El templo de Poseidón en el cabo de Sunio

Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
10 abril, 2019
Se alzó en un punto estratégico con unas fabulosas vistas hacia el Egeo. Hoy, sus restos nos hablan del esplendor de la Antigua Grecia.

El templo de Poseidón por excelencia que nos ha llegado de la Antigua Grecia es el que se encuentra en el cabo de Sunio. Un punto estratégico para controlar desde hace milenios el tráfico marítimo por el Egeo y que, sin duda, es el mejor lugar para ubicar un templo dedicado al dios del mar.

¿No lo conoces? Pues no olvides visitarlo en tu próximo viaje a Grecia porque te va a maravillar por su arquitectura, su ubicación y sus puestas de sol.

Cómo llegar al cabo de Sunio

Templo de Poseidón en cabo Sunio
Templo de Poseidón

El sitio donde se levanta este templo de Poseidón se encuentra a unos 70 kilómetros de Atenas. Por lo tanto, puede ser una buena excursión para realizar durante la estancia en la capital griega. No solo por el propio templo y el cabo, también por el trayecto, que va recorriendo la accidentada y bella costa.

Para eso, hay tres formas de llegar. Se puede ir en un autobús público que cada hora une Atenas con el cabo de Sunio. Sin embargo, informaros de los horarios, ya que posiblemente mediante este transporte tendréis que regresar antes del anochecer, el mejor momento para la visita al templo de Poseidón.

Otra opción es hacerlo en vuestro propio coche o en uno de alquiler. La ventaja es la libertad de horarios y de paradas. El inconveniente es el caótico tráfico heleno. Y por otra parte, siempre se puede contratar una de las excursiones turísticas que van desde la capital hasta este paraje tan especial.

Los restos del templo de Poseidón

Vista lateral del templo
Lateral del templo

Se vaya como se vaya, el lugar no os va a decepcionar. Para comenzar, por la propia arquitectura clásica que aquí se conserva. El templo de Poseidón se levantó en el siglo V a.C. Por lo tanto, tiene más de dos milenios de antigüedad.

De ahí que no haya llegado íntegro hasta nuestros días. Tan solo se conservan unas 15 columnas de las más de 40 que tuvo originalmente. Si bien, esas columnas de orden dórico son suficientes para imaginarnos todo el conjunto.

Y no solo eso, su presencia compone una estampa espectacular sobre el mar Egeo, ya que se encuentran en pleno cabo, a una altura de 60 metros sobre el azul de las aguas.

La vista en cualquier momento del día es de lo más atrayente, pero sobre todo con el ocaso. De hecho, se considera que aquí se ven algunos de los mejores atardeceres de Europa.

Como ya os podéis imaginar, ese horario de tarde-noche es el más demandado por los viajeros que llegan hasta aquí. Así que no os extrañéis de que en la temporada alta esté atiborrado de turistas, lo que le quita cierta magia. Si podéis elegir, buscad fechas menos concurridas para la visita. Una visita que, por cierto, es de pago.

Otro templo en el cabo de Sunio

Cabo Sunio en Grecia
Cabo Sunio – Christos Vassiliou / Flickr.com

El templo de Poseidón no es el único en cabo de Sunio o cabo Sunión. A menos de medio kilómetro se puede ver el que fue un templo dedicado a Atenea. De esta manera, la presencia de dos templos dedicados a dos dioses tan relevantes del Olimpo heleno nos hace pensar que nos encontramos en un sitio muy importante.

Y así era. Desde aquí se controlaban los barcos que llegaban hacia el puerto de Atenas, por lo que tenía una importancia militar evidente por la amplia panorámica marina que ofrece.

La huella de Lord Byron en el templo de Poseidón

Interior del templo
Templo de Poseidón

La panorámica que se ve desde el templo de Poseidón ha cautivado a millones de personas llegadas de cualquier parte del planeta. Pero pocos de ellos han hecho tanto como Lord Byron por el lugar.

Este poeta romántico deseó que aquí fuera trasladado su cuerpo una vez fallecido, lo cual aumentó la celebridad del templo. Pero al mismo tiempo, también se supone que inscribió su nombre en el lugar. Y es algo que creó un precedente que otros turistas posteriores han querido imitar.

Por favor, si visitas el templo de Poseidón en el cabo de Sunio dedícate a gozar de la visión del mar y de las ruinas de una civilización irrepetible. No hagas actos vandálicos. Grabar tu nombre en estos mármoles milenarios no deja de ser un acto que contribuye a la destrucción de este lugar mágico.