Saint-Exupéry: el gran buque portacontenedores francés

Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
20 abril, 2019
Hasta 20 000 contenedores puede trasportar este imponente buque. Un navío que viaja entre Asia y Europa.

Hoy vamos a hablaros de un barco gigantesco: el Saint-Exupéry. Un barco que surca los mares de nuestro planeta, que viaja de forma constante. ¡Pero no haciendo turismo! No. Se trata de un carguero, eso sí, un carguero de dimensiones colosales que merece ser conocido por cualquier amante de los viajes. Sepamos algo más de él.

El CMA CGM Antoine de Saint-Exupéry

En realidad, CMA CGM Antoine de Saint-Exupéry es el nombre completo de este buque portacontenedores. Un nombre que une las siglas de la compañía naviera francesa que lo ha mandado construir y el recuerdo del célebre escritor galo Antoine de Saint-Exupéry, un personaje que es todo un símbolo del viaje y de la aventura.

Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad.

-Antoine Saint-Exupéry-

De Asia a Europa y viceversa

Buque Saint-Exupéry navegando
Norbert Möller / Flickr.com

El barco, cuyas dimensiones os dejarán pasmados más adelante, se construyó en el Sudeste Asiático, en unos astilleros ubicados en las hermosas islas Filipinas. Allí se fabricó y desde ahí emprendió su primer viaje, casi a modo de prueba. Un viaje que por primera vez le iba a llevar desde Asia hasta Europa.

Su destino era el puerto francés de Le Havre, a orillas del océano Atlántico y en la región de Normandía. En ese lugar la nave fue inaugurada de modo oficial y desde ahí comenzó su trabajo como buque de carga.

Un buque que va a realizar de manera ininterrumpida el viaje desde el continente europeo hasta el asiático. Se trata de un trayecto de casi 3 meses con escalas en más de una decena de puertos del mundo.

Los números del Saint-Exupéry

Vista lateral del buque
kees torn – Flickr.com

Tal y como os hemos avanzado, os vamos a dar unos cuantos datos sobre el tamaño de este gigante de los mares. Para que os hagáis idea, hay que pensar que su longitud de 400 metros de eslora es superior a lo que ocuparían cuatro campos de fútbol. Mientras, la manga, o ancho del barco, alcanza los 59 metros.

Por otro lado, su calado es de 33 metros y en él se pueden transportar más de 20 000 contenedores. Una curiosidad: si los ponemos uno detrás de otro, formarían una línea más de 120 kilómetros de largo.

No acaban los números fantásticos del CMA CGM Antoine de Saint-Exupéry. Imaginad que, a plena capacidad, su altura es superior a la de dos de los edificios más famosos del mundo y que fueron también los más altos del planeta. Hablamos, ni más ni menos, que de la parisina Torre Eiffel o del neoyorquino Empire State Building.

No solo grande, también muy ecológico

Vista frontal del buque
Geni / Wikimedia Commons

Desde luego que las dimensiones del gran Saint-Exupéry son dignas de mención. Todo un prodigio técnico. Pero también hay que alabar el espíritu ecológico con el que se ha concebido este monstruo de la navegación.

Se han ideado mejoras en su hélice y en sus motores para reducir los consumos y, por lo tanto, las emisiones de CO2 a la atmósfera. Y también se ha implementado un novedoso tratamiento de aguas residuales para verterlas limpias al mar.

Un buen homenaje al autor de El Principito

Fotografía de Antoine de Saint-Exupery
Antoine de Saint-Exupéry (en el centro)

Un barco que recorrerá los siete mares, sin duda, es un estupendo homenaje a Antoine de Sant-Exupéry. Un escritor al que todos hemos leído de niños o, al menos, hemos ojeado sus ilustraciones en su libro El Principito, su gran obra literaria.

Saint-Exupéry escribió otras obras como Tierra de Hombres y redactó infinidad de trabajos periodísticos. Pero, sobre todo, fue un verdadero viajero. Su pasión por volar le llevó por toda Francia, por media Europa, el norte de África y Sudamérica.

Intentó batir récords en la primera mitad del siglo XX, como ser el más rápido en volar desde Francia hasta Saigón, entonces parte de la colonia de Indochina.

Su pasión por el vuelo y la aventura era irrefrenable. Eso le llevó a forzar su ingreso en las Fuerzas Aéreas durante la Segunda Guerra Mundial. Y en ella, en 1944, desapareció durante una misión de reconocimiento. Ahora su nombre vuelve a viajar, pero no volando, sino navegando en el mayor buque portacontenedores de Francia.

Fotografía principal: Norbert Möller / Flickr.com