Prepárate para sorprenderte en la Viena menos conocida

Armando Cerra 27 octubre, 2016

Viena es una de las ciudades más elegantes y visitadas de Europa. Una urbe plagada de rincones históricos palacios repletos de arte, además de teatros, salas de conciertos o museos de enorme prestigio a nivel mundial. Todos esos sitios aparecen en cualquier guía sobre la capital austriaca. Sin embargo, vamos a intentar descubriros otros lugares menos famosos, pero sin duda con un atractivo digno de ser conocido por todos.

Los rincones menos conocidos de Viena

1. El barrio judío de Viena

Judenplatz en Viena
Judenplatz – Angelina Dimitrova

El epicentro del barrio judío vienés es la Judenplatz, donde se eleva el monumento conmemorativo del Holocausto. Una obra que evoca a miles de víctimas hebreas de la locura nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Y sin salir de la plaza podemos acercarnos al Museo Judío. Todo eso en la superficie, porque bajo la actual Judenplazt se hallan los vestigios de una vieja sinagoga, la casa de un rabino, así como unas escuelas, los baños públicos y hasta un antiguo hospital.

2. El Reloj Anker

Reloj Anker en Viena
Reloj Anker – Ekaterina Pokrovsky

Lo primero que hay que decir sobre el reloj Anker es que se halla en la plaza más antigua de Viena, la Hoher Markt. En cuanto al reloj en sí, se instaló a principios del pasado siglo XX sobre un paso elevado entre los dos edificios de la aseguradora Anker.

Pues bien, la maravilla  es que cada hora suena música de órgano y surge un personaje histórico relacionado con el país. Lo mismo puede ser Carlomagno que la emperatriz María Teresa o el músico Haydn.

3. Estatua de Joseph Haydn

En Viena suena la música por todas partes, y los recuerdos a sus músicos más célebres (Mozart, la saga de los Strauss, Schubert…) son reclamos turísticos en forma de museos, casas natales o actuaciones musicales.

Pues bien, aquí queríamos mencionaros a uno de esos grandísimos músicos, Joseph Haydn. Su estatua en Mariahilferstasse a veces puede pasar desapercibida entre tanta tienda y transeúnte, pero que merece la pena ser buscada y encontrada.

“Las calles de Viena están pavimentadas con cultura; las de otras ciudades con asfalto.”

– Karl Krauss –

4. El Café Landtmann

Café Landtmann en Viena
Café Landtmann – Querfeld Ges.m.b.H. / commons.wikimedia.org

Si la música es uno de los emblemas de Viena, lo mismo puede decirse de sus cafés históricos. Podríamos nombrar muchos, y desde luego el Café Central estaría entre los más conocidos desde el siglo XIX.

Pero os vamos a recomendar otro cuya ambientación también os trasladará a otra época. Es el Café Landtmann, también abierto en tiempos decimonónicos, y que tuvo clientes como Marlene Dietrich o Sigmund Freud. Ahora te toca a ti.

5. El Palacio Ferstel

Pasaje Ferstel en Viena
Pasaje Ferstel – SchiDD / commons.wikimedia.org

Otro elemento típico de Viena son sus palacios imperiales. Si nombramos los de Belvedere, Hofburg o Schönbrunn estamos refiriéndonos a las grandes atracciones monumentales de la ciudad. Pero aquí os vamos a citar otro con un carácter bien diferente.

Y es que la arquitectura de origen veneciano del Ferstel hoy en día acoge un centro comercial para los compradores más exquisitos, que aquí pueden comprar antigüedades, joyas y diseños de lo más exclusivos.

6. Karmelitermarkt y el Naschmarkt

El Mercado de los Carmelitas o Karmelitermarkt es menos selecto, aunque con la misma atmósfera de elegancia que envuelve todo en Viena. Es un espacio para los más gourmet, que para comparar también se pueden acercar al Naschmarkt, donde abundan los puestos de comida y los restaurantes con recetas de cualquier parte del planeta.

7. El Museo de Historia Natural

Museo de Historia Natural de Viena
Museo de Historia Natural – Pedro J Pacheco / commons.wikimedia.org

El paseo por la Ringstrasse es obligado en Viena, pues bien allí se descubre que uno de los edificios más hermosos es el Museo de Historia Natural. Y su atractivo no solo es externo, en sus salas se salvaguarda una de las colecciones naturales más impactantes del mundo, que va desde restos de dinosaurios a cráneos humanos o raros minerales. Y por si fuera poco, en su parte alta dispone de uno de los mejores miradores de la ciudad.

8. Las playas del Danubio

El gran Danubio en realidad es la principal arteria de Viena, sobre todo su canal, en cuyas orillas se puede comer, cenar y beber hasta altas horas de la madrugada. Y si el tiempo acompaña, hasta se puede tomar el sol o cócteles sobre la arena de las playas fluviales que aquí se crean.

Desde luego esta era la última gran sorpresa que teníamos reservada para ti en nuestra ruta por la Viena más desconocida.

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