Damos un paseo por Santander

Damos un paseo por Santander

Escrito por Adrián Pérez

Última actualización: 10 junio, 2016

Santander, la capital de Cantabria tiene dos palabras que la definen: elegancia y tranquilidad. Durante el siglo pasado fue el sitio elegido por el rey Alfonso XIII y su familia para pasar las vacaciones y partir de ese momento “se puso de moda” entre las clases más acomodadas de España. Hemos dado un paseo por Santander y te lo queremos contar.

Santander, una ciudad abierta al mar; así se presenta una de las localidades más bellas del norte español, ideal para una escapada de fin de semana en familia, pareja o amigos. Las montañas y el mar forman un conjunto realmente hermoso al que hay que sumar los edificios señoriales y las terrazas con vistas espectaculares… ¡No querrás irte nunca más!

Santander
Santander – Manuel Alvarez

Te proponemos un recorrido de dos días por los encantos de Santander, te gustará tanto que te será muy difícil regresar a la rutina, la oficina y el ajetreo de tu cuidad. ¡Estás avisado!

Primer día en Santander

El paseo comienza en el casco histórico, más precisamente en los jardines de Pereda (allí hay una oficina de turismo, así que puedes pedir mapas o folletos). Tras contemplar los magnolios y cedros nos adentramos en un viaje al pasado. No son muchas las calles que tienes que recorrer, así que lo mejor es disfrutar despacio del camino.

Plaza Porticda de Santander
Plaza Porticada – Arturo Limon

Las fachadas de los bancos, la tranquilidad de las esquinas y sus monumentos te llevarán hacia una época distinguida para la ciudad. Siguiendo por la calle Hernan Cortés llegarás hasta la Plaza Porticada, punto de encuentro para los locales y los turistas (y de las más concurridas de Santander). Fue construida en 1941 para ser el centro tras un incendio. En sus inmediaciones, la catedral y las iglesias del Cristo y de la Compañía.

El camino sigue por la calle Juan de Herrera hasta otra plaza, la del Ayuntamiento. El ambiente aquí también es bastante animado en todo momento del día. Acércate hasta el Museo Municipal de Bellas Artes y luego a la Casa-Museo Biblioteca Menéndez Pelayo (un gran pensador nacido en estas tierras).

“Pueblo que no sabe su historia es pueblo condenado a irrevocable muerte. Puede producir brillantes individualidades aisladas, rasgos de pasión de ingenio y hasta de género, y serán como relámpagos que acrecentará más y más la lobreguez de la noche.”

-Marcelino Menéndez Pelayo-

Por supuesto, no debes dejar de recorrer el mercado de la Esperanza para conseguir productos frescos santanterinos. Si continúas por la calle Jesús de Monasterio o por San Fernando te toparás con el área comercial de la ciudad, ideal para comprar un recuerdo o un regalo. ¡Y para comer algo! Te recomendamos la calle Vargas para degustar los típicos caracolillos, rabas y mejillones.

Catedral de Santander
Catedral de Santander – jorisvo

Por la tarde es momento de conocer la arista marina de esta bella localidad. Camina por la zona del muelle, pasa por la Grúa de Piedra (pesa 30 toneladas), toma un café en el paseo de Pereda (hay muchos establecimientos elegantes para elegir) y sigue hasta el Palacete del Embarcadero. Desde allí parte un barco que te lleva de paseo por toda la bahía. ¡Imperdible experiencia!

Ya de nuevo en tierra recorre el muelle de Calderón. con su escultura de “los raqueros” (niños tirándose al agua) y sigue por el Club Marítimo Puertochico, el planetario y el Palacio de Festivales.

Antes de que sea la hora de cenar da una vuelta por el Museo Marítimo de la Avenida Luis Carrero Blanco y camina por la zona de playas (entre las que destacamos Los Peligros y La Magdalena). ¿Para comer? La mejor opción es regresar al centro para “irse de tapas” en la Plaza de Cañadío.

Segundo día en Santander

Esperemos que hayas descansado porque el domingo (o el segundo día) será movido también. La mañana hay que dedicarla a conocer la península de la Magdalena, desde donde se ven las islas de la Torre y Horadada.

Palacio de la Magdalena en Santander
Palacio de la Magdalena – Lenteja

La zona es bastante extensa (25 hectáreas), pero la podemos recorrer utilizando el tren turístico. Pasarás por el embarcadero, las playas, el faro de la Cerda y el Palacio de Magdalena. Aquí estarás en la cumbre de la península, perfecto para vislumbrar el Palacio Real, las tres carabelas réplica de las usadas por Cristóbal Colón y una reserva de animales marinos (focas, leones marinos y pingüinos en su hábitat natural).

Por último, después de almorzar puedes pasear por los jardines de San Roque, la Plaza de Italia, el Gran Casino y el Sardinero, para darte un buen chapuzón en el mar antes de despedirte de Santander.