Un paseo por el centro medieval de Perpiñán

Patricia Hernández · 17 enero, 2019
Perpiñán fue capital del reino de Mallorca entre los siglos XIII y XIV. De aquella época se conservan bellos edificios.

El centro medieval de Perpiñán destaca por la importancia e interés de sus monumentos. Vamos a dar un paseo tranquilo por sus calles, para ir descubriendo esos rincones imprescindibles que no puedes perderte si visitas esta ciudad francesa. ¿Nos acompañas?

El Castillet, una de las joyas del centro medieval de Perpiñán

Es uno de los monumentos más importantes que vas a poder visitar en el centro medieval de Perpiñán. Se levantó en el siglo XIV por encargo de Juan I de Aragón. Tiene dos partes: el Castillet grande y el pequeño.

El Castillet en el centro medieval de Perpiñán
El Castillet

Levantado en ladrillo rojizo, representa un tipo de arquitectura militar único en su género. Destaca especialmente por las almenas, los canecillos y las «torratxa», con su decoración morisca. Una curiosidad: en algunos puntos sus muros miden 3,5 metros de ancho.

Por otra parte, el Castillet sirvió en la antigüedad como puerta de la ciudad y como prisión de estado. Aquí se recogía a los delincuentes de derecho común y a los soldados detenidos. Hoy en día alberga el Museo Catalán de las Artes y Tradiciones Populares.

Palacio de los Reyes de Mallorca

Palacio de los Reyes de Mallorca en Perpinñán
Palacio de los Reyes de Mallorca

Es importante conocer que Perpiñán fue capital del Reino de Mallorca durante algunos años, concretamente entre 1276 y 1344. Esta es la razón de que otro de sus tesoros sea este bonito palacio real.

Se trata de un palacio-fortaleza de origen medieval y de estilo gótico. Se organiza en torno a tres patios y en la visita podrás recorrer algunas de sus dependencias, admirar sus capillas superpuestas y subir a la torre del homenaje. Por cierto, desde ella disfrutarás de unas vistas magníficas de la ciudad.

Catedral de Perpiñán

Catedral de PErpiñán
Catedral de Perpiñán – Jorge Franganillo / Flickr.com

La catedral de San Juan Bautista de Perpiñán se levantó entre 1324 y 1509. Muestra un estilo gótico, con una sola nave. En su interior hay que admirar el retablo del altar mayor, los vitrales neogóticos o el Santo Cristo del siglo XIV.

La catedral cuenta con magnífico órgano. Tiene más de 5000 tubos, lo que le convierte en el más grande de Francia.

El templo esconde otro tesoro, el sepulcro real. Allí se encuentra la tumba de Sancho I de Mallorca, rey de Mallorca, conde del Rosellón y la Cerdaña y promotor de esta catedral. El sepulcro, con una escultura yacente, es obra del escultor español Frederic Marès.

Iglesia de San Juan el Viejo y Camposanto

Junto a la catedral se encuentra el edificio de la iglesia de San Juan el Viejo. Fue la primera parroquia de Perpiñán. El templo es de estilo románico y, aunque a día de hoy está cerrado, podemos deleitar nuestra vista con las esculturas románicas rosellonesas del pórtico.

Y justo al lado está el Camposanto. Construido en el siglo XIV, su importancia reside en que se trata del único claustro-cementerio de toda Francia. Cuenta con cuatro galerías y con varios pórticos góticos.

Lonja de Perpiñán y ayuntamiento

Lonja de Perpiñán
Lonja de Perpiñán

Sigue los modelos de las lonjas de Palma de Mallorca o Valencia, es decir, hablamos de una construcción del gótico civil mediterráneo. Es otra de las muestras del antiguo esplendor de esta bonita ciudad francesa.

Se edificó en el siglo XIV y desempeñaba las funciones de consulado del mar y bolsa de comercio. Más tarde fue transformada en teatro y, ya en 1842, el café de Francia se instaló allí.

La lonja de Perpiñán se encuentra ubicada en la plaza de la República, al igual que otros edificios de gran interés, como el Hotel de Ville. El ayuntamiento se construyó entre los siglos XIII y XVIII y es otro precioso ejemplo ejemplo de la arquitectura rosellonesa. Merece la pena admirar su Salón de Bodas.

Otros rincones de interés del centro medieval de Perpiñán

La ciudad tiene otros muchos atractivos, es el caso del antiguo palacio de la Diputación, del siglo XV. Un siglo más tarde se levantaría la Casa Xanxo, en la que se puede apreciar un bonito friso en el que se representan los siete pecados capitales y el infierno.

También merece la pena ver el Teatro Municipal, un antiguo colegio de jesuitas. Y, finalmente, mencionamos el Hotel Pams, un palacete del siglo XIX con una suntuosa decoración interior.