Albania: descubre este país poco conocido

Armando Cerra 9 marzo, 2016

Albania ha entrado en contacto con los países europeos tras décadas de aislamiento y escaso desarrollo. Por eso, aunque recientemente se ha abierto al turismo, la infraestructura para la buena acogida es escasa, y en según qué zonas incluso nula. No obstante, los esfuerzos, los largos desplazamientos o las incomodidades se pueden ver compensadas por el descubrimiento de un país con mucho que ofrecer.

Tirana: la capital de Albania

La capital de Albania es Tirana. Se trata de una ciudad de tamaño mediano y en ella todo gira en torno a la céntrica plaza Skanderberg, de la que parte el principal boulevard. Todo aquí tiene cierto olor a rancio, y es que cualquier paseo por la urbe muestra huellas de su largo pasado, de su historia más reciente y también de su presente.

Tirana en Albania
Plaza Skandenberg, Tirana – Adwo

Por ejemplo, por el centro cualquier edificio tiene esa apariencia grandilocuente que poseen las construcciones promovidas por los dictadores del siglo XX. Sin salir de esa plaza, uno puede visitar el Museo Nacional Historia, el Palacio de la Cultura y el histórico Hotel Tirana. Y junto a ellos lo único realmente antiguo: la mezquita de Ethem Bey, de finales del siglo XVIII.

La costa del mar Adriático

Si algo va a sorprender a los visitantes que se atrevan a descubrir Albania eso va a ser su costa adriática. Un litoral de casi 150 kilómetros donde la poca explotación turística hace que sea posible encontrar playas totalmente salvajes de una limpieza y belleza increíble.

Durres en Albania
Durres – Ppictures

Por ejemplo, la segunda ciudad del país es Durrës con su puerto marítimo. Pues bien en la urbe hay varios hoteles pero en sus alrededores solo hay calas y playas de arena. Increíble en un país de la Europa del Mediterráneo.

La legendaria ciudad de Gjirokaster

Este núcleo histórico es uno de las poblaciones más bellas del país. De hecho es típica su estampa del casco urbano empedrado dominado por el castillo medieval en lo alto y la lejana presencia de las montañas al fondo. Es decir, un lugar muy pintoresco que a diferencia de otros emplazamientos albaneses, está en un excelente estado de conservación.

Gjirokaster en Albania
Gjirokaster – milosk50 / Shutterstock.com

Se respira una atmósfera con cierto toque morboso. Y por eso aquí se ambientan numerosas leyendas, muchas de ellas publicadas. Unos aires de leyenda que se explotan en cualquier atractivo turístico de la ciudad, como el Museo de Armas. Y es que Gjirokaster es un lugar relativamente bien preparado para acoger viajeros, ya que cuenta con distintos restaurantes y alojamientos.

El legado histórico en Butrinto

La mayor joya del patrimonio histórico albanés es el conjunto arqueológico de Butrinto, al sur del país, muy próxima a la ciudad de Saranda a orillas del mar Jónico y frente a la isla griega de Corfú. Estas referencias geográficas son importantes para comprender la valía de este yacimiento, que la UNESCO considera Patrimonio de la Humanidad.

En este conjunto se pueden ver vestigios desde la época prehistórica, pasando por la época de colonización griega y la posterior dominación latina.

Butrinto en Albania
Butrinto – Pecold

No acaba aquí la lección de historia de Albania que proporcionan las ruinas de Butrinto. Aquí también hay huellas de la ocupación bizantina y veneciana, hasta que todo se abandonó durante la Edad Media. En definitiva, aquí se paró el tiempo y los arqueólogos siguen excavando buscando más secretos del pasado.

“Me gusta el Mediterráneo porque para mí es navegar por la historia. Echas el ancla a la vista de un templo romano, buceas junto a un fragmento de ánfora fenicia, los dioses viven por aquí, se pueden ver esos atardeceres homéricos… es la felicidad.”

– Arturo Pérez-Reverte-

Los lagos de Albania

Hemos dado un repaso por las grandes ciudades del país, su costa, alguna población pintoresca y la mayor joya histórica. Pues bien, Albania también cuenta con interesantes espacios naturales.

Alpes en Albania
Alpes albaneses – Lenar Musin

Y en este sentido son especialmente valorados sus lagos de agua dulce, muchos de ellos compartidas sus orillas y aportes con otros países como Grecia, Macedonia o Montenegro.

En definitiva, quien busque los paisajes albaneses más singulares, tiene que adentrarse por las tortuosas carreteras del interior del país y llegar hasta sus grandes lagos como los de Presca, Ocidra, Komani o el de Skadar, el mayor de todos los Balcanes.

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