La bella Estación Internacional de Canfranc en Huesca

· 6 junio, 2016

Al borde de las montañas de los Pirineos aragoneses encontramos una estación de singular belleza que esconde grandes episodios de la historia de España. Se trata de la Estación Internacional de Canfranc, cercana a la frontera con Francia y situada en el municipio homónimo en la provincia de Huesca.

Este es uno de los lugares con más magia que podemos encontrar en la comunidad autónoma de Aragón, ya que no solo la estación es punto de interés, el municipio de Canfranc es, a su vez, un pedacito de tierra que es imposible no visitar. El majestuoso perfil de la estación se alza orgulloso sobre la montaña haciendo frente a los viajeros que suben con intención de disfrutar del aire puro y la belleza del paisaje.

Estación de Canfranc, un alto en el camino

Estación de tren de Canfranc
Estación de Canfranc, Huesca – peresanz

La Estación Internacional de Canfranc fue inaugurada el 18 de julio de 1928. Debido a su posición cerca de la frontera con Francia, sirvió de punto estratégico durante la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, ya que cerrando el paso desde ella se aseguraba que España quedara sellada de invasiones.

Se trata de un edificio de planta rectangular de 241 metros de longitud y con 75 puertas en cada  lado. Su fachada recuerda a la de un palacio clasicista del siglo XIX erigido a 1194 metros sobre el nivel del mar.

Estación de Canfranc
Estación de Canfranc – Turol Jones / commons.wikimedia.org

Aunque nació con la intención de unir España y Francia atravesando los Pirineos por Somport, hoy en día la estación no presta servicio salvo los operados por Renfe, que la unen con Zaragoza en un trayecto de media distancia.

En 2005 se aprobó un plan de restauración y rehabilitación que pretendía convertir la estación en hotel de lujo, así como transformar el lugar en un emplazamiento que albergara no solo el hotel y la nueva estación, sino también un museo ferroviario. El plan tuvo que abandonarse debido a problemas de financiación.

“Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.”

-Fernando Pessoa-

El municipio de Canfranc

Sin duda la esplendorosa estación internacional es un delicioso postre para todo un banquete visual. Las vistas desde ella son impresionantes y es seguro que el viajero disfrutará enormemente la visita.

Canfranc
Canfranc – thierry llansades / Flickr.com

Como acompañamiento podremos acercarnos al bello pueblo de Canfranc, a los pies del puerto de Somport. Con una población de quinientos cincuenta y cuatro habitantes, la diminuta villa guarda divinos tesoros arquitectónicos como la iglesia de la Asunción, del siglo XII originariamente aunque a día de hoy sea muestra de diversos y posteriores estilos arquitectónicos. En contrapunto encontraremos la moderna iglesia de Nuestra Señora del Pilar, que es muestra de desornamentación, racionalidad compositiva y funcionalidad.

Canfranc
iglesia de Nuestra Señora del Pilar, Canfranc – Mmvalnet / commons.wikimedia.org

A causa de la localización que ocupa, la urbe vio erigidas numerosas fortificaciones defensivas como medida de protección ante invasiones. Un de ellas es la portentosa Torre de los Fusileros. Construida en el año 1876, tenía como principal misión la de defender la recientemente construida carretera que unía Zaragoza con sus vecinos del norte. Cuenta con una altura de tres plantas, patio interior y hasta un foso con puente levadizo.

Un rincón para la historia

En el término del bello pueblecito de Canfranc hallaremos un hermoso paraje natural que es actual emplazamiento del conjunto megalítico de la Rinconada de la Canal Roya. La composición incluye el dolmen denominado La Rinconada, una acumulación de piedras levantada sobre una tumba que se remonta a la Edad Antigua convirtiéndose así en cámara funeraria que cuenta con un diámetro exterior de 17 metros y una altura de dos metros y medio, y un círculo de piedras.

Canal Roya en Canfranc
Canal Roya – Mauri / Flickr.com

Asimismo, en la explanada del Barranco de las Blancas, encontramos un dolmen de gran tamaño orientado al oeste que conserva cinco losas laterales y una tapa. Como dato curioso, resulta muy interesante fijarse en que una de ellas cuenta con una ventana.

Este territorio conserva como muestra de la historia cada piedra de sus yacimientos prehistóricos. Un territorio testigo de los duros inviernos de montaña y centinela del túnel de Somport, la oscura puerta hacia Europa. Discurrir por estos lares invita al paseante a sentirse parte del misticismo histórico y natural que envuelve a esta preciosa zona con su mágico manto de roca y nieve.