Curiosidades del lujoso palacio de Mysore, en la India

Si uno quiere sabe que hay de cierto en la frase “vivir como un maharajá” entonces ha de viajar a la India. Allí va a encontrar distintas edificaciones que plasman a las mil y una maravillas a qué concepto nos estamos refiriendo. Sin embargo, en pocos lugares se puede comprender mejor que en el Palacio Real de Mysore, una gigantesca construcción que atrae a infinidad de viajeros que recorren el país.

Dónde y cuándo se construyó el palacio de Mysore

Esta  gran joya del patrimonio arquitectónico hindú se encuentra al sur del país. Está en el estado de Karnataka, un territorio donde se pueden descubrir otros lugares muy interesantes, como son las playas de Gokarna o los vestigios arqueológicos de Hampi. Concretamente, se encuentra cerca de la turística de Bangalore, desde la que uno se puede acercar hasta la ciudad de Mysore en tren.

Palacio de Mysore
Palacio de Mysore – Alberto Loyo

Pese a lo que uno se pueda imaginar a primera vista, este gran palacio se construyó hacia el año 1940 y su arquitecto no fue otro que un inglés, maravillado por el arte indio, pero que no dudó en fusionar con las formas de la arquitectura musulmana, el arte gótico y el prestigio de las formas de Rajput.

De esta forma, el resultado es esplendoroso, tanto al adentrarse en su salas interiores como al observar su gran fachada, levantada en piedra para evitar los incendios que habían acontecido en otros palacios anteriores en este mismo lugar. Y es que el primer palacio en este solar fue construido ya en el siglo XIV.

Los maharajás del Palacio Real de Mysore

En  la zona de Mysore, la dinastía de los Wodeyar gobernaron durante más de cinco siglos. Sin embargo, el gran vestigio de su larguísimo reinado es este palacio construido en el siglo XX, y que dejó de ser residencia real en 1947, cuando se creó la República de la India, y desparecieron las numerosas cortes de los maharajás.

No obstante, merece la pena visitar el Palacio Real de Mysore para entrar en las dos salas Durbar. Las estancias más protocolarias del maharajá y donde recibía a sus visitantes para impresionarlos.

Darbar Hall en el Palacio deMysore
Darbar Hall – Dave Ginsberg / Flickr.com

Y realmente impresionado queda cualquier viajero que entre en ellas, dada la opulencia de todos los detalles, su hermosura y su riqueza, ya que aquí se emplearon las maderas más preciosas o los materiales más ricos, como el marfil, y siempre trabajados por los artesanos más prestigiosos.

“Tanto da el lujo que haya, siempre faltará algo. No importa el cuidado que puedas poner al escoger, nunca estarás contento del todo.”

-Chuck Palahniuk-

Curiosidades en el Palacio Real de Mysore

La visita comienza atravesando el Pabellón de las Muñecas o Gombe Thotti. Allí lo primero que sorprende es la presencia de un trono móvil, labrado en madera y totalmente recubierto por más de 80 kilos de oro. Un trono diseñado para ser colocado en el lomo de un elefante, un medio de transporte habitual en la India histórica.

Jardines del palacio de Mysore
Jardines del palacio de Mysore – Kelly The Deluded / Flcikr.com

Otro ejemplo de la opulencia se aprecia en una escalera que se recorre a continuación, ya que allí hay unas esculturas de bronce que representan de forma muy espectacular una lucha entre leopardos. Una escena animal como muchas otras que se pueden ver en los jardines exteriores de palacio.

Además otra muestra de la opulencia con la que se concibió este palacio la encontramos en el Salón de Bodas. Allí al principio llaman la atención los azulejos del suelo, sin embargo luego se descubren unas impresionantes vidrieras en el techo, las cuales se fabricaron ex profeso en Escocia.

Estas y otras curiosidades se descubren hasta el último detalle gracias a que con el precio de la entrada se dispone de una audio guía en diferentes idiomas, imprescindible para disfrutar del palacio y no perderse en su inmensidad. Eso sí, no está permitido que los turistas puedan hacer fotos del interior.

Más lugares de interés en Mysore

Está claro que aquí el principal reclamo es el palacio, tanto de día para recorrer su interior, como de noche para verlo iluminado con decenas de miles de bombillas. E incluso, se celebra cada atardecer un entretenido espectáculo de luz y sonido.

Noche en el palacio de Mysore
Luces en el palacio de Mysore – Harisankar s / Flickr.com

Sin embargo, puede haber otros lugares en la ciudad de Mysore dignos de una visita. Uno de ellos sin duda en el templo de Chamundeshwari, o la catedral de San Patricio. Si bien, ninguno puede competir en belleza con el palacio.

Por eso es mejor dedicarse a descubrir lugares más populares y humanos, como el mercado de Dervajara, donde se vende de todo y perfectamente organizado: alimentos, flores, inciensos, perfumes, polvos de colores, bisutería y ropa.

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