Los Colosos de Memnón en Luxor, qué debes saber antes de ir

· 2 enero, 2019
Son dos imponentes estatuas que fueron parte de la entrada monumental de una de las mayores necrópolis del Antiguo Egipto. Además, los Colosos de Memnon tienen su propia leyenda.

Los Colosos de Memnón en Luxor son una de las joyas del Antiguo Egipto. Unas estatuas cuya función era servir de entrada de un magnífico complejo funerario y que están envueltas en la leyenda. Si tienes pensado visitar las joyas de la vieja ciudad de Tebas, debes incluir este tesoro en tu itinerario de visita.

Los Colosos de Memnón en Luxor

Los Colosos de Memnón en Luxor son dos monumentales estatuas gemelas que representan a uno de los más grandes faraones de Egipto: Amenhotep III. Gobernó entre 1390 y 1353 a.C.

Colosos de Memnon
Colosos de Memnon

Ambas estatuas alcanzan una altura de 14 metros, a los que hay que sumar los 4 de los pedestales. Muestran al faraón sentado, con sus manos posadas sobre las rodillas. Los rostros miran hacia el este, de modo que se ven iluminados por el sol naciente.

Además, hay dos figuras de menor tamaño que se encuentran situadas junto al trono. Representan a la esposa de Amenhotep, Tiy, y a su madre, Mutemuia.

Además de estos dos colosos, había otros cuatro a la entrada del complejo funerario. Uno de ellos se ha recuperado no hace mucho, aunque su deterioro era notable.

Historia

Este increíble monumento se encuentra en la ribera occidental del Nilo, frente a la ciudad de Luxor. Los Colosos de Memnón se construyeron en una sola pieza de cuarcita roja extraída cerca de El Cairo, en las canteras de Gebel el-Silsila.

Como adelantábamos, su objetivo era presidir la entrada del complejo funerario del faraón. Un complejo que en su época fue el más grande de todo Egipto, incluso más que el Templo de Karnak. Ocupaba una extensión de 35 hectáreas, sin embargo, en nuestros días apenas quedan de él algunos restos.

La leyenda de los Colosos de Memnon en Luxor

Los Colosos de Memnon son protagonistas de una curiosa leyenda. Hace siglos las historias aseguraban que cada día, al salir el sol, un sonido agudo y prolongado salía de sus piedras. Este sonido era muy similar a un llanto.

Cabeza de uno de los Colosos
Cabeza de uno de los Colosos

La leyenda cuenta que la diosa de la aurora lloró la muerte de su hijo Memnón. Este, rey de Egipto y Etiopía, había muerto a manos de Aquiles en la mítica Troya. Así, la diosa pidió entre lágrimas a Júpiter la resurrección de su hijo al menos una vez al día.

De esta manera, cada mañana al salir el sol la diosa de la aurora abrazaba con sus rayos la piedra en la que su hijo se escondía eternamente. Y ese era el lamento que se escuchaba salir de las estatuas.

La verdad de la leyenda

La realidad es algo menos romántica que las historias populares. La explicación habría que buscarla en el deterioro sufrido por las estatuas a lo largo de los años.

Colosos de Memnon
Colosos de Memnon

Un terremoto que tuvo lugar en el año 27 a.C. provocó serios daños en los Colosos. A ello habría que añadir los efectos de la erosión. Todo ello provocó que aparecieran grietas por las que entraba el aire. Y, al calentarse la piedra con el sol del amanecer, era cuando se originaban esos “lamentos”.

Esa es la explicación de que tan singulares ruidos dejaran de escucharse después de que se realizaran unas obras de restauración en las estatuas. Trabajos que acometieron en el siglo III, en época del emperador romano Séptimo Severo.

Sin embargo, la leyenda de los Colosos de Memnon en Luxor perduró. Además, los románticos del siglo XIX y los aventureros de aquella época, de algún modo, contribuyeron a que se mantuviera viva.

Los Colosos de Memnón es uno de los lugares que debes visitar en cualquier viaje a Egipto. Es una excursión que puedes realizar sin problemas desde Luxor y que es complemento perfecto a las demás joyas de la Antigüedad que encontrarás en este territorio.

Lo cierto es que Egipto es un país de leyendas y arquitectura fascinantes. El culto a los faraones, las magníficas construcciones y su historia nos muestran el espíritu de una de las civilizaciones más grandes de la historia de la Humanidad.