El valle de Amizmiz: todo lo que debes saber

Álvaro Gómez · 22 marzo, 2019
Esta zona de Marruecos es perfecta para para practicar trekking. En ella, además, se descubren pequeñas aldeas bereberes que muestran las tradiciones más antiguas del país.

Un lugar ideal de Marruecos para practicar trekking es el valle de Amizmiz. Esta actividad da un paso más allá del senderismo, realizas más esfuerzo y recorres rutas que no están marcadas por senderos. Toda una aventura para disfrutar de los mejores lugares naturales del mundo.

Y en este sentido, el valle de Amizmiz es perfecto para ello. En esta zona del corazón de Marruecos hay manantiales, ríos y plantas que solo encontrarás en África. También verás pequeños pueblos y aldeas que parecen detenidos en el tiempo, lo que hará que tu experiencia sea mucho más enriquecedora.

Si te gusta el turismo de aventuras, este es tu sitio. No dudes en organizar una escapada de tres o cuatro días para conocer todo lo que hay en esta zona. Está muy cerca de Marrakech, por lo que puedes organizar unas pequeñas vacaciones muy atractivas.

¿Cómo llegar al valle de Amizmiz?

Vista de Amizmiz
Amizmiz – Wikimedia Commons

La mejor forma de llegar al valle de Amizmiz es desde la ciudad de Marrakech. Está a poco más de 50 kilómetros, aunque tienes que hacer varios trasbordos.

La mejor opción es ir a la estación de taxis que hay a las afueras de la ciudad. Hasta ella puedes llegar en transporte público. Una vez allí, indicas que quieres ir a Amizmiz. Y debes saber que quizá no puedas salir hasta que haya más gente que quiera ir a este lugar, ya que lo común es compartir trayecto.

Otra opción es ir al valle de Amizmiz en autobús. Para ello debes tomar la línea L45 en Sidi Momoun, pero con esta opción tardarás mucho más en llegar que en taxi.

Trekking en el valle de Amizmiz

Paisaje de las montañas del Atlas
Paisaje cerca de Amizmiz – Yani Dubin / Flickr.com

Si eres un aventurero, al valle de Amizmiz irás con un único objetivo: practicar trekking y disfrutar el máximo posible de la naturaleza. Puedes pedir consejo a los habitantes de la zona para que te digan qué trayecto es el más interesante.

Necesitas unos tres o cuatro días para conocer lo más interesante. Aquí se esconden algunos de los mejores paisajes del país y podrás verlos entre pueblo y pueblo. Una opción es seguir la orilla del río que cruza el valle de Amizmiz. ¿Qué mejor lugar para descansar que frente a un precioso manantial?

También atravesarás zonas de bosque y subirás las montañas. Incluso podrás recolectar los frutos secos de sus árboles autóctonos de esta zona del Atlas.

Además de conocer los paisajes, verás en cada pueblo las formas de vida de sus habitantes. La gente de la zona del valle de Amizmiz suele ser muy hospitalaria con los visitantes, por lo que te llevarás un buen recuerdo de esta tierra.

Lo mejor es que hagas trekking en el valle de Amizmiz en los meses que no son veraniegos, pues el calor hace que esta actividad sea muy difícil. Por eso, deberías evitar viajar en junio, julio, agosto e incluso a principios de septiembre.

¿Qué más puedes hacer?

Puesto del zoco
Zoco de Amizmiz

En el propio pueblo, en Amizmiz, puedes visitar el mercado callejero, aunque solo funciona un día a la semana, por lo general el martes. Es el típico mercado marroquí donde hay infinidad de productos, aunque en este caso son mucho más auténticos que los que puede haber en mercados más turísticos.

Y podrás hacer la actividad social más conocida del país: regatear. Los productos no tienen un precio fijo y los comerciantes bereberes siempre te van a decir un precio elevado. Tienes que ser listo, mostrar seguridad y negociar el precio hasta llegar a un acuerdo que os convenza a ti y al vendedor.

En el valle de Amizmiz, además, puedes visitar los diferentes asentamientos que hay por la zona. Hay pueblos más grandes, pero también pequeñas aldeas bereberes. Para conocer los más interesantes, puedes apuntarte a alguna de las rutas guiadas que se organizan desde Amizmiz.

Tienes que estar preparado para lo que vas a ver. Muchos de estos pequeños pueblos no tienen servicios básicos como la luz o el agua corriente. Por eso, quizá veas a niños transportando agua desde los pozos cercanos a sus viviendas.

De hecho, hay un proyecto en el propio Amizmiz que te ofrece la posibilidad de ver cómo trabajan los artesanos locales. También puedes estar un rato con una familia marroquí y aprender cómo es su cocina más tradicional.