Una visita al espectacular Hawa Mahal de Jaipur

El Hawa Mahal de Jaipur, o Palacio de los Vientos, es la gran atracción monumental de esta ciudad. Es un lugar que hay que visitar de forma obligada cuando uno pasa unos días en esta urbe india de la región del Rajasthan. Así que toma nota y descubre los motivos por los que debes apuntarte el nombre de Hawa Mahal en tu próximo viaje a Jaipur.

El Hawa Mahal, el símbolo de Jaipur

Hawa Mahal de Jaipur
Hawa Mahal – Nila Newsom

Si la contemplación del Hawa Mahal es un deber para los viajeros en Jaipur, es porque estamos hablando de un palacio realmente hermoso. Quizás lo más bello del lugar, y eso que Jaipur y su entorno poseen multitud de atractivos. Por ello es un destino habitual en los circuitos turísticos que recorren esta zona de la India donde se hallan Delhi o Agra, con su inigualable Taj Mahal.

Por lo tanto, todo el que contempla la fachada del Palacio de los Vientos de Jaipur descubre una de las maravillas del país. Una maravilla por su belleza, pero también por ser un pedazo de historia que habla de cómo vivían antaño los maharajás. Si quieres saber más sobre ello, síguenos en esta visita virtual al Hawa Mahal de Jaipur.

“Nos hace falta tocar y que nos toquen, percibir en la piel la lengua caliente del trópico y el arañazo de las uñas del frío del glacial… El viaje es, sobre todo, una aventura sensual y sentimental.”

-Javier Reverte-

¿Un palacio o un harén?

Ventanas del Hawal Mahal de Jaipur
Ventanas del palacio – Skreidzeleu

El Hawa Mahal de Jaipur lo mandó construir a finales del siglo XVIII el maharajá Sawai Pratap Singh, máximo gobernante del Rajasthan. Y como tal, poseía un amplio palacio real en la ciudad de Jaipur.

Pues bien, él mandó levantar este palacio dentro de palacio, ya que el Hawa Mahal fue una construcción anexa al resto, y construida en exclusiva para sus mujeres. Es decir, este palacio se levantó como harén.

Y ese es un uso que condiciona tanto el aspecto como el emplazamiento del edificio. ¿Por qué? Porque a diferencia de la gran mayoría de palacios que se visitan en la India, como por ejemplo el de Mysore, en este caso no está rodeado de jardines, sino que su fachada se comunica con la propia ciudad antigua de Jaipur.

Además, en el palacio se puede contar hasta 953 ventanas. Algo inaudito, y que encuentra explicación en que fuera un harén. Desde ellas las mujeres del maharajá podían contemplar la ciudad e incluso los actos festivos ante palacio, pero en ningún momento las veían a ellas.

Entrar al Hawa Mahal

Interior del Hawa Mahal de Jaipur
Interior del palacio – Waj

Sin duda, lo más emblemático del Palacio de los Vientos es esa fachada, pero cuando hagáis la visita al Hawa Mahal, debéis saber que no se accede por ahí. Hay que dar la vuelta y entrar por la parte posterior. De esta manera se puede apreciar que realmente del viejo palacio apenas queda su fachada y la distribución a lo largo de cinco pisos.

Esos cinco pisos son visitables. Así se puede ver como en la primera y segunda planta hay unas grandes terrazas para asomarse al exterior. Mientras que el acceso a las dos últimas plantas se hace por medio de rampas y no escaleras. Eso sí, subir hasta allí tiene la recompensa de tener una magnífica panorámica sobre la ciudad.

La fachada del Hawa Mahal de Jaipur

Ventanas del Hawa Mahal de Jaipur
Ventanas del palacio – Angelo Giampiccolo

Entrar es muy interesante, pero la vista más admirable es la de su fachada, construida con piedra arenisca roja y rosa. Un tipo de piedra que tanto abunda en las construcciones de Jaipur, por ello es conocida como la “ciudad rosa”. Si bien, ningún otro edificio alcanza la belleza del Hawa Mahal.

Son todo un delirio las más de novecientas ventanas que horadan casi por completo la estructura de Hawa Mahal. Unas ventanas que por momentos recuerdan una colmena, lo mismo que la forma de la fachada con los pisos superiores más pequeños evoca, según la tradición india, una cola de pavo real.

Pero además de darle belleza y personalidad al edificio, todas estas ventanas son las responsables de su nombre: el Palacio de los Vientos. Y es que abriéndolas se conseguía que en las estancias internas corrieran abundantes el aire para refrigerar gratamente el ambiente incluso en verano.

Algo muy de agradecer en el Rajasthan, un destino al que os recomendamos viajar mejor en invierno, ya que el estío puede llegar a ser sofocante.

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