Koh Ker, un increíble lugar en el norte de Camboya

· 9 febrero, 2019
Es un magnífico complejo religioso situado en Camboya. Uno de esos lugares rodeados de misterio que merece la pena descubrir.

Koh Ker es el segundo mayor conjunto de templos de Camboya, por detrás del de Angkor Wat. Por ello, si viajas a este país asiático no debes dejar pasar la oportunidad de descubrir este fabuloso lugar. Está a algo más de 100 kilómetros de la ciudad de Siem Reap. ¿Nos acompañas en este viaje al pasado?

Pero antes de iniciar el recorrido, una pequeña aclaración. Koh Ker es el nombre moderno de una importante ciudad del Imperio jemer, un poderoso reino asentado principalmente en Camboya, pero con presencia en otros países como Tailandia o Vietnam. De hecho, fue su antigua capital.

Prasat Prang, el templo más importante de Koh Ker

Pirámide de Koh Ker
Pirámide de Koh Ker

De todas las construcciones o ruinas que alberga Koh Ker destaca especialmente el templo de Prasat Prang. En él sobresale un santuario doble de forma piramidal. Tiene 62 metros de ancho y más de 30 de altura, divididos en siete niveles. Y es que, seguramente, este fue el templo del estado de Jayavarman IV.

Pero Prasar Prang es mucho más, es un complejo que sigue un plano lineal con 800 metros de largo. De este a oeste nos encontramos con un inmenso pabellón de entrada y con las ruinas de dos torres de laterita. También veremos Prasat Krahom, una torre de ladrillo rojo y una pared circundante con dos patios.

En el patio oriental se encuentra el complejo de templos Prasat Thom, muchos de los cuales datan probablemente de antes del siglo X a.C. También el foso que, bordeado por diversos árboles, ofrece una estampa de lo más pintoresca. Dentro del mismo hay dos represas.

Mientras, detrás del patio donde se encuentra la pirámide hay una colina artificial que recibe el nombre de tumba del elefante blanco. Algunos dicen que podría tratarse de la base de una segunda pirámide o, incluso, que podría ser la tumba de Jayavarman IV.

Otras ruinas de interés en Koh Ker

Templo en Koh Ker
Templo en Koh Ker

Koh Ker, que se extiende sobre un área de 80 km², alberga casi 200 templos. Sin embargo, de todos ellos, hoy en día solo se pueden visitar algo más de una docena.  Entre ellos estarían los ya citados de Prasat Prang o Prasat Thom, también Prasat Krachap, al que se llega tras caminar por un sendero.

Algunos de los templos los encontrarás a lo largo del camino de acceso o de la carretera de circunvalación. Párate a admirarlos. Fíjate en Prast Leung, donde verás un lingam de Siva, uno de los mejor conservados de todo el país.

Otro rincón que hay que mencionar es Prasat Neang Khmau, el templo de las paredes negras. Y en Koh Ser verás 30 estructuras de gran interés e importancia que no debes pasar por alto.

Información práctica para su visita

Ruinas en Koh Ker
Ruinas en Koh Ker

La mejor manera de no perder detalle de todo lo que esconde este lugar es realizar una visita guiada. Algunas se organizan en español. Duran un día y el precio dependerá del número de personas, pero puede estar en torno a los 289 dólares estadounidenses.

En este itinerario, además, se puede descubrir el misterioso templo de Beang Malea. Un lugar tan bello como inquietante. Aquí, el abandono ha hecho que las raíces de los árboles y el verdín se hayan “comido” paredes y estructuras.

Beang Malea permanece tal cual se descubrió. Solo se ha instalado una pasarela de madera que facilita la visita a los turistas. Gracias a ello, se percibe el ambiente casi fantástico de este singular templo.

Y, volviendo a Koh Ker, señalar que es posible subir a lo alto de la pirámide Prang. Lo es gracias a una nueva escalera, pues las originales de la construcción, así como la de bambú que se colocó en el siglo XX son inaccesibles por las condiciones en las que se encuentran.

Esperamos que después de conocer la importancia histórica de Koh Ker, así como todas los tesoros que esconde, y que no son pocos, te animes a visitarlo. También recordar que, aunque sea un sitio arqueológico menos conocido que Angkor Wat, merece la pena que te desvíes de tu camino para visitarlo, no te arrepentirás.