San Juan de Gaztelugatxe, ganador de las siete maravillas españolas

Si tenemos pensado visitar  el País Vasco, es necesario recordar que una parada obligatoria es  la Reserva de Urdaibai. Se trata de una zona con un gran patrimonio ecológico que fue calificada Reserva de la Biosfera por la Unesco en el año 1.984. En su interior, se encuentra la bonita villa de Bermeo y no muy lejos el turista se deslumbrará ante una escena que le dejara sin palabras, San Juan de Gaztelugatxe, cuya traducción al castellano es castillo y roca.

San Juan de Gaztelugatxe: obra de la naturaleza

El acceso a San Juan de Gaztelugatxe es difícil y tan solo se puede hacer  caminando. No obstante, merece la pena hacer el esfuerzo, ya que las vistas desde su parte más alta son imponentes y sobrecogedoras.

San Juan de Gaztelugatxe
San Juan de Gaztelugatxe – Alberto Loyo

A ello se le suma la belleza del paisaje de la zona, que nos acompañará en nuestro paseo convirtiéndolo en un trayecto maravilloso y lleno de encanto. Al finalizar nuestra ruta, alcanzaremos nuestra recompensa.

Este islote fue agraciado con el título de maravilla española en un concurso dedicado a tal fin. Competía con rivales de la talla de Somiedo en Asturias, las Médulas en León, Fuente Dé en Cantabria, las Lagunas de Ruidera en Castilla-La Mancha, el Cabo de Gata en Almería y la playa de las Catedrales en Lugo.

Un enclave mágico

Este paraíso  de la costa vasca es un escollo salvaje y abrupto al que el océano desgasta continuamente. Se halla rodeado de playas de rocas y está plagado de cuevas.

San Juan de Gaztelugatxe
San Juan de Gaztelugatxe – Francisco Javier Gil

A él se llega a través de una vía más bien angosta. Un puente de dos arcos une el islote con tierra firme. Los excursionistas se verán obligados a bajar por una fuerte pendiente que posteriormente habrán de remontar, porque para llegar a lo alto es necesario ascender por una escalera de 240 peldaños.

Durante el recorrido iremos acompañados por  el seductor sonido del agua chocando contra las rocas, así como por la presencia de la ermita de San Juan de Gaztelugatxe, que nos atrae  hacia ella como un continuo recordatorio de que el esfuerzo bien merece la pena.

San Juan de Gaztelugatxe: obra del hombre

La ermita

El origen de esta edificación se remonta al siglo X. Fue construida en honor a San Juan Bautista. De hecho, se dice que en las escaleras que llevan a ella dejó su huella plasmada.

San Juan de Gaztelugatxe
San Juan de Gaztelugatxe – Fresnel

Al  estar situada en un lugar  muy valioso y estratégico, han sido muchos los percances y las circunstancias históricas por las que ha pasado. Entre ellas cabe destacar que ha sido víctima de incendios en varias ocasiones, el último hace apenas unas décadas.

Mucho antes, en el año 1593 fue desvalijada por el corsario inglés Francis Drake, e incluso fue asaltada en distintos enfrentamientos bélicos, ya que se trata de un lugar de importancia estratégica.

En el interior de la ermita aún se pueden apreciar restos de tumbas medievales. Junto a ella, hay un pequeño refugio dentro del cual el visitante podrá resguardarse los días de fuerte viento.

“Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.”

-Miguel de Cervantes-

Leyendas

San Juan de Gaztelugatxe
San Juan de Gaztelugatxe – Mimadeo

Según cuenta la leyenda, San Juan Bautista llegó a alcanzar el territorio vasco. Es más, señala que dejó sus pisadas en cuatro puntos específicos. El primero fue en las antes mencionadas escaleras de ascenso al islote. El segundo está dentro de la villa de Bermeo, mientras que el tercero en la cima del monte Burgoa y el cuarto en el caserío de Ermua. Se dice que se se ponen los pies en ellas todos los males que se sufran en las extremidades inferiores serán curados milagrosa e instantáneamente.

Los mitos aseguran además que si una mujer desea descendencia, el santo le prestará ayuda para solucionar dicho problema y poder concebir.

Sin embargo, la fábula más popular es la de repicar la campana en tres ocasiones para alejar los malos espíritus, evitando así que vuelvan nunca más. Es tanta la fe que los lugareños depositan en San Juan que los barcos suelen dar vueltas alrededor de esta peña antes de partir al mar con la intención de que el santo les proteja.

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