El puente Alejandro III y su curiosa historia

Adrián Pérez 12 febrero, 2016

El puente Alejandro III está considerado el puente más bonito de París. Su construcción, su hermoso arco con sus esculturas doradas y la colección de candelabros que lo adornan nacen de una curiosa historia. ¿Quieres conocerla? Ven con nosotros, demos un recorrido por la historia del puente Alejandro III.

El puente Alejandro III une la gran explanada de Los Inválidos con el complejo monumental formado por el propio puente y el Grand y el Petit Palais. Con 110 metros es el puente más largo de la ciudad y con su construcción se sustituyó un antiguo puente colgante metálico.

Alianza franco-rusa

La primera piedra fue colocada en 1896 por el zar Nicolás II, en presencia del presidente francés Félix Faure, en un acto para celebrar la alianza entre París y Rusia, una alianza que fue iniciada por el zar Alejandro III y el presidente francés Marie François Sadi Carnot.

Detalle del puente Alejandro III
Detalle del puente Alejandro III – Premier Photo

A pesar de que su primera piedra fue puesta en 1896, no fue hasta un año después, en 1897 cuando comenzó a construirse el puente por los arquitectos Joseph Marie Cassien-Bernard y Gaston Cousin, y los ingenieros Amédée Alby y Jean Résal.

Las condiciones para su construcción

Para su construcción hubo una serie de exigencias que los arquitectos e ingenieros tuvieron que cumplir, entre las que destaca que el puente no debía interponerse en la visión  de la explanada de los Inválidos y de los Campos Elíseos, que la anchura del puente fuera proporcional a la avenida Winston Churchill y que no tuviera gran número de arcos que dificultara la navegación por el Sena.

Puente de Alejandro III
Puente de Alejandro III – S-F

Conforme a estas condiciones, se comenzó a levantar el puente con una de las primeras estructuras prefabricadas del mundo, ya que sus piezas fueron fundidas y forjadas en Le Creusot, localidad donde habitaba la familia Schneider, reconocida por producir acero de gran calidad.

El puente fue inaugurado el 14 de abril de 1900 por Émile Loubet, en el marco de la Exposición Universal, la cual se hizo en ambas márgenes del río Sena, y el nuevo puente permitiría el paso a los visitantes.

El puente Alejandro III y sus dimensiones

Con 40 metros de ancho, 6 metros de alto y un único arco de 109 metros de longitud, sus extremos están decorados con 4 pilones monumentales de 17 metros de altura.

Construido en el estilo conocido como de la Tercera República Francesa, el puente alberga a lo largo de toda su extensión gran cantidad de decoración que tiene la función de contrapeso, lo que lo convirtió en un símbolo de la ciudad, del París del siglo XX, un icono de la Belle Époque.

“La mente crea el puente, pero es el corazón el que lo cruza.”

-Nisargadatta Maharaj-

Ornamentación del puente Alejandro III

Ya lo hemos adelantado, una de las características de este hermoso puente es su rica decoración con farolas, esculturas de querubines y ninfas. Grandes estatuas doradas se ubican en cada extremo del puente Alejandro III, sobre pilares de granito de 17 metros. Como curiosidad, cada uno de los adornos del puente fue encargado a artistas diferentes.

Columnas del puente Alejandro III
Columnas del puente Alejandro III – Matthew Dixon

Entre las esculturas se puede apreciar una escultura de Léopold Morice, Chica joven con concha; también se aprecia  una decoración en la parte exterior del puente, por Abel Poulin y Grandzlin. Además, hay treinta y dos candelabros de bronce que iluminan el puente

Al finalizar la infraestructura, hay dos columnas cuadradas de 17 metros de alto situadas a cada lado del puente coronadas por estatuas de pegasos de bronce dorado que se encuentran de pie sobre sus patas traseras. A sus pies se hallan estatuas que representan la Francia de Carlomagno, la Francia Contemporánea, la de Luis XIV y la Francia Renacentista, así como cuatro estatuas de leones.

Decoración del puente Alejandro III
Decoración del puente Alejandro III – Viacheslav Lopatin

Las guirnaldas de conchas y flora marina que hay suspendidas bajo su cornisa hacen la función de contrapeso y equilibran el conjunto. Su escultura es una “alegoría” a la alianza franco-rusa, con representación de las ninfas de Sena, representando a Francia, y las ninfas de Neva, en representación de Rusia. Son obra de Georges Récipon, que también realizó las cuadrigas del Gran Palacio.

Monumento histórico restaurado

El puente Alejandro III fue declarado Monumento Histórico en 1975 y, en vista de su estado delicado de conservación, fue restaurado en el año 1991, respetándose todas sus condiciones originales, como la pintura gris con el que fue creado.

Pasear por el puente Alejandro III, es sentir una multitud de emociones en su recorrido, un puente que guarda una interesante historia que vale la pena rememorar mientras lo paseas.

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