Residenzscholss, un palacio con diferentes estilos artísticos

Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
7 marzo, 2019
El Palacio Real de Dresde es uno de los mayores tesoros de esta ciudad alemana. Una magnífica construcción que refleja como pocas la historia de esta urbe.

El Residenzscholss, el Palacio Real de Dresde, es una de las mayores joyas artísticas de esta ciudad. Una urbe tan monumental que es conocida como la Florencia del Elba. Si bien, mientras en la ciudad italiana predomina el arte renacentista, aquí el estilo predominante es el barroco.

No obstante, hay que decir que en este Palacio Real está presente toda la historia del arte alemán, desde los tiempos del románico hasta las restauraciones más actuales. Vamos a conocerlo mejor.

El Residenzscholss en el centro de Dresde

Palacio Real de Dresde
Palacio Real de Dresde

Lo cierto es que la visita al Residenzscholss de Dresde no tiene pérdida, ya que se encuentra en el corazón de esta ciudad alemana. Está en su zona más monumental y elegante: la Scholssplatz o, lo que es lo mismo, la plaza del Palacio.

En este emplazamiento no solo está el propio Palacio Real, también se encuentran aquí la Hofkirche y el Palacio de Justicia. Y por si fuera poco, a un paso se descubre el Augustusbrücke, el puente de Augusto, sobre el río Elba.

Los orígenes del Palacio Real de Dresde

Hoy en día el Residenzcholss es una edificación verdaderamente voluminosa. Sin embargo, sus orígenes fueron mucho más austeros. Nos estamos refiriendo al momento en el que en este mismo lugar la dinastía Wettin levantó un primer torreón de estilo románico.

Se inició la construcción en el año 1200 y ese iba a ser solo el comienzo de este palacio, por el que han pasado a lo largo de los siglos diversos gobernantes de Sajonia.

Las reformas en el Renacimiento

Pasaje en el Palacio Real de Dresde
Pasaje en el Palacio Real

Aquella torre inicial se mantendría durante mucho tiempo. Pero en el siglo XV el valor militar quedó disminuido en favor del residencial. Fue entonces cuando el maestro de obras Arnold de Westfalia lo amplió creando un primer palacio renacentista. E incluso en el siglo siguiente se ampliaría más en ese estilo artístico.

El legado de Augusto II el Fuerte

Sin embargo, el mayor añadido al edificio tendría lugar a comienzos del siglo XVIII. Precisamente, en el año 1701 el Residenzscholss sufrió un devastador incendio. Tras ello, el gobernante Augusto II el Fuerte ordenó su reconstrucción, pero ahora siguiendo las formas del estilo barroco.

Él sería quien mandara construir las estancias más imponentes del actual monumento. Son las conocidas como el Tesoro del Palacio Real. Los nombres de estas salas ya nos dan una idea de lo que aquí se guardaba: la Sala de Plata, de las Preciosidades, de los Escudos, del Marfil, del Bronce y de las Joyas.

El siglo XX en el Palacio Real de Dresde

Vista del Residenzscholss
Vista de Palacio Real de Dresde

Si el siglo XVIII fue el periodo en el que alcanzó su máximo esplendor el Residenzcholss, el siglo XX iba a ser el más convulso. Lo cierto es que comenzó con reformas y añadidos que tenían el objetivo de modernizarlo, incorporando desde la electricidad hasta la calefacción. Pero luego llegó la Segunda Guerra Mundial.

Toda la ciudad de Dresde sufrió los bombardeos de los aliados y quedó casi en una inmensa ruina. Y eso incluyó también el Residenzscholss. Y aunque gran parte de las colecciones que se guardaban en palacio habían sido previamente trasladadas, la verdad es que el inmueble en sí quedó muy dañado.

Así permaneció unos cuantos años, hasta que finalmente se inició su reconstrucción en los años 60. Unas obras que, obviamente, han durado décadas y en las que se ha pretendido recuperar su aspecto más grandioso y su estética barroca dominante.

La visita actual al Residenzcholss

Los trabajos de recuperación han dado frutos y hoy en día el Palacio Real se ha convertido en una de las grandes atracciones de la ciudad, junto a la bellísima Frauenkirche o el singular mural de azulejos del Desfile de los Príncipes, integrado en la parte norte del propio Residenzscholss.

Si visitas Dresde, una de las ciudades más monumentales de Alemania, no te pierdas la entrada a este palacio. Una vez allí, déjate sorprender por las maravillas que ofrece en sus espacios visitables. Te esperan desde colecciones de joyas hasta armas, pasando por mobiliario de época u obras de arte de maestros como Durero o Rembrandt.