El río Guadalaviar, una ruta fluvial sorprendente

31 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Armando Cerra
Tal vez el nombre del Guadalaviar no te suene demasiado. Sin embargo, este río de la provincia de Teruel es el origen del famoso río Turia, que desemboca en el lejano Mar Mediterráneo.
 

El río Guadalaviar recorre la parte sur y occidental de la provincia de Teruel, un territorio cargado de lugares especiales. Algunos de ellos poseen un gran renombre, como el pueblo de Albarracín o la propia ciudad de Teruel.

No obstante, este río también transcurre por otros territorios menos conocidos, como la zona de los Montes Universales integrados en el Sistema Ibérico. Se trata de paisajes que nos dejarán boquiabiertos por su valor natural y su indudable belleza.

El río Guadalaviar y el Turia

Como mencionamos con anterioridad, el río Guadalaviar es el primer tramo turolense del río Turia. Este es el mismo río que, tras casi 300 kilómetros de recorrido, desemboca en el mar Mediterráneo, a la altura de la hermosa ciudad de Valencia.

Sí, el Guadalaviar es el Turia, pero ese nombre solo lo toma una vez que ha atravesado la ciudad de Teruel, donde sus aguas se fusionan con las del Alfambra, que proviene de la otra zona de la provincia.

El nacimiento del Guadalaviar y otros ríos

El río Guadalaviar nace en las estribaciones de los Montes Universales. Concretamente, se origina en el paraje de Muela de San Juan, dentro del municipio del mismo nombre, Guadalaviar.

En realidad, hasta aquí nada raro, un río que nace en las montañas. Sin embargo, lo verdaderamente curioso es que en esta zona del Sistema Ibérico nacen varios ríos que luego llegan muy lejos.

Fotógrafo trabajando cerca del nacimiento del río.
 

Relativamente cerca del nacimiento del Guadalaviar o Turia, en la misma provincia turolense, nace el río más largo de la Península Ibérica, el Tajo, que lleva sus aguas durante más de 1000 kilómetros hasta desembocar en el océano Atlántico regando la ciudad de Lisboa.

Además, muy cerca de aquí, pero ahora ya en el vecino territorio provincial de Cuenca, en Castilla La Mancha, surge otro río interesante: el Júcar. Este, como el Guadalaviar, también acaba por desaguar en el Mediterráneo, si bien esta vez un poco más al sur, en la turística y playera localidad valenciana de Cullera.

Primer tramo de este famoso río

Retornemos al cauce del Guadalaviar y simulemos el itinerario que hacen sus aguas. Tal y como hemos dicho, nace en la población del mismo nombre, donde podemos visitar un museo muy curioso.

Hablamos del museo dedicado a la trashumancia, una práctica ganadera que consistía en llevar los rebaños a los pastos de Andalucía en invierno para que no sufrieran los duros fríos de estas montañas. Se trata de una práctica que todavía se hace por parte de ciertos pastores.

Posteriormente, el río sigue su curso recibiendo los aportes de diversos arroyos de montaña, y además pasa por pequeñas poblaciones como Villar del Cobo, Tramacastilla o Torres de Albarracín. No obstante, está a punto de un tramo muy importante en su recorrido: Albarracín.

Albarracín

Esta localidad aragonesa es una habitual en los listados de pueblos más bellos de España. Albarracín nos propone una mezcla de historia y de arte espectacular, y además, unos parajes naturales maravillosos. En este sentido, podemos nombrar no solo las orillas del Guadalaviar, sino también sus bosques de pino rodeno o las áreas de sus abrigos rupestres.

 

No obstante, el Guadalaviar continúa y unos kilómetros después llega a Gea, una localidad donde uno se maravilla con los restos que quedan de un antiquísimo acueducto romano. Esta es una joya arqueológica de la ingeniería romana que se puede recorrer parcialmente.

El Río Guadalaviar, a la altura de Albarracín.

Donde el Guadalaviar se convierte en Turia

Finalmente, llegamos al último tramo, el que se ha convertido en Camino Natural de río Guadalaviar entre el embalse del Arquillo en el barrio de San Blas, ya a las afueras de Teruel.

Este tramo está perfectamente señalizado y equipado para hacer senderismo, así que es un final de recorrido ideal. Más allá de esto, nadie se puede perder un paseo final por las calles de la ciudad de Teruel, con su plaza del Torico y su arquitectura mudéjar, así como el paraje donde se unen los dos ríos, el Guadalaviar y el Alfambra.

Estos dos cursos de agua juntos crean el Turia y siguen camino al Mar Mediterráneo. No obstante, no hay que olvidar que, antes, estas aguas han abastecido a algunos de los más bellos pueblos y paisajes de la provinicia turolense. ¡Todo un lujo para los sentidos!