Tombuctú: la ciudad de los 333 santos

Alba Durán Terrazas 24 junio, 2018
Fue una ciudad conocida por su misterio y por su actividad cultural. Prácticamente arrasada hace unos años por grupos terroristas islámicos, Tombuctú, sin embargo, no ha perdido ese aura de leyenda que siempre la envolvió.

Durante buena parte de la historia, Tombuctú ha sido un destino soñado para los intelectuales europeos. Muchos de ellos perdieron la vida intentando llegar a ella. Se trata de una ciudad situada en medio del desierto, a 7 kilómetros del río Níger, en la República de Malí (África).

Tombuctú no es una ciudad que suela aparecer en los itinerarios turísticos. Tan solo su nombre parece sacado de algún cuento, transmite misterio y magia. Pero, aunque suene a ciudad imaginaria, no lo es.

Una ciudad con una inmensa historia

Calle de Tombuctú
Tombuctú – DemarK / Shutterstock.com

Tombuctú fue fundada en el año 1100 por los tuareg como puesto de comercio por su proximidad al Níger. Como estaba en una remota ubicación y no se permitía la entrada a los no musulmanes, el misterio empezó a rodear la ciudad.

El misterioso nombre se escuchaba entre los círculos europeos. Se referían a ella como una ciudad que albergaba las mejores bibliotecas de la época. De hecho, su biblioteca llegó a compararse con la de Alejandría.

No solo eso, sino que su universidad se convirtió en  un auténtico foco cultural y de estudios islámicos que gozó de gran prestigio. Se cree, además, que fue de las primeras universidades del mundo en abrir sus puertas.

Y Tombuctú no destacó solo por su amplio panorama cultural y de estudio, también como foco comercial. En aquella época (siglo XIV) el Imperio de Mali controlaba gran parte de las rutas comerciales entre el oro del sur y la sal del norte.

El oro viene del sur, la sal del norte y el dinero del país del hombre blanco; pero los cuentos maravillosos y la palabra de Dios solo se encuentran en Tombuctú.

-Proverbio de Mali-

La ciudad de los 333 santos

Tombuctú
Tombuctú – Johannes Zielcke / Flickr.com

Al estar llena de santos y eruditos venidos de todos los confines del mundo, Tombutú gozaba de una gran vida religiosa y espiritual. Así, en poco tiempo se convirtió en una de las ciudades sagradas del Islam y se prohibió la entrada a quienes no profesaban tal religión.

A ello se unió su situación, entre el Sáhara de las poblaciones nómadas bereber y el África occidental. Siempre fue un lugar difícil de alcanzar. Por ello, la ciudad siempre estuvo cubierta de un halo de misterio. Hasta tal punto que hasta 1863 Tombuctú aparecía en los diccionarios de inglés como un lugar de cuentos y de leyendas, lejano y misterioso.

Muchos intelectuales europeos intentaron llegar a esta ciudad de difícil acceso. Varios británicos fracasaron en su búsqueda de Tombuctú. Destacan Mungo Park y René Caillié; el primero, a pesar de intentarlo varias veces, nunca logró llegar a Tombuctú y murió en el intento. El segundo sí lo consiguió en su tercer intento.

Qué visitar en Tombuctú

Mezquita Djimbayreber en Tombuctú
Mezquita Djimbayreber – DemarK / Shutterstock.com

La mezquita de Djingareyber es una parada que debes hacer si visitas Tombuctú. La construyó en 1325 el arquitecto granadino Ishaq Es Saheli. Se trata de la única mezquita en la que pueden entrar los visitantes no musulmanes. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1988.

También caben destacar el Palacio Buctú, la mezquita de Sankore y la de Sidi Yahya, recuerdos de la época dorada de la ciudad.

Tombuctú en la actualidad

Tombuctú
Tombuctú – Wikimedia Commons

Hoy en día, la universidad de la ciudad se conoce como universidad de Sankore. Aunque está muy desprestigiada, sigue siendo un gran foco de propagación de la cultura islámica en África.

En la actualidad, debido a los conflictos políticos y religiosos que existen en la zona, no se recomienda visitar Tombuctú. Lamentablemente, los grupos terroristas destruyeron hace unos años muchos de templos y edificios de la ciudad, al considerarlos impíos.

Aunque se firmó un acuerdo de paz en 2015, todavía se registran incidentes puntuales y se considera peligroso visitar la ciudad. Por lo tanto, aunque sea un destino interesante envuelto aún en ese ambiente misterioso, la recomendación es esperar y dejar el viaje para algún momento en el que reine la paz en la zona.

Fotografía principal: Emilio Labrador / Flickr.com

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