Las playas de la Costa Azul con más encanto

· 27 junio, 2017

Descubrir las playas más bellas de Francia es sencillo si sabemos hacia dónde dirigirnos. El destino soñado de todos los amantes de la naturaleza marítima más espectacular es el sur del país. Y allí nos vamos. Queremos disfrutar de las bellas playas de la Costa Azul y de sus pequeñas pero encantadoras calas ¿Nos acompañas?

En la maravillosa Riviera Francesa destacan nombres como Saint Tropez, Cannes, Mónaco o Montecarlo. Un espacio para disfrutar de las fiestas, del lujo acompañado por la más alta y clásica burguesía. Pero en esta ocasión lo que queremos es descubrir las calas y playas de la Costa Azul más increíbles.

Calas y playas de la Costa Azul escondidas y hermosas

Cassis en la Costa Azul
Cassis – Grisha Bruev

La calma y la diversión pueden encontrarse a partes iguales en este rincón del mundo. Aquí aún hay pequeños paraísos conocidos tan solo por los habitantes del lugar, reticentes a descubrir sus calas más secretas. Sin embargo, ya sea por casualidad o tras una ardua búsqueda, hay turistas que se topan con ellas. Aquellos que lo hacen se maravillan con sus arenas y sus aguas de fuertes tonos azulados.

1. Pequeñas calas de escándalo

Pointe de l'Aiguille en la Costa Azul
Pointe de l’Aiguille – Markus L / Flickr.com

La Crique de la Pointe de l’Aiguille es uno de los lugares preferidos los viajeros amantes de la costa sur francesa. Se trata de una preciosa bahía semisalvaje y escondida a la que se accede desde el mar o bien bajando unas preciosas escaleras de piedra.

Un lugar ideal para darse un chapuzón tranquilo o disfrutar de las vistas, que son fantásticas, ya que de frente se pueden ver las islas de Lérìns. Un espacio es único y perfecto. El único posible problema se presenta para los más miedosos. Estos pueden asustarse ante la inmensidad de las rocas que la rodean.

2. Agay, paraíso europeo

Agay en la Costa Azul
Agay – Margarita Hintukainen

La bahía de Agay se halla muy cerca de San Raphael. Sus costas fueron alabadas por el famoso escritor Antoine de Saint-Exupéry, autor de El principito. Uno de sus puntos más populares es el cabo Le Dramont. El magnífico patrimonio boscoso del Esteril lo hace parte de las lista de espacios más llamativos del país.

Hablamos de un gran paraje natural con una enorme playa. Frente a ella se ubica la mágica Isla de Oro, uno de los más bonitos espacios de Francia. Es una zona medieval muy bien conservada. Su famoso torreón hacía las veces de faro en su momento. Esta ínsula aparece en los cómics de Tintín, su autor los dibujó en La isla negra.

3. Calanques d’En-Vau

Calanques d'En-Vau en la Costa Azul
Calanques d’En-Vau – 300dpi

Muy cerca de Marsella, en Cassis, encontramos esta pequeña pero encantadora playa. Una playa de arenas casi blancas, rodeada de imponentes acantilados y bañada por unas aguas completamente transparentes.

El acceso es complicado, solo se puede hacer en barco o realizando una buena caminata. Pero el esfuerzo merece la pena porque se trata de uno de los lugares más idílicos de la Costa Azul.

4. La playa de Pampelone, muy cinematográfica

Playa dePampelone en la Costa Azul
Playa de Pampelone – ostill

Es una de las playas de la Costa Azul más conocidas y, con sus casi cinco kilómetros, se la considera también una de las mejores de Francia. Aquí se rodaron en los años 50 algunas de las escenas de Y dios creó a la mujer, protagonizada por la entonces muy sensual Brigitte Bardot. Una playa de arenas doradas y aguas turquesa protegida por un bosque de pinos que le da un encanto especial.

“Las vacaciones son como el amor: las anticipamos con placer, las experimentamos con incomodidad y las recordamos con nostalgia”.

-Evan Esar-

5. La playa de la Reserva, belleza natural

Niza
Niza – Giancarlo Liguori

De Niza es conocida la su bahía de los Ángeles y su Paseo de los Ingleses. Sin duda, una de las imágenes más características de la ciudad.

Pero muy cerca se encuentra la playa de la Reserva, una de las pocas calas que aún no han sido invadidas por los turistas. Y es que esta pequeña bahía no fue descubierta por los americanos durante la Belle Epoque francesa.

Nadando un poco acabaremos encontrando un espacio de aguas totalmente cristalinas. Es un lugar de baño bastante diminuto pero tranquilo. Un hermoso rincón con estupendas plataformas desde las que se pueden admirar los alrededores. Desde ellas parten los accesos a las escaleras que nos permiten bajar hasta las zonas de arena.