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Tossa de Mar: una escapada romántica entre murallas medievales y calas de la Costa Brava

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Si estás buscando un lugar donde pasar unos días mágicos con tu pareja, este pueblo te enamorará con sus murallas y aguas cristalinas. 
Tossa de Mar: una escapada romántica entre murallas medievales y calas de la Costa Brava
Publicado: 21 octubre, 2026 14:24

Hay escapadas románticas que giran alrededor de los spas y hoteles de lujo. Tossa de Mar propone otro plan: murallas medievales, calles empedradas, ruinas romanas y calas rodeadas de pinos. Es un destino ideal para parejas que disfrutan de la historia tanto como del mar y quieren descubrir uno de los rincones más especiales de la Costa Brava.

Uno de sus lugares más emblemáticos es la Vila Vella, un recinto medieval amurallado frente al Mediterráneo. Sus murallas, construidas en el siglo XIII, aún rodean las calles de piedra y ofrecen unas vistas preciosas al mar. Si buscas qué ver en la Costa Brava más allá de sus playas, estos son cinco lugares para visitar en Tossa de Mar.

La Vila Vella: una fortaleza junto al mar

Las murallas de la Vila Vella son una de las imágenes más reconocibles de Tossa de Mar. Declarado monumento histórico-artístico en 1931, este recinto conserva buena parte de sus paredes almenadas y sus torres defensivas, que recuerdan el pasado medieval del pueblo.

La mejor forma de descubrirlo es recorrer sus calles empedradas sin prisa y detenerse en los miradores para contemplar el Mediterráneo. Más allá de las vistas, el paseo permite imaginar cómo era la vida en esta pequeña población fortificada, construida para proteger a sus habitantes de los ataques piratas.

Un dato curioso: aunque mucha gente habla del castillo de Tossa, la Vila Vella no era un castillo aislado, sino un pequeño pueblo amurallado. Dentro había casas, calles, negocios y una iglesia, de la que todavía se conservan las ruinas góticas de Sant Vicenç.

La villa romana dels Ametllers: un viaje al pasado

Mucho antes de las murallas medievales, Tossa ya tenía presencia romana. La villa romana dels Ametllers, descubierta en 1914 por el doctor Ignasi Melé, fue un importante centro agrícola dedicado, entre otras actividades, al cultivo de la uva y la producción de vino.

El yacimiento conserva restos de la zona residencial, así como milenarios mosaicos e instalaciones agrícolas. Es una parada interesante para las parejas amantes de la historia que quieran descubrir otra faceta de Tossa y añadir un paseo cultural a su escapada romántica por la Costa Brava.

Cala Giverola: una de las más bonitas de Tossa de Mar

La parte turística de Tossa gira alrededor de la Vila Vella, pero el viaje cambia de ritmo cuando te desplazas hacía Cala Giverola. Allí la Costa Brava se vuelve más íntima: pinos, acantilados, agua clara y una sensación de refugio lejos del movimiento del centro.

Para una escapada romántica, el Hotel Zel Costa Brava es una gran opción para disfrutar de la tranquilidad y la naturaleza junto al mar. Su entorno e instalaciones son ideales para celebrar un aniversario o simplemente pasar unos días de descanso junto a tu pareja.

El Museo de Tossa de Mar: arte e historia frente al Mediterráneo

En los años treinta, Tossa atrajo a muchos artistas europeos. En 1934, Marc Chagall quedó fascinado por su paisaje y su luz, hasta el punto de llamar al pueblo su “paraíso azul”. Su paso por la localidad forma parte de una etapa en la que se convirtió en punto de encuentro para artistas e intelectuales.

El Museo Municipal de Tossa reúne piezas de arqueología, restos romanos y obras relacionadas con la historia artística del municipio. Por eso es un gran plan para los apasionados del arte. Eso sí, antes de incluirlo en la ruta, es recomendable comprobar sus horarios de apertura.

Girona: una excursión entre calles medievales

Si tienen varios días para viajar por la Costa Brava, pueden aprovechar para conocer Girona, una ciudad independiente de Tossa de Mar, situada a unos 40 kilómetros. Su casco antiguo reúne murallas medievales y el Call, el antiguo barrio judío, además de rincones llenos de historia junto al río Onyar.

Puedes dedicar el día a recorrer el Barri Vell, visitar la Catedral, subir a las murallas, conocer los baños árabes y cruzar el puente de las Peixateries Velles (o de las Pescaderías Viejas) para contemplar las casas de colores que bordean el río.

Cuándo viajar a Tossa de Mar para disfrutar en pareja

Mayo, junio, septiembre y principios de octubre son buenos meses para visitar Tossa de Mar con más tranquilidad. Las temperaturas suelen ser agradables y hay menos aglomeraciones que en julio y agosto, cuando el pueblo recibe más visitantes. Es una buena época para combinar paseos por el casco antiguo y tardes de playa.

En tu viaje a Tossa de Mar, puedes aprovechar las últimas horas de la tarde para recorrer la Vila Vella, cuando la luz baña las murallas y el mar se convierte en el telón de fondo del paseo. Sus calles de piedra y los miradores invitan a caminar sin prisa y disfrutar de la compañía.

Si buscas una escapada en pareja que combine historia y lugares mágicos, Tossa de Mar tiene mucho que ofrecer. Sus murallas medievales y los paseos junto al Mediterráneo crean el escenario perfecto para compartir unos días inolvidables. Un destino para descubrir con calma y llevarse recuerdos que duren mucho más que el viaje.