La isla Kekova en Turquía y su ciudad sumergida

6 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
Descubrir una ciudad antigua bajo las aguas del mar es algo con lo que todos hemos soñado de niños. Pues bien, ese sueño se hace realidad en la isla turca de Kekova.

La isla de Kekova es una de las grandes sorpresas que nos puede proporcionar un viaje a Turquía, en concreto, si hacemos un recorrido por su costa del Mediterráneo. De hecho, en los últimos tiempos esta isla atrae a cada vez a más viajeros. ¿El motivo? Contemplar en esas aguas transparentes los vestigios de una antigua ciudad sumergida. ¿Puede haber algo más sugerente?

Dónde está la isla de Kekova

A veces, cuando pensamos en viajar a Turquía, nuestras expectativas se reducen a empaparnos de la larga historia y el arte de Estambul y a descubrir los sorprendentes paisajes de la región de Capadocia. Sin embargo, el amplio territorio turco que se extiende por la península de Anatolia tiene mucho más que ofrecer.

Si viajamos por la costa mediterránea encontraremos excelentes playas y ciudades tan atractivas como Esmirna. Y también en esa costa está la isla de Kekova, que se integra en la provincia de Antalya, relativamente cerca de Demre. Es un lugar de fácil acceso, ya que son muchas las excursiones que se ofrecen para ver los restos de su ciudad bajo el mar.

La antigua ciudad sumergida

Ruinas sumergidas en Kekova

Hay muchos lugares abandonados en el mundo. Algunos lo fueron a causa de acontecimientos históricos o de tragedias provocadas por el hombre. Sin embargo, también hay sitios que han quedado abandonados y como si el tiempo se hubiera detenido a causa de alguna catástrofe natural.

En ese sentido, el caso más emblemático es la ciudad de Pompeya, sepultada por las cenizas escupidas por el Vesubio. Y también en la isla de Kekova hay una ciudad abandonada por los dictados de la naturaleza. Esta urbe, que se llamaría Simena, quedó sumergida en la Antigüedad debido a la sucesión de terribles terremotos.

Este lugar, fundado en el siglo V antes de Cristo, hoy se nos muestra bajo las aguas a un paso de la costa. En algunos puntos sus restos se hunden hasta los 25 metros de profundidad.

Un lugar protegido

Ciudad sumergida de Kekova

 

Las aguas cristalinas del Mediterráneo y su escaso oleaje hacen que desde la orilla de la isla Kekova podamos ver este particular yacimiento arqueológico. Desde luego, invita a bañarse y bucear entre estos vestigios de la historia.

Sin embargo, el lugar en la actualidad está protegido para mejorar su conservación, la cual no es la mejor, ya que ha sido un sitio muy expoliado por los buscadores de tesoros. Una buena prueba de ello es la gran acumulación que se ve de ánforas rotas en busca de posibles maravillas de la Antigüedad.

No obstante, pese a la protección todavía se puede pedir permiso para bucear por allí. Y moverse entre los restos de arquitecturas clásicas es algo que ni los mejores lugares de buceo del mundo pueden ofrecer.

La isla Kekova desde tierra firme

Golfo de Kekova

Si bien el mayor atractivo de la isla de Kekova es conseguir ver esos restos submarinos, lo cierto es que el lugar posee más lugares interesantes que merece la pena descubrir.

Para empezar, es imprescindible contemplar su belleza natural. Hablamos de un sitio que nos plasma todas las esencias del Mediterráneo, con su costa agreste y amable al mismo tiempo y con sus suaves colinas cubiertas de vegetación de matorral. De hecho, el lugar se conoce como la isla del tomillo.

Y también en tierra firme se puede ver el viejo puerto de la isla, ya que el pasado de Kekova no se acabó cuando la vieja ciudad quedó hundida. La historia prosiguió y en tiempos del imperio bizantino aquí se construyó un valioso puerto marítimo.

Fue un puerto que tuvo cierta relevancia comercial. Incluso siglos después fue ocupado por los Caballeros de Rodas, miembros de una orden militar originaria de la isla de Rodas, otro de esos lugares del Mediterráneo repletos de historia y leyendas que no se debería perder nadie que viaje por esta fascinante zona del mundo.