonarla sin visitar el Centro de Interpretación La Casa Hurdana, que hace un paseo por la historia de Las Hurdes a través de sus viviendas típicas.

El chorro de la Meancera: una cascada llena de vida

Si el río Malvellido ya de por sí consigue transmitir mágicas sensaciones en el espectador con su profunda caída y con sus maravillosos arroyos, la apariencia del caudal denominado chorro de la Meancera será capaz de tocarnos el alma.

Cascada en Las Hurdes
Chorro Meancera – Jesús Pérez Pacheco / Flickr.com

Desde el pueblo de El Gasco existe un camino que confluye por la garganta de la mencionada ría. Su interior alberga una enorme cantidad de piedras y rocas en ambas orillas. Desde ese punto ya es posible escuchar el sonido de la catarata que se esconde entre la espesura de esta hondonada. En breves pasos esta ligera peregrinación merecerá la pena y la naturaleza nos obsequia con esta vistosa y suntuosa cascada.

Paraíso de piscinas naturales: el Charco de la Olla

También en el área norte de Extremadura y dentro del espacio correspondiente a Las Mestas, muy cerca ya de la provincia de Salamanca, el turista puede regocijarse en el denominado Charco de la Olla. Las aguas de este pequeño embalse son llamadas así por la curiosa forma que adquieren en el punto en que el río Ladrillar y el río Batuecas confluyen.

Piscinas naturales en Las Hurdes
Piscinas naturales – Jesús Pérez Pacheco / Flickr.com

Como peculiaridad cabe añadir que al primero de ellos solía conocérsele como el río Malo debido a todo lo que destrozaba a su paso. Este idílico espacio está perfectamente cuidado por lo que hará las delicias de cualquier turista. De hecho, si lo deseamos podemos nadar en estas lagunas. No muy lejos de allí descansan las ruinas y el esqueleto mecánico de lo que fuera el antiguo molino de Batuecas.