Hotel Raffles, una parada obligatoria en Singapur

· 1 junio, 2018
Con su edificio colonial y su aspecto elegante y señorial, el Hotel Raffles es uno de los iconos de Singapur. Un hotel en el que se han alojado infinidad de personajes famosos.

El Hotel Raffles es un hotel colonial y el mejor exponente de aquella época en Singapur. Su importancia es tal que está considerado monumento nacional de la ciudad-estado de Asia. A continuación, te descubrimos su origen, así como otros datos de interés para su visita. ¿Nos acompañas en este recorrido?

La historia del Hotel Raffles

Parte del edificio que actualmente alberga el Hotel Raffles comenzó siendo una casa de playa de propiedad privada. No fue hasta 1878 cuando el Dr. Charles Emerson lo convirtió en el Hotel Emerson. Tras su muerte en 1883, el alojamiento cerró y la Institución Raffles se hizo con la construcción.

Interior del Hotel Raffles
Hotel Raffles – EQRoy / Shutterstock.com

El Hotel Raffles se inauguró en 1887, convertido en un hotel de lujo que contaba con diez habitaciones. Su cercanía a la playa, así como su reputación en cuanto al servicio ofrecido, lo convirtieron en un alojamiento muy popular entre los clientes más adinerados que viajaban hasta Singapur.

Progresivamente se fueron añadiendo nuevos edificios al original, elevando el número de habitaciones a setenta y cinco. También se erigió una nueva construcción donde estaba ubicada la antigua casa de playa; y se incorporaron una terraza, un salón de baile, un bar o una sala de billar, entre otras estancias.

Durante la Segunda Guerra Mundial el hotel sufrió algunos cambios, empezando por el nombre, ya que paso a denominarse Rafles Syonan Ryokan bajo la ocupación del Imperio japonés. Sin embargo, y pese a las dificultades derivadas del conflicto, el alojamiento consiguió sobrevivir hasta convertirse en un autentico referente.

Sin ir más lejos, algunos de los huéspedes mas ilustres que se han alojado aquí han sido Ava Gardner, Charles Chaplin, Michael Jackson, John Wayne, la reina Isabel de Inglaterra, así como su nieto Guillermo junto a su esposa Kate. Todos ellos, por tanto, se rindieron a la elegancia del Hotel Raffles.

“La gran ventaja de los hoteles es que son un refugio perfecto ante la vida doméstica.”

-George Bernard Shaw-

Leyendas y anécdotas del Hotel Raffles

Patio del Hotel Raffles
Patio interior – GTS Productions / Shutterstock.com

El Hotel Raffles tiene numerosas leyendas y anécdotas. Es por eso que posee su propio historiador residente, Leslie Danker, el empleado más veterano del alojamiento, para el que lleva trabajando más de cuarenta años. Este se encarga de realizar las visitas guiadas, muy demandadas por los visitantes.

Una de las leyendas tiene que ver con la existencia de un tigre bajo la mesa de billar, pero, ¿qué hay de cierto en ello? Parece ser que en 1902 un felino se escapó del circo instalado en la playa y se refugio en la sala de billar del hotel.

Lamentablemente, el animal acabó siendo abatido por los disparos del director de un colegio cercano al que los empleados le habían pedido ayuda.

Datos prácticos para la visita del Hotel Raffles

Hall del Hotel Raffles
Hotel Raffles – GTS Productions / Shutterstock.com

Aparte de las visitas guiadas que acabamos de ver, si se dispone de bastante presupuesto, se puede contemplar la idea de alojarse en una de las ciento tres suites que alberga el Hotel Raffles. Si no, siempre se puede tomar algo en una de las terrazas de los patios. Una opción es pedir el cóctel Singapur Sling en el Long Bar, pues fue donde se inventó.

El origen de la bebida también podría considerarse como una anécdota. Y es que a principios del siglo XX no estaba bien visto que las mujeres bebieran alcohol en público, por lo que el color rosa del cóctel disimulaba la ginebra y les permitía disfrutar del mismo sin ningún problema.

Asimismo, en los patios interiores del Hotel Raffles se pueden admirar preciosas fuentes; o ir de tiendas a alguna de las cuarenta boutiques especializadas que se encuentran en la galería comercial del alojamiento. Otra posibilidad es dejar maravillarse por su jardín tropical, o asistir al museo o al teatro que alberga.

Llegar hasta el es muy sencillo. Se puede tomar el metro y seguir las líneas verdes y roja hasta la parada de City Hall. Una vez allí, también se puede disfrutar de los lugares de interés cercanos, como del Teatro Ópera Esplanade, icono de la ciudad; el Parque de Merlion; o la Singapore Flyer, una noria de ciento sesenta y cinco metros de altura.