Saint-Malo, una bella ciudad corsaria en Francia

· 1 septiembre, 2017

Situada en la desembocadura del río Rance, Saint-Malo es famosa por su muralla, su especial relación con el mar y por ser estación balnearia. Una bella ciudad situada de la Bretaña francesa arrasada durante la Segunda Guerra Mundial y magníficamente reconstruida que hoy es uno de los destinos más apreciados de Europa.¿Te gustaría conocerla?

Saint-Malo ciudad de navegantes y corsarios

Saint-Malo está situada en una posición estratégica. Una de las razones por las que su puerto fue uno de los más importantes de Francia en el siglo  XVII. De aquí partieron navegantes como Jacques Cartier, descubridor del Canadá. Puerto también de las naves que hacían el largo viaje hasta las frías tierras de Terranova en busca de bacalao.

Calle de Saint-Malo
Saint-Malo – Sergey Dzyuba

Esta es, además, conocida como la “ciudad corsaria”. La razón es que en ella se asentaron piratas y corsarios. El más famoso fue Robert Surcouf, que, al servicio del Napoleón, era el azote de los barcos españoles y británicos. Los corsarios no solo llevaron riqueza a la ciudad, también forjaron su peculiar carácter reivindicativo.

“Un libro, como un viaje, se inicia con inquietud y se termina con melancolía.”

-Vasconcelos-

¿Qué hace tan especial a Saint-Malo?

1. Su playa

Playa de Saint-Malo
Playa – pisaphotography

Es una playa especial, pues está a los pies de la muralla. Cuando la marea está baja se puede ir caminando, pero si está alta puedes simplemente saltar a pie. ¡Una nueva aventura! Como curiosidad, decir que está muy cerca de la isla Grand-Bé, lugar en el que se encuentra la tumba del famoso escritor François-René Chateaubriand.

No obstante, si quieres visitar los islotes que hay frente a la playa deberás seguir las recomendaciones, ya que aquí tienen lugar las subidas de mareas más importantes de Europa. Puedes llegar andando, pero no olvides que el nivel del agua puede elevarse varios metros y te puedes quedar atrapado en los islotes si te descuidas.

2. Su muralla

Muralla de Saint-Malo
Muralla – nikidel

Sus muros aún cubren la ciudad a pesar de tener más de 700 años. Se construyó en el siglo XIII y tiene 1700 metros de longitud y siete metros de espesor. Su acceso más famoso es la puerta de Saint Vincent, por la que parecerá que estás entrando a otra época, a un lugar sin coches, con calles empedradas y casas de granito.

Sus hornos antiguos y sus tabernas de madera se suman a este paisaje medieval, que no puede definirse de otra manera que artesanal. Todo allí parece hacerse a la antigua usanza y, sin duda, es un lugar que te dejará boquiabierto.

No obstante, también existe la zona de nuestro siglo: tiendas, restaurantes, bancos y edificios modernos, pero la armonía entre la que ambos estilos se fusionan es increíble.

2. Su catedral

Catedral de Saint-Malo
Catedral – Pecold

Data del siglo XII y su estilo es gótico-románico. Como curiosidad, su cono parece haberse hecho en otra época, pues su forma y color destacan respecto al resto del edificio, aunque nadie parece querer contar nada sobre ello. Quizá tú puedas descubrirlo.

Su interior es espectacular, incluyendo sus vidrieras, con un toque muy moderno. También es magnífico el altar, un tetraedro formado por 4 esquinas que tienen, cada una de ellas, la cabeza que uno de los evangelistas.

En su exterior no se acaban las sorpresas. Párate un momento a buscar las gárgolas, algunas tienen expresiones tétricas y otras incluso divertidas.

3. Torre del Homenaje

Torre del Homenaje de Saint-Malo
Torre del Homenaje – LianeM

Saint-Malo siempre ha estado en el punto de mira de otros que han querido conquistarla. Tal vez por su ubicación o por el comercio que se desarrollaba allí. Durante la Edad Media, ni sus habitantes sabían si eran franceses o bretones y se denominaron a ellos mismos Malouins.

Para recordar el poder de la ciudad se erigió la Torre del Homenaje. Construida en el siglo XV, tiene forma de herradura y está junto a la puerta de Saint Vincent.

4. Sus baños termales

Vista de Saint-Malo
Saint-Malo – travellight

Como hemos dicho antes, uno de los motivos de su fama son, sin duda, sus balnearios. Un lugar no solo en el que relajarse, sino en el que mejorar la salud gracias al amplio abanico de actividades y terapias que ofrecen. Si estás de paso por Saint-Malo no puedes dejar de visitarlos.

Aún quedan otros tesoros de los que disfrutar en Saint-Malo, como el fuerte del Petit Bé o el Fuerte Nacional, construido en 1689 por órdenes de Luis XIV. Y en ellos acaba nuestro recorrido por uno de los sitios más buscados de Europa, un lugar en el que el relax y la historia son los principales protagonistas. ¿Será tu próximo destino?