Conoce el origen del Cristo Redentor de Río de Janeiro

· 27 octubre, 2015
El colosal ícono de una de las ciudades más conocidas de Brasil es también una de las más grandes muestras escultóricas de Art Déco.

En el año 2007 el Cristo Redentor de Río de Janeiro pasó a formar parte de la prestigiosa selección de las Nuevas 7 Maravillas del mundo moderno, junto a prodigios escultóricos tan espectaculares como el Taj Mahal, el Coliseo de Roma y la Gran Muralla China, entre otros.

A pesar de ser una de las Maravillas del Mundo Moderno, la espectacular estatua brasileña es la única que aún no posee el título de Patrimonio de la Humanidad otorgado por la UNESCO.

Historia del Cristo Redentor

La idea de la construcción de esta gigantesca representación de Jesús de Nazareth con los brazos extendidos comenzó con motivo de la conmemoración del centenario de la independencia de la nación.

Ya a mediados del siglo XIX el líder religioso Pedro Maria Boss había propuesto la creación de un monumento católico a la princesa Isabel de Brasil. Sin embargo, no se prestó atención al proyecto hasta 1921, año en el que volvió a barajarse como posibilidad.

Estatua del Cristo Redentor

El ingeniero Heitor de Silva Costa se hizo cargo del diseño de la estatua, de la obtención de los permisos necesarios para su asentamiento sobre el cerro y de la adquisición de la financiación.

Para esto último se puso en contacto con el cardenal Sebastiao Leme, quien tuvo la ocurrencia de anunciar la “Semana del Monumento” en la que se consiguieron gran parte de los fondos necesarios para la consecución del proyecto mediante las donaciones privadas de los brasileños.

Construcción

El levantamiento de esta colosal figura tuvo lugar entre 1926 y 1931. El respetado escultor francés de origen polaco Paul Landowski fue el escogido para su creación. Cabe mencionar que al terminar su cometido decidió renunciar a los derechos de autor de su obra a favor de la República Federativa de Brasil.

Detalle de la estatua del Cristo Redentor

En un principio, el plan era que esta imagen de Jesucristo sostuviese un globo terráqueo en la mano derecha y una enorme cruz en la otra, pero la concepción original se desechó, dando lugar a su impresión actual, gracias a la cual aparenta estar resguardando a todos los habitantes de Río.

En lo referente al rostro, el encargado de tallarlo fue el reputado retratista rumano Gheorghe Leonida, quien había resultado ganador del Gran Premio de las Artes por su obra Le Diable.

El Cristo Redentor en datos

Curiosidades

Tiene una altura de 30 metros, a los que hay que sumarles los 8 extra que le aporta el pedestal sobre el que está expuesto. Esto deja a la cabeza con el descomunal tamaño de 3,75 metros. En cuanto a su peso total, alcanza las 1.145 toneladas.

Mano del Cristo Redentor

Su brazo derecho es 40 centímetros más largo que el izquierdo. La estatua fue creada con esa deficiencia a propósito, con el fin de que pudiera resistir los fuertes golpes de viento que soplan en la cumbre de la montaña que, en ocasiones, llegan a superar los 150 kilómetros por hora.

Esto es de vital importancia ya que su interior es prácticamente hueco, contando solo con una escalera gracias a la cual es posible acceder a cualquiera de sus 4 terrazas, 3 de ellas situadas en las manos.

Desde el 12 de octubre de 1931, fecha de su inauguración, esta obra de arte es visitada anualmente por más de 2 millones de personas. Gracias al estupendo sistema de iluminación con que cuenta, contemplarlo tanto desde sus pies como desde la distancia durante la noche es una auténtica delicia visual.

Información práctica para la visita del Cristo Redentor

Para visitar la famosa estatua debemos desplazarnos hasta la cima del Cerro del Corcovado, en el Parque Nacional de Tijuca. La mejor opción es tomar el bondinho, el Tren de Corcovado, cuyo viaje dura unos veinte minutos aproximadamente.

Cristo Redentor en el Corcovado

Una vez en el lugar, se puede aprovechar y entrar en la capilla dedicada a Nuestra Señora de Aparecida, Patrona de Brasil, en el pedestal sobre el que se asienta la maravilla del mundo. En su interior se guardan dos pequeñas imágenes de dicha patrona en una vitrina empotrada y en un altar de mármol.

La estatua es hueca en su interior y solo tiene unas escaleras que conducen a su parte superior, desde donde se pueden disfrutar una vista espectacular. Hoy en día, causa verdadero furor subir hasta la cabeza para tomarse una selfie.

El Cristo Redentor se puede ver desde otros muchos puntos de Río de Janeiro, pero destacan el Morro de Dois Irmaos, que ofrece al mismo tiempo una panorámica completa de la Zona Sur de la ciudad; y la colina Pan de Azúcar, ideal para ir después del atardecer. También desde más sitios del Parque Nacional de Tijuca (Mirador Doña Marta y Vista Chinesa).

Se puede contratar un tour que además incluya la visita de otros atractivos de Río de Janeiro, como el Palacio Laranjeiras, residencia del Gobernador de la ciudad brasileña; o el barrio de Cosme Velho.

Además de ser una de las siete maravillas del mundo moderno, el Cristo Redentor es un punto de peregrinación para muchos creyentes cristianos de todas partes del mundo.