Descubriendo la desconocida Casablanca

La ciudad de Casablanca, en la costa atlántica de Marruecos, es gran capital comercial y económica del país, sin embargo no es está excesivamente explotada turísticamente. Eso no significa que no tenga interesantes atractivos. Aquí os los vamos a intentar descubrir.

El principal monumento de Casablanca

Sin duda alguna, el principal reclamo monumental de Casablanca es la mezquita de Hassan II. Este templo lo mandó construir el anterior rey en el año 1980 y las obras perduraron durante más de una década, si bien el resultado final es francamente espectacular, al ser una de las mezquitas más grandes de todo el Islam.

Mezquita de Hassan II
Mezquita de Hassan II- Karol Kozlowski

De hecho, su minarete principal se eleva a 210 metros de altura, y desde ahí un rayo láser indica la dirección a La Meca. Ningún otro edificio en Marruecos es tan alto. Si bien, lo más atractivo de la gran mezquita de Casablanca es su emplazamiento, ya que está en un promontorio ganado al océano, evocando un pasaje del Corán que poéticamente dice que el trono de Dios se erigió sobre la aguas.

Interior de la mezquita de Hassan II en Casablanca
Interior de la mezquita de Hassan II – globe666

Pero además de su ubicación, también impresionan sus dimensiones (dentro podría caber la catedral de Notre Dame, por ejemplo) y su suntuosa decoración a base de mármoles, granito, tallas en madera, azulejos o exquisitos moldeados en estuco. En definitiva, todo un derroche de fantasía artística y también de dinero, ya que esta obra fue realmente cara teniendo en cuenta el nivel de vida marroquí.

Casablanca, a orillas del Atlántico

Desde la citada mezquita de Hassan II se puede seguir un paseo a orillas del océano. De esta forma se llega al barrio de Aïn Diab y al famoso Boulevard de la Corniche. Toda la zona es una de las más acomodadas y cosmpolitas de la ciudad. En torno a esa gran avenida se encuentran numerosos restaurantes, clubs y discotecas.

Vista de Casablanca
Vista de Casablanca – Masterovoy

Casablanca es famosa por la película de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, sin embargo, hay que decir que aquella producción se hizo íntegramente en estudio y los actores jamás pisaron los bares y cafés casablanquinos.

Una pena, porque lo cierto es que uno de los grandes atractivos de la urbe es disfrutar de su intensa vida nocturna, sobre todo en este barrio de Aïn Diab.

Y también en este barrio se encuentra la playa de Casablanca, muy frecuentada en verano, y de la cual se puede disfrutar plenamente si se visitan algunos de los clubes marítimos dispersos a lo largo de la misma.

“La tocaste para ella, tócala para mí. Si ella pudo soportarlo, yo también podré. ¡Tócala Sam!¡Tócala!”

-Frase de la película Casablanca

La ciudad antigua de Casablanca

La tradicional medina, o ciudad antigua de las urbes marroquíes, en el caso de Casablanca es bastante pequeña y, además, no es excesivamente vieja, ya que prácticamente toda ella se compone por edificios del siglo XIX.  Y entre ellos destacan los vestigios de una fortaleza cerca del puerto conocido como la Sqala.

Ciudad antigua de Casablanca
Ciudad antigua – Philip Lange

En realidad, el reducido tamaño de la medina nos habla de una ciudad que era realmente pequeña hasta la llegada de los franceses como colonizadores.

De hecho, es más amplio el centro francés de la ciudad, plagado de edificios coloniales, muchos de ellos ubicados en torno al espectacular parque de la Liga Árabe. Diseñado en 1918, es otra de las atracciones de la ciudad y un lugar de visita obligada si se quiere conocer el arte contemporáneo marroquí, que se expone en la Villa des Arts.

La nueva medina de Casablanca

Entrada a la Medina de Casablanca
Entrada a la Medina – Sammyday / commons.wikimedia.org

Si la medina antigua de la ciudad sabe a poco, siempre se puede visitar esta más moderna, también conocida como Quartier Habous. En realidad, es un barrio construido en torno a 1930 y que reúne el ambiente más exótico de las medinas con los criterios de la arquitectura francesa.

En realidad, se construyó con la intención de ubicar aquí a muchos de los emigrantes que por aquel entonces llegaban del medio rural. Sin embargo, hoy es un buen lugar para comprar los típicos recuerdos.

Además en sus inmediaciones está el fastuoso Palacio Real, que lamentablemente no se puede visitar. Lo que sí que es visitable es la antigua Makakma du Pasha, un palacio con más de sesenta estancias finamente decoradas.

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