El archipiélago de las Marquesas, un paraíso en el Pacífico Sur

Patricia Hernández · 26 marzo, 2019
Sus paisajes inspiraron al pintor Paul Gaugin y al novelista Robert Louis Stevenson. Paisajes de los que aún se puede disfrutar.

El archipiélago de las Marquesas es un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza salvaje, pero también para conocer una cultura diferente. Situado en la Polinesia Francesa, es un auténtico paraíso que pasa desapercibido para muchos turistas. ¿Quieres saber más? Te descubrimos las posibilidades que ofrece y sus puntos de interés.

Pero antes de mostrate esta pequeña joya, vamos a explicar cómo llegar. Lo ideal es tomar algún vuelo desde Tahití (la compañía Air Tahiti opera regularmente). Pero también se puede realizar un crucero de 16 días que parte desde el mismo punto de origen y llega al archipiélago de las Marquesas tras pasar por el de Tuamotu.

Hiva Oa y sus yacimientos arqueológicos

Tikis en Hiva Oa
Tikis en Hiva Oa

La isla de Hiva Oa, la más grande del grupo sur del archipiélago, alberga diversos yacimientos arqueológicos. Uno de ellos, el del me’ae en Puama’u, posee el mayor tiki de las islas. Se trata de Takaii, una escultura sonriente de 2,43 metros que permanece prácticamente oculta en medio de la exuberante vegetación.

En Hiva Oa tampoco se puede dejar de visitar el cementerio del Calvario, donde están enterrados el cantante Jacques Brel y el pintor Paul Gauguin. A este último se le dedicó un museo que se encuentra en Atuona, la sede del gobierno de la isla.

En el museo Gaugin se exponen copias de las obras más destacadas del artista. También se puede ver una reproducción de la escultura de bronce Oviri, en la que el artista representó a la diosa del luto.

Nuku Hiva, la isla principal del archipiélago de las Marquesas

Bahía en Nuku Hiva
Nuku Hiva

Además de ser la isla de mayor tamaño, en ella se encuentra la capital del archipiélago de las Marquesas, Taiohae. Cerca de la ciudad se puede admirar la cascada Ahuii, de 550 metros de alto. Allí, además, puedes disfrutar de la tranquilidad más absoluta a orillas del mar.

Las otras dos comunas en las que se divide Nuku Hiva son Taipivai y Haitheu. La primera es un valle fértil y con varios ríos y sitios arqueológicos. La segunda puede presumir de que su bahía era la favorita del escritor Robert Louis Stevenson.

Tahuata, la más pequeña del archipiélago de las Marquesas

De la isla más grande pasamos a la más pequeña de las habitadas del archipiélago de las Marquesas. No obstante, su tamaño no es proporcional a su belleza natural, ya que el lugar es muy montañoso y cuenta con profundos valles y acantilados. 

Entre sus atractivos turísticos habría que hablar, además, del pueblo de Hapatoni y su entorno. También hay que mencionar el pequeño museo de arte e historia de Vaitahu (la villa principal de la isla), la maravillosa playa de Hanamoenoa o de los petroglifos de Hanatefau.

Ua Pou, la isla con forma piramidal

Isla de Ua Pou en el archipiélago de las Marquesas
Isla Ua Pou

Nos trasladamos a la isla más poblada del archipiélago de las Marquesas, pues cuenta con unos 2200 habitantes. Su nombre responde a los pilares basálticos en forma de pan de azúcar que hay en su centro: Matahenua, Pouakei y Oave. Su villa principal es Hakahau, que alberga un puerto y está próxima al aeropuerto.

Fatu Hiva

La isla de Fatu Hiva está formada por dos antiguos volcanes que pertenecen a la cadena montañosa que culmina en el monte Tauauoho, de 960 metros de altitud. Al oeste se abren dos bahías: la de Hanavave, una de las más bellas del mundo, y la de Omoa. Mientras, al este hay estrechos valles escarpados e inaccesibles.

Ua Huka

Consta de tres villas: Hane, Hokatu y Vaipaee, siendo esta última su capital. En ella se puede visitar el museo comunal, un lugar donde es posible conocer la vida cotidiana de antaño gracias a una serie de fotografías y objetos de todo tipo.

Mientras, en Hane es recomendable ir a su playa de piedras negras y disfrutar de su espléndida bahía y de la vista del Motu Hace, un islote coralino con forma de pan de azúcar. En Hokatu no hay que perderse sus casas llenas de flores.