Guía para visitar el Empire State Building

· 21 enero, 2018

Visitar el Empire State Building es casi una obligación durante un viaje a Nueva York. Aunque ya no sea el edificio más alto del mundo, ni siquiera de la Gran Manzana, es indudable que el Empire State tiene algo especial que se basa en su historia y en su fotogenia, que le ha hecho salir en innumerables películas y series. En fin, que hay que visitarlo, y aquí os vamos a indicar el mejor modo de hacerlo.

Dónde está el Empire State Building

Empire State Building
Empire State Building – Tregubov Andrey

El primer dato que hay que conocer antes de emprender la visita al Empire State es dónde se ubica este rascacielos, levantado en el año 1931. Pues bien, está en el mismo corazón de Manhattan, en la zona de Midtown. Concretamente en la esquina entre la mítica Quinta Avenida y la 34 Oeste.

Es decir, que esa ubicación tan céntrica y su descomunal altura, que se eleva hasta los 381 metros, hacen que destaque entre los muchos rascacielos neoyorquinos. Además, su bella arquitectura art decó lo hace fácilmente identificable.

De esta manera, caminando por Manhattan, cuando se levanta la vista en la confluencia de las grandes avenidas, es muy fácil ver su cúspide para así guiarnos. Llegar, por tanto, es muy sencillo.

“Los grandes edificios que mueven el espíritu siempre han sido extraños. En cada son únicos, poéticos, productos del corazón.”

-Arthur Erickson-

Visitar el Empire State Building: la entrada

Visitar el Empire State building
Empire State Building – pisaphotography

Hay dos modos de adquirir el ticket de entrada para los miradores del Empire State Building. Se puede adquirir el pase por internet, en su página oficial, lo cual nos ahorrará un tiempo.

Y es que el segundo modo es comprarla en el propio Empire State Building, en su magnífico vestíbulo. No obstante, eso supondrá hacer una primera cola, ya que esta atracción de Nueva York siempre tiene público, y más aún en ciertos momentos del día.

Los miradores del Empire State Building

Mirador del Empire StateBuilding
Mirador del Empire State Building – Vitezslav Valka

Hay que saber que hay dos miradores distintos en el rascacielos. El más grande es el que se encuentra en el piso 86.

Mientras, en la planta 102 hay otro de dimensiones más reducidas, pero que obviamente es una plataforma excepcional sobre Manhattan y a la que lógicamente también es más caro subir. Si bien, es cierto que el observatorio de la 86 es igualmente magnífico y quizás la diferencia en el precio (casi el doble) no compensa.

Las mejores horas para visitar el Empire State Building

Vista desde el Empire State
Vista desde el Empire State – André Benedix / Flickr.com

El momento más espectacular para visitar el Empire State Building y subir a sus miradores es el atardecer. Lo piensas tú y lo piensan todos los turistas que haya en Nueva York en ese momento. Así que hay que ser previsor y prepararse para guardar una larga fila si se elijen esas horas para visitarlo.

Hay que tener en cuenta que el recorrido es más largo de lo que puedas pensar. Primero, hay que salvar el vestíbulo, luego hay que pasar un estricto control de seguridad, después hacer cola para un primer ascensor que lleva hasta el piso 80. Y allí volver a hacer fila en otro ascensor que conduce al observatorio de la 86.

En definitiva, en este proceso se puede perder fácilmente una hora u hora y media. Por ello, conviene ser previsor. También si quieres visitarlo a medio día, otro momento de afluencia masiva al edificio.

Mejor a primera o última hora

Empire State desde la base
Base del rascacielos – hairygrumpy / Flickr.com

Madrugar para entrar cuando abre a las 8 de la mañana puede compensar mucho y aligerar las esperas. Así como subir una vez llegada la noche y hasta su hora de cierre, a las 2 de la madrugada, lo cual proporciona unas vistas magníficas con Manhattan iluminado.

No obstante, los que lleven un presupuesto muy boyante, siempre pueden optar por la entrada express mediante la cual se evitan las filas. De una forma u otra; de mañana, tarde o noche; estad tranquilos, el precio y las colas se os olvidarán pronto. Nada más que os asoméis al mirador y la Gran Manzana quede a vuestros pies. En ese momento habréis cumplido uno de vuestros sueños en el viaje a Nueva York.