Cosas que no sabías de la catedral de Viena

La catedral de Viena ocupa un lugar predominante en el centro de la capital de Austria. Es un edificio sencillamente fascinante. Y no solo por su belleza artística, ya que a la hermosura de la construcción hay que sumarle las muchas joyas escultóricas, pictóricas o de orfebrería que alberga. Además, este templo esconde muchos secretos que hacen mucho más recomendable su visita.

Un poco de historia sobre la catedral de Viena

Tejado de la catedral de Viena
Catedral de Viena – Zdravko Ciric

La catedral de San Esteban de Viena se comenzó a construir en el siglo XIV, sobre los restos de otros templos anteriores.

Sin embargo, ha sido una edificación a la que se le han ido sumando reformas con el paso de los siglos, por lo que se puede admirar en ella la evolución de las artes austriacas. Tanto en su exterior, dominado por el tejado de colores, la gran aguja y las dos torres; como en su interior de tres naves y plagado de capillas en los laterales.

“Todo gran arquitecto es necesariamente un gran poeta. Debe ser un interprete original de su tiempo, sus días, su edad.”

-Frank Lloyd Wright-

Lo más antiguo de la catedral de Viena

Fachada principal de la catedral de Viena
Fachada principal – RossHelen

Ya hemos dicho al principio que la actual catedral vienesa sustituyó a un templo anterior, aunque hay partes del edificio que nos recuerdan sus orígenes románicos.

Esas partes son las bases de las llamadas Torres de los Paganos, ubicadas en la fachada principal, las cuales enmarcan la conocida como Puerta de los Gigantes. Por cierto, no es la única puerta, también a la derecha de la iglesia está la Puerta de los Cantores, por que antaño no podían pasar las mujeres.

La gran aguja de la catedral de Viena

Aguja de la catedral de Viena
Aguja de la catedral – Mariia Golovianko

Está claro que los dos campanarios de la fachada principal llaman poderosamente la atención, pero hay otro elemento vertical de gran atractivo. Es la gran aguja gótica que se eleva sobre el crucero del templo. ¿Cuánto mide esa construcción? Pues la nada despreciable altura de 137 metros. Por cierto, es posible subir a un mirador en su parte alta, y así contemplar Viena desde las alturas.

Y por supuesto desde ahí también se aprecia en todo su esplendor el particular y colorido tejado de la catedral de Viena. Se trata de una llamativa cubierta compuesta por aproximadamente un cuarto de millón de azulejos de colores que hoy en día lucen magníficamente, aunque durante la Segunda Guerra Mundial sufrieron muchos daños.

Entramos a la catedral de San Esteban de Viena

Todo un tratado de la historia del arte es lo que se contempla dentro. Un escenario único que ha sido el lugar donde se han celebrado algunas de las más fastuosas ceremonias de la historia de Austria. Y por si fuera poco, la propia catedral de Viena es un grandioso cementerio, ya que aquí reposan los restos de muchos de los miembros de la dinastía Habsburgo.

Interior de la catedral de Viena
Catedral de Viena – Patrick Wang

Pero una vez que se queda uno empequeñecido ante el conjunto, os vamos a nombrar varios elementos que merecen la atención durante la visita.

1. La campana Pummerin

Es mítico el relato de que esta campana de la torre norte se hizo con el bronce fundido de cañones que los turcos abandonaron en su huida de la ciudad en 1683. No obstante, debió refundirse después 1945, cuando la campana se cayó y se rompió, así que tuvieron que rehacerla.

2. El púlpito de Pilgram

Púlpito en la catedral de Viena
Púlpito de Pilgram – Jim.kovic / commons.wikimedia.org

De las innumerables joyas artísticas que se descubren en el interior de la catedral de Viena hay una que merece aparecer en cualquier manual de Historia del Arte. Es el púlpito que a comienzos del siglo XVI labró el escultor Pilgram, uno de los mejores ejemplos de la escultura del gótico flamígero.

3. La capilla de Tirna

En esta capilla se observa un Cristo crucificado junto al sepulcro del Eugenio de Saboya. Visitadla y mirad bien el rostro de Jesús. Se dice que la barba es pelo real, y no solo eso, se cuenta que crece de forma continua.

4. Las catacumbas

Y acabamos este recorrido por la catedral de Viena hablando por de sus entrañas, literalmente. Unas catacumbas datadas en el siglo XVIII, donde los arqueólogos han hallado una enorme cantidad de huesos, tanto que se supone que corresponden aproximadamente a 10.000 personas.

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