Sube al mirador del monte Aksla en Alesund

· 14 diciembre, 2018
Visitar el mirador del monte Aksla en Alesund es toda una experiencia. Bien subiendo los 413 escalones, o llegando a la cumbre en coche, lo cierto es que desde allí se obtiene una imagen que jamás se olvida.

Desde el mirador del monte Aksla en Alesund (Noruega) se obtiene una panorámica inolvidable. El lugar permite contemplar en todo su esplendor el fiordo Geiranger, uno de los más bellos del mundo. No por nada fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Pero de por sí, toda la ciudad de Alesund es esplendorosa. Está edificada sobre siete islas y tiene esa particular combinación de fiordos, montañas y un centro histórico con arquitectura exquisita. Pocos lugares pueden darse el lujo de conjugar todo esto en un mismo punto.

Subir al mirador del monte Aksla es una de las mejores actividades que pueden realizarse en Alesund. De hecho, se trata de un plan obligado si se visita esa ciudad. Además, es posible hacerlo en poco tiempo y la compensación, en cambio, es maravillosa.

Alesund, una ciudad mágica

Vista de Allesund en Noruega
Casco urbano de Alesund – Willyno / Flickr.com

Alesund es un puerto ubicado a poco más de 230 kilómetros de Bergen, en el oeste de Noruega. Actualmente es la ciudad más grande del noroeste del país. Da la cara al océano y como telón de fondo tiene unas espectaculares montañas.

La ciudad comenzó a cobrar importancia en el siglo XVII, gracias al comercio de bacalao, principalmente con España. Ya en el siglo XIX eran decenas los barcos pesqueros que permanecían anclados, esperando a que el pescado se desecara para transportarlo. Aselund era un punto obligado de comercio.

Allí también estaba la mayor flota pesquera de barcos de vapor en Noruega. La ciudad se expandió notablemente en la segunda mitad del siglo XIX, cuando se inauguraron rutas hacia Sudamérica y creció significativamente la población. Hoy en día sigue siendo un importante punto de comercio y de transporte.

Subir al monte Aksla en Alesund

Vista de Alesund desde el monte Aksla
Vista de Alesund desde el monte Aksla

Cerca al centro histórico de la ciudad está la pequeña colina de Aksla, una elevación que adquirió gran interés para los viajeros, pues allí está un famoso mirador conocido como Fjellstua. Este punto se ha convertido en una de las travesías preferidas de quienes van a Alesund.

Hay tres maneras de subir al monte Aksla en Alesund. La primera es en coche, una buena opción, especialmente para quienes tienen algún problema de movilidad. La segunda, un poco más económica, es tomar la línea del autobús que sale desde el centro de la ciudad. Y la tercera es subir caminando.

Si te animas a darte un paseo hasta lo alto del monte Aksla en Alesund debes estar en forma o tener suficiente resistencia para hacerlo. La subida está compuesta por nada menos que 413 escalones, así que no es para tomártelo a broma.

Si no eres muy atlético, o simplemente no te llaman la atención los grandes esfuerzos físicos, lo mejor es que subas en coche o en bus y bajes a pie. El recorrido es maravilloso y vale la pena hacerlo, especialmente si eres amante de la fotografía.

Más para ver en Alesund

Subir al mirador del monte Aksla en Alesund es una experiencia fabulosa, por la vista que se obtiene desde allí. Desde lo alto se aprecia toda la majestuosidad del fiordo Geiranger, una estampa que no olvidarás. Además, a mitad del recorrido hay un mirador de cristal desde el que verás otras fantásticas perspectivas del paisaje.

Casco urbano de Alesund
Casco urbano de Alesund

Así mismo, hay otras actividades interesantes para realizar en Alesund. Es obligatorio pasear por el centro histórico, famoso por su arquitectura art nouveau y por la historia que se esconde detrás de ella.

El 23 de enero de 1904, un descuido en una fábrica de conservas provocó uno de los mayores incendios en la historia de Noruega. Además, había un vendaval, por lo que la población tuvo que abandonar la ciudad en unos minutos. Más de diez mil personas se quedaron sin casa, en pleno invierno noruego.

A raíz de esto, el emperador Guillermo II de Alemania envió cuatro barcos con ayuda para los damnificados. Luego contribuyó con la reconstrucción de la ciudad, que estuvo a cargo de dos brillantes arquitectos berlineses.

Ellos imprimieron el sello del art nouveau y desde entonces el centro histórico de Alesund es una exposición de la más bella arquitectura. Imperdible un paseo por sus calles.