Annecy en Francia, un pueblo encantador

Podría decirse que es la Venecia de los Alpes, un sitio que te dejará obnubilado y del que no desearás irte. Una excelente escapada de fin de semana o incluso de un día si estamos en la zona de Lyon. Su encantador lago y su gran historia convierten a Annecy en un destino no apto para amantes el tráfico y el estrés.

Los seis mil años de Annecy

¡Si tuviesen que hacer una pastel de cumpleaños… que difícil sería encender todas las velas! La historia de Annecy se remonta a los 4.000 mil años a.C y es de las más antiguas poblaciones de los Alpes Franceses. Se han encontrado restos de aldeas lacustres en la zona que indican su antigüedad.

Un poco más cerca en el tiempo debemos decir que los romanos fundaron una localidad urbana llamada Boutae en el siglo I a.C. donde hoy encontramos Annecy. A partir del siglo XI se desarrolla el burgo con la construcción de un castillo a orillas del río Thiou.

Annecy en Francia
Annecy – Leonid Andronov

Muchos artesanos deciden instalarse en Annecy-le-Neuf (La nueva) y dejan Annecy-le-Vieux (la vieja) con el objetivo de beneficiarse con la energía procedente de la velocidad del río, de tan sólo 5 kilómetros de longitud.

Poco tiempo después, el conde de Ginebra se instala en Annecy tras ser expulsado de su ciudad natal y la incorpora al Ducado de Saboya. Esto convierte a la pequeña población en un centro administrativo de relevancia. El obispo también se traslada aquí y pasa a ser la diócesis de Ginebra.

Luego la ciudad se transforma en un centro de manufacturas hasta que a finales del siglo XIX el turismo pasa a ser el principal desarrollo económico.

Paseando por Annecy

Sus pequeñas dimensiones permiten que en un solo día podamos recorrerla por completo. El paseo que te recomendamos comienza en la Rue du Paquier, donde está el Hotel de Sales, construido en el siglo XVII y en cuya fachada podemos ver esculturas sobre las cuatro estaciones y un balcón con hojas de laurel entrelazadas (simbolizan la eternidad).

Annecy
Annecy – Oscity

Siguiendo por la Rue de Notre Dame se localiza la iglesia del mismo nombre y el antiguo ayuntamiento (actual casa parroquial), con una escalera construida en 1771. Los edificios y casas con sus típicas arcadas se erigen una al lado de la otra por la calle Filaterie.

Uno de los sitios más encantadores de Annecy es la Quai de la Cathédrale, donde se pueden atravesar los canales cruzando por puentes de madera. La frondosa vegetación será tu compañía en este paseo.

Palacio de la Isla de Annecy
Palacio de la Isla, Annecy – Mihai-Bogdan Lazar

El edificio más famoso de la ciudad es el Palais de L’Ile, una casa de color gris con techo rojizo y que da la sensación de ser un barco anclado en el medio del río. Allí funcionó una prisión (por ello tiene unas rejas gruesas), el palacio de justicia y un centro administrativo.

En la actualidad este edificio, construido sobre una isla de roca natural, es un centro de exposiciones. Fue declarado Patrimonio Histórico en el año 1900.

Si sigues por Quai de l’Ile te encontrarás con casas donde las puertas dan al agua del río. Solo se podía llegar a ellas en barcas.

Annecy
Annecy – Vadim Petrakov

Allí puedes pasar por el Pont Morens, el primer puente construido en piedra, cuya calzada pasa por debajo de las viviendas y que te lleva al Quai de l’Eveché.

Cerca del Pont de la Republique se hallan las compuertas mecánicas construidas en el año 1874 para conducir el agua del río a la turbina de una fábrica de algodón establecida tras la Revolución Industrial en el antiguo monasterio de las Clarisas.

Esta maravillosa invención permitió aumentar 20 centímetros el nivel del lago para que pueda funcionar todo el año con un caudal constante.

Annecy
Annecy – Marco Saracco

Continuando el paseo, cruza el Pont de la Halle y llega al embarcadero, un sitio elegido por los turistas para caminar tranquilamente. En la otra orilla se hallan los Jardins de L’Europe. Desde allí se pueden disfrutar vistas muy lindas de Annecy, una postal perfecta para hacer cientos de fotos de la Venecia de los Alpes.

”La belleza no mira, sólo es mirada.”

-Albert Einstein-

Por último, el Pont des Amours, el lugar más romántico de la ciudad, por supuesto punto de encuentro de las parejas y de quienes desean ver el atardecer viendo las sombras de los árboles en el agua y los cisnes nadando sin preocupaciones.

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