Un paseo por la bóveda del río Cerezuelo de Cazorla

Este artículo fue redactado y avalado por la historiadora del arte Cristina Moreno
21 abril, 2019
El pueblo de Cazorla es uno de los más bonitos y pintorescos de la geografía española. Aquí te damos las claves para disfrutar de uno de sus atractivos turísticos: la bóveda del río Cerezuelo.

La bóveda del río Cerezuelo de Cazorla es un singular rincón de este municipio, ubicado en pleno Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en la provincia de Jaén. Castillos, iglesias, naturaleza, gastronomía y este lugar tan especial de obligada visita hacen de Cazorla el enclave ideal para disfrutar del turismo rural.

Andrés de Vandelvira y la bóveda del río Cerezuelo

Este municipio jienense se encuentra ubicado en las márgenes del río Cerezuelo, bajo la mirada del imponente castillo de la Yedra. Este castillo, ubicado sobre el cerro de Salvatierra, es de arquitectura gótica, si bien su origen es musulmán.

Vista de Cazorla
Vista de Cazorla

A un lado y otro del paso del río, la población construyó sus casas, como trepando por las laderas. Estas, de bonita arquitectura tradicional, combinan la luminosidad del blanco de sus muros con el uso de la madera oscura de la zona.

Urbe importante en época musulmana, será durante el Renacimiento cuando llegue su esplendor. Sobre todo, con el nombramiento de don Francisco de los Cobos como adelantado de Cazorla. Junto a Úbeda y Baeza, se convertirá en una de las ciudades más importantes de Andalucía.

Y es que, don Francisco de los Cobos, secretario de Carlos V, quiso que se construyera un templo justo sobre el cauce del río, la iglesia de Santa María. Para ello, contó con uno de los mejores arquitectos del momento: el gran Andrés de Vandelvira, artífice de una reforma urbanística de dimensiones colosales.

Este proyectó una empresa arquitectónica y urbanística que no tiene nada que envidiar a las que se pueden hacer en la actualidad. Así, comenzó encauzando el río Cerezuelo para continuar construyendo una diáfana plaza y un templo colosal que, desgraciadamente, nunca se terminó.

Paseo bajo la bóveda del río Cerezuelo de Cazorla

Interior de la bóveda del Cerezuelo
Bóveda del Cerezuelo – Jesús Alenda / Wikimedia Commons

Actualmente, los visitantes que acuden a Cazorla pueden disfrutar de un impresionante paseo bajo la bóveda realizada por Andrés de Vandelvira. Esta bóveda consta de aproximadamente 120 metros de largo y se extiende desde el inicio de la plaza de Santa María hasta el muro de cabecera del templo.

A ella se accede por unas escaleras metálicas que traspasan un muro de vegetación. Tras este se oculta la imponente bóveda de medio punto que sorprende tanto por sus dimensiones como por su realización. No olvidemos que debió de culminarse hacia 1536.

Para visitarla es necesario acudir a la Oficina de Turismo de Cazorla, ubicada en la torre de la iglesia de Santa María. Allí se puede adquirir una entrada que da derecho a visita guiada por la bóveda, además de subir a la torre de dicha iglesia. Desde esta torre se puede ver todo el pueblo de Cazorla y alrededores.

Durante el paseo bajo la bóveda, se puede disfrutar del discurrir del río y de lo impresionante de esta construcción. Además, se puede ver una escultura en madera de la Tragantía, protagonista de una de las leyendas de Cazorla.

 La leyenda de la Tragantía

Representación de la Tragantía en la bóveda del río Cerezuelo
Representación de la Tragantía

Cuenta la leyenda que, antes de ver la ciudad invadida por los cristianos, el rey morode Cazorla escondió a su hija en una habitación que solo él conocía bajo el castillo de La Yedra. La dejó provista de todo lo necesario para pasar oculta unos días (agua, comida y lucernas con aceite), los necesarios para repeler el ataque cristiano.

Él, junto con su tropa, se refugió en el bosque cercano habiendo dejado marchar a la población y cerrado el castillo. Pero una flecha mortal lo alcanzó y nunca pudo decir donde se encontraba su hija. Así, pasaron los días y las noches y a la princesa se le acabaron las provisiones.

Desesperada y viendo que nadie la salvaría, se convirtió en un aterrador monstruo: la Tragantía. Mitad serpiente, debido a la humedad del espacio de su encierro, mitad mujer. Cuenta la leyenda que en la noche de San Juan se la puede escuchar entonando esta canción:

Yo soy la Tragantía, hija del rey moro, el que me oiga cantar no verá la luz del día ni la noche de San Juan.

Y así, todo niño que no esté dormido temprano esa noche, será devorado por el monstruo. Cuidado si visitas Cazorla esa noche…