Graus en Huesca: historia y naturaleza

En el noreste de Aragón, en la provincia de Huesca, hallamos un municipio de encanto e historia únicos: Graus. Un pueblo de la comarca de La Ribagorza que se asienta en la confluencia de los ríos Ésera e Isábena. Por ubicarse en tan privilegiado enclave, la villa posee siglos de historia que sobrevive en su arquitectura y su cultura. Adentrémonos un poco más en esta población, que es puerta de los Pirineos centrales, y descubramos qué puede ofrecernos esta villa oscense.

Graus, una villa medieval

El municipio de Graus integra varios pueblos que deleitarán tanto a amantes del turismo rural como a fanáticos de lo sobrenatural. La villa homónima es, además, el pueblo más grande de toda la comarca.

Plaza Mayor de Graus
Plaza Mayor – Ana del Castillo

El municipio de Graus integra varios pueblos y aldeas deshabitadas que deleitarán tanto a amantes del turismo rural como a fanáticos de lo sobrenatural. La villa homónima es, además, el pueblo más grande de toda la comarca.

Una población con siglos de historia desde el Paleolítico, época en la que aquí había ya asentamientos. Pero Graus es, ante todo, una ciudad medieval, de hecho su casco antiguo fue nombrado conjunto histórico y todavía hoy se conservan tres de las cuatro puertas de su gran muralla.

Plaza Mayor de Graus
Plaza Mayor – ANSELM PALLÀS / Flickr.com

El corazón de la población lo encontramos en su Plaza Mayor, lugar donde sus gentes disfrutan de sus ya conocidas longaniza y parrillada, una delicia para todos los que amen el buen comer.

Sentado en una terraza quizá oigamos hablar el grausino, el aragonés más puro, y a través de sus callejuelas y plazas podremos apreciar cómo el fluir de los siglos ha dejado huella, pues son diversas las casas testimonio de un pasado fuerte y una tradición viva. Graus aúna para el turista la historia que puebla sus edificios y la belleza de un entorno natural próximo a los Pirineos, y es sin duda un rincón donde perderse por unas horas.

Patrimonio religioso de Graus

Esta población oscense posee gran tradición religiosa, pues conserva una especial donación que en 1415 entregó San Vicente Ferrer: una talla de la imagen de Cristo. Por ello, las fiestas mayores son el 13 y 14 de septiembre, dedicadas al santo valenciano. Este particular regalo digno de devoción se conserva en la iglesia parroquial de San Miguel, una visita obligada para todos los visitantes de la región, devotos o no.

Basílica de la Virgen de la Peña en Graus
Basílica de la Virgen de la Peña – Santi Rodriguez

Aunque sin duda, el edificio más emblemático es la basílica de la Virgen de Peña, un imponente templo construido a mediados del siglo XVI sobre la iglesia románica de Santa María. En ella prima el estilo gótico renacentista y se integra a la perfección con el entorno natural de peñascos y riscos sobre la que se asienta.

Consta de iglesia, patio y hospital de peregrinos, del que cabe destacar su magnífico claustro mirador. Un maravilloso espacio en el que disfrutar de la belleza de la serranía aragonesa. Por encima del santuario se encuentra el Corazón de Jesús, y en sus cercanías la ermita de San Pedro.

Naturaleza en Graus

Espacio Pirineos

Existe en la villa de Graus un centro desde el que se presta especial atención al idílico entorno sobre el que se asienta el territorio. Los Pirineos centrales son los principales protagonistas en el llamado Espacio Pirineos. Un rincón desde el que dar a conocer estas montañas a fin de que el turista las visite y las respete, entendiendo la Tierra como un regalo y no como un producto.

Paisaje de Graus
Graus – Kom bo / Flickr.com

El centro propone un especial acercamiento a la riqueza geológica, paisajística, biológica y cultural de las cercanías del Pirineo aragonés, un edificio que ofrece ocio y cultura, mediante el aprendizaje y el respeto y preservación, para que generaciones futuras puedan disfrutarlo como puede hacerlo el turista, ya sea en ruta con bicicleta o senderista, dos opciones siempre acertadas.

El agua ofrece ocio

Siguiendo el curso de los ríos Ésera e Isábena, al sur de la comarca de Ribagorza, hallaremos el embalse de Joaquín Costa, llamado también Barasona por el pueblo sumergido bajo sus aguas. Este estupendo paraíso ofrece multitud de actividades de ocio y deportivas con las que disfrutar en un día caluroso.

Embalse en Graus
Graus – Guadalupe Cervilla / Flickr.com

A tan solo 3 kilómetros de Graus, encontraremos el desvío hacia la Base Naútica, que posee la zona de baño mejor situada y donde podremos embarcar para deleitarnos del sol y el leve oleaje.

“El camino de la montaña, como el de la vida, no se recorre con las piernas sino con el corazón.”

-Andrés Nadal-

El turista podrá realizar actividades como el piragüismo, la vela o la pesca, así como esquí acuático y el esquí-bus. Zambulléndonos en los ríos o haciendo rafting o hidrospeed, la oferta deportiva refrescará el verano atendiendo a multitud de gustos.

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