San Petersburgo y sus palacios

Armando Cerra 19 diciembre, 2015

San Petersburgo, al norte de Rusia y a orillas del mar Báltico, es la gran capital turística del país. Ello se debe a su espectacular ubicación en un entramado de canales sobre el delta del río Neva y, sobre todo, a la espectacularidad de su patrimonio histórico y artístico. Un patrimonio plasmado en numerosos palacios, museos y templos que nos hablan de la que un día fue la elegante capital el imperio de los zares.

La ciudad de San Petersburgo, antes conocida como Leningrado, y aún antes como Petrogrado, se originó en el año 1703, cuando el zar Pedro el Grande decidió que aquí estaría la capital imperial. Es decir, se trata de una ciudad planificada hace poco más de 300 años y para la que no se contaba con tope en el presupuesto.

Museo del Hermitage en San Petersburgo
Museo del Hermitage – Fretschi

Participaron en este proyecto algunos de los mejores arquitectos y artistas del momento, por eso la arquitectura de San Petersburgo es fruto de variadas influencias de todo el continente. Pero, sobre todo, es un conjunto esplendoroso que la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad, dado que destila la elegancia de otros tiempos y que hoy en día atrae a viajeros llegados de todo el planeta.

“La ciudad inventada, la más fantástica y premeditada del mundo”

-Fiodor Dostoievsky-

Aquí os presentamos los principales motivos para visitarla:

El museo del Hermitage

Estamos hablando del principal reclamo cultural de San Petersburgo y uno de los museos más importantes del planeta, ya que en su interior se atesoran más de 2 millones de objetos artísticos.

Lógicamente, semejante grandiosidad se corresponde con un conjunto palaciego enorme que engloba cinco edificios, todos ellos joyas de la arquitectura que impulsó Pedro el Grande y que fueron la residencia de los zares.

Museo Hermitage en San Petersburgo
Museo Hermitage – Brian Kinney

Estos edificios son el palacio de Invierno, el teatro del Hermitage, el Hermitage pequeño, el Viejo y el Nuevo. En definitiva, un vasto conjunto que ocupa todo el espacio entre el malecón a orillas del Neva y la impresionante plaza del Palacio.

Hoy en día, miles de visitantes entran todos los días a este museo para admirar sus obras maestras, salidas de pinceles de todas las épocas. La nómina de artistas es impresionante: Fra Angelico, Leonardo, Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Goya, Cezanne, Gauguin, Matisse,…

Curiosamente, todo empezó en el año 1764 cuando la zarina Catalina recibió unos 200 cuadros en pago por unas deudas. Fue entonces cuando decidió que ella tendría la mejor colección y comenzó a comprar casi compulsivamente, algo de lo que ahora se alegran los rusos y los turistas que llegan hasta San Petersburgo.

Palacio de Peterhof

El nombre ya nos debería dar una pista. Sí. Es otra de las construcciones impulsadas por Pedro el Grande. Otro de sus maravillosos palacios, tanto que es conocido con el sobrenombre de “el Versalles ruso”.

Palacio de PEterhof en San Petersburgo
Palacio de Peterhof – sergeys

Esa denominación se debe a la amplitud del complejo, ya que el gran palacio del zar está rodeado por otros palacios menores y, sobre todo, por unos espectaculares jardines plagados de estatuas, fuentes y vegetación. En definitiva, Peterhof es como una ciudad dentro de la ciudad, como una gran joya dentro de la inmensa joya arquitectónica que es San Petersburgo.

Paseando por los canales de San Petersburgo

En San Petersburgo hay decenas de islas rodeadas por canales y unidas entres sí por más de 300 puentes, algunos auténticas joyas. Pero moverse por el corazón histórico de la ciudad es darse un paseo continuo entre palacios. No solo los dos gigantes ya nombrados, sino otros muchos de la aristocracia y burguesía que, evidentemente, se estableció en la ciudad, siempre cerca del poder.

Palacio Moika en San Petersburgo
Semen Lixodeev / Shutterstock.com

Cada uno de estos palacios tiene su encanto, su valía artística y también sus episodios históricos de interés. Por ejemplo, en el palacio Yusupov, también conocido como palacio Moika, fue asesinado el influyente místico ruso Rasputín. O el ampuloso y magnífico palacio de Mármol, de estilo neoclásico y construido por orden del noble más poderoso de la Rusia de mediados del siglo XVIII, que, casualmente, era el amante favorito de la zarina Catalina la Grande.

Pero no acaban aquí las construcciones fastuosas en el centro de la ciudad, ya que también se pueden ver el castillo Mijailovski o de los Ingenieros y los palacios de Anichkov, Stroganov o el de Menshikov.

Y no hay que olvidar que a las afueras de la ciudad todavía se conservan elegantes villas palaciegas de los zares, como el palacio Pavlovsk, el palacio Alejandro o el palacio Catalina, en la vecina ciudad de Pushkin.

Otros atractivos monumentales de San Petersburgo

Ya hemos dicho que el repertorio de palacios en esta ciudad rusa es amplísimo. No obstante, igualmente se pueden visitar otros reclamos monumentales. Uno de ellos es la fortaleza de San Pedro y San Pablo, origen de la ciudad y donde se encuentra la catedral con el nombre de esos dos santos. Sobre todo es famosa por albergar las tumbas de los zares rusos, incluyendo los últimos, que vieron la llegada del comunismo.

Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada
Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada – Andrew Howard

Sin embargo este templo no es el único de interés en la ciudad, ya que también es de visita obligada la iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, construida en el lugar donde fue asesinado Alejandro II. Y es que este templo es un buen resumen de lo que es un viaje a San Petersburgo, la ciudad de los zares donde el arte, la historia, lo cosmopolita y lo más ruso se dan la mano.

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